Acostumbrarme a convivir con mi familia fue difícil para los dos. Varias veces mis madres colapsaban de preguntas a Sieg. Además, que mi madre lo obligó a cocinar un par de veces. -Es un plato sencillo, que la esposa de un Rous debe saber preparar- Él no tenía inconveniente en seguir los requisitos de mi mamá, sin embargo se vió presionado, y más de una vez botó accidentalmente algún utensilio o parte de la comida al suelo. -¡Mira nada más, eres un desastre!- -Ya es suficiente, madre- Ayudé a levantar a Sieg del suelo, quedó manchado en la salsa blanca que preparaba. -Lo estás presionando- Él se aferró a mí temblando, pero me ensució con su delantal. -¡Hick! L-lo siento... Perdóname- Estaba derramando lágrimas. -Perdóname- -Sieg, puedo comprar toda la ropa que desee- Lo abracé y miré a
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