Yo sí que soy bueno haciendo amigos, pensó Ryan cuando Tommy dobló en una esquina y él emprendió el paso. Buenísimo, diría yo. Tan sólo hagamos un repaso mental. Comenzamos con un chico depresivo que ahora es sospechoso de haber cometido asesinato poco antes de suicidarse. Seguimos con un policía idiota, cuyo tamaño del cerebro es proporcional al tamaño de sus testículos. Pasamos a un fiscal taciturno y amargado, que obligó a su madre a vivir sufriendo las consecuencias de un cáncer. Finalmente llegamos a un amable y gentil asesino con una puntería de los mil demonios. Oh sí, mi círculo social excede cualquier crítica. Y por supuesto habría que tomar en cuenta lo que Tommy le dijo de Richard. Difícil de creer. Ryan lo consideraba un hombre pragmático, alguien separado de sus emociones,

