Nuevos amigos

3789 Palabras
Ryan no se había considerado una persona contradictoria, aunque esa mañana tendría razones para pensarlo.            Lo primero que hizo fue tomar un taxi, y cuando el taxista le preguntó la dirección, soltó la primera que se le vino a la mente sin saber por qué. Si se notó su cara de sorprendido, el taxista no dijo nada, pues inicio la marcha como si tal cosa. Ryan meditó un momento sobre lo que dijo y finalizó con un: ¿Por qué no? Estaba siguiendo sus instintos y eso era algo bueno.            Tardaron un poco en llegar por el ajetreado tráfico de la mañana.            Zerica, como cualquier otra ciudad, se convertía en un pandemónium con el inicio de la rutina diaria, con sus conductores tratando de ser siempre los primeros por las vías, los peatones cruzando cuando no les toca, y los extraños olores que salen del aire y que nadie quiere preguntar de dónde provienen.            Ryan agradecía la tardanza, pues entre más avanzaba, más inseguro se sentía; y cuando finalmente se bajó del auto, ya estaba seguro de que había sido un error.            Se detuvo al otro lado de la calle de la alcaldía, observando el edificio. La alcaldía de Zerica, un homenaje a la arquitectura poco original en una ciudad anodina, hogar de los Kairos. Él no tenía nada que hacer ahí, le dijeron que lo llamarían, y sin embargo no se movía. Quien se fijase en él por la calle, diría que era un hombre admirando la hermosa (entre comillas) arquitectura del edificio, pero Ryan en verdad observaba más allá de las paredes, más allá de la política y la burocracia, viendo sin ver lo que sucedía adentro, donde se reunían los Kairos.            A pesar de lo sorprendido que estuvo el día anterior, no había terminado de saborear toda la dulce ironía de que fuera precisamente en la alcaldía de la ciudad, el sitio más respetable y políticamente correcto de todos, donde se celebraran las reuniones del grupo más ilegal que hubiese existido. Un grupo donde se daban permiso entre sí para matarse mediante juegos. Una extraordinaria locura.            Seguramente más de un Kairos trabajaba en ese mismo edificio. Por lo que él sabía, hasta el alcalde podía ser parte. También podía serlo el presidente o algún otro líder mundial. Quizá algún m*****o de los Kairos se despertaba en la casa blanca de los Estados Unidos, porque Ryan estaba seguro de que los Kairos no estaban solo en Zerica. No se puede tener tanto poder sin una red mundial. Los Kairos le daban la vuelta al globo dejando a su paso un rastro de migajas de algún pan envenenado.            Para ellos la muerte era un juego, un chiste. No les alcanzaba el crimen.            ⸻¡Muevete!            Recibió un coscorrón en la cabeza que le hizo girarse con brusquedad. A su lado, un hombre bajo lo observaba frunciendo el entrecejo.            ⸻¿Me acaba de golpear?            ⸻No creo que quieras quedarte ahí parado todo el día. Para los nuevos siempre es difícil decidirse a entrar.            ⸻¿Los nuevos?            ⸻Eres el nuevo, ¿no?            ⸻¿Nuevo en qué?            El hombre sonrió y Ryan pudo ver que le faltaban dos dientes, pero no respondió. Ambos sabían en qué era el nuevo.            ⸻Me llamo Roger y, ¿qué tanto me miras? ⸻Ryan se había quedado esperando que el hombre dijera un apellido que nunca llegó. Pero claro, los Kairos no dicen su apellido entre ellos.            ⸻Disculpe. Yo soy Ryan Ma…Ryan.            ⸻Eso, así me gusta ⸻volvió a mostrar su sonrisa desdentada⸻. Muchos nuevos son idiotas y dicen su apellido a la primera. Les cuesta acostumbrarse.            Su voz era rasposa, muy acorde son su apariencia. Rondaba más los cincuenta que los cuarenta y apenas llegaba al metro sesenta y tres. Su nariz era ancha y estaba bajo unos ojos oscuros surcados por unas pronunciadas patas de gallina. No se había quedado completamente calvo, pero poco le faltaba, o eso anunciaban sus grandes entradas en el cabello. Su cabello era tosco y enredado, dándole un aspecto desgarbado que se ayudaba bastante bien con su camisa sencilla a botones, cubierto por un abrigo viejo y marrón del que sobresalía la envoltura de una hamburguesa por un bolsillo; todo sobre una prominente barriga.            La apariencia de todo un personaje.            Roger ⸻“El Enano Andrajoso” para sus amigos y enemigos por igual⸻ le dijo a Ryan que entraran al edificio de una buena vez, porque era una mañana helada y se le estaban congelando las pelotas. Ryan lo siguió haciendo caso omiso sobre el comentario del escroto. Mientras caminaban, Roger charlaba como si fuesen viejos amigos.            ⸻Que jóvenes los dejan entrar ahora. ¿Tienes quince años o algo así? Bueno, después de que John dejará entrar a su hijo supongo que no debería sorprenderme. Si me preguntas, creo que eso de que podemos aceptar a cualquier mayor edad es un fallo legal. Como mínimo deberían aceptar a los que hayan alcanzado los treinta años. Yo tenía treinta y dos cuando entré, ¿sabes? Me parece que sería lo mejor. Claro, nos perderíamos de algunos buenos participantes, como ese Tommy, creo que tampoco llega a los treinta, pero que alguien me sodomice si no es el ser más aterrador que haya pisado este edificio.            Ryan lo seguía con esfuerzo, al hombre caminaba rápido pese a que cojeaba con la pierna izquierda. Ryan se preguntó si su cojera se debía a alguna herida de bala producida por un Kairo y luego se dijo que jamás se lo preguntaría.            Atravesaron el recibidor y fueron al patio, donde ahora Roger se quejaba del calor. A Ryan le estaba cayendo bien con todo y verborrea. Parecía uno de esos hombres que no se callan nada. Cruzaron el patio a la izquierda y llegaron al mismo salón, mitad biblioteca y mitad bar, en el que Ryan había estado el día anterior. Pero esta vez se sorprendió al encontrarlo con bullicio. Por todo el salón había grupos de personas sentados en mesas y muebles conversando animadamente entre ellos, bebiéndose unos tragos, contándose chistes, todos como una bonita hermandad.            ¿Un salón de reuniones en plena alcaldía?            Sonrío de lo absurdo que le parecía. Se le borró la sonrisa al imaginarse quienes serían.            Rogers se adentró con Ryan pisándole los talones. El hombre saludó a algunos al entrar, incluyendo al bartender, quien lo saludó de vuelta y luego le dirigió una educada mirada a Ryan con una inclinación de la cabeza que este no respondió. Aún le escocía que estuviesen a punto de matarlo y aquel bartender detrás de la barra tan tranquilo.            El Enano Andrajoso no perdió el tiempo y se dirigió a un grupo que estaba sentado al fondo de la sala, más allá de la barra, en un sofá con forma de ele con una mesita al frente. Eran tres hombres de unos treinta años, y dos mujeres que lucían menores que ellos. Todos reían cuando ellos llegaron. Roger se lanzó al sofá como quien llega a su cama después de correr un maratón.            ⸻Este es el nuevo, creo que se llama Ryan.            Ryan se sentó con mucha incomodidad a su lado. Sentía que se veía estúpido incluso levantando la mano para presentarse. Él llevaba una franela sencilla blanca con unos pantalones vaqueros y unos tennis. Esos hombres vestían de traje, tenían toda la imagen posible de empresarios exitosos y/u hombres de poder, y ellas llevaban vestidos lujosos ceñidos a unos cuerpos muy bien cuidados. Solos desentonaban él y Roger, lo cual hizo que este le cayera aún mejor.            El primero en presentarse fue el más cercano a Roger. Se presentó como Clarence ⸻Clarence a secas, como todo buen Kairo⸻. Era alto y delgado, con nariz puntiaguda y cabello liso sobre una piel algo pálida. Su voz era fuerte, como de tenor, y hablaba con firmeza. Miró a Ryan con cierto recelo. Ryan imaginó que él lo estaba viendo de un modo aún peor.            El segundo estaba a un lado de Clarence y se presentó como Sebastián. Desentonaba con Clarence por ser mucho más bajo que este, aunque no tanto como Roger. También era pálido, pero con unos ojos verdes muy penetrantes. Llevaba barba y al presentarse sonreía con tranquilidad.            El tercero se iba a presentar, pero fue interrumpido por las chicas, quienes se adelantaron, a pesar de estar en la esquina contraria del sofá. La primera chica tenía el cabello n***o y liso hasta los hombros, era baja y sus ojos eran igual de oscuros, pero su tez blanca, sus mejillas redondas y su nariz pequeña. Se llamaba Naomi. La otra chica era igualmente baja pero rubia, con el cabello ondulado hasta la espalda. Llevaba unos lentes que le daban un aspecto intelectual, pero a la vez divertido. Se llamaba Estefania. Ambas se presentaron con una sonrisa, pero Naomi le echó a Ryan una mirada especialmente escrutadora seguida de otra mirada picara. Las dos mujeres hablaban con un acento que Ryan etiquetó como “el acento de la gente adinerada”, al arrastrar las palabras mucho más de lo necesario.            ⸻Son un par de maleducadas ⸻dijo el tercer hombre a las chicas cuando estas se acomodaron⸻. Yo soy Rick, un placer conocerte⸻. Rick era gordo en su totalidad, no como Roger que destacaba por su estómago. Su estatura estaba entre Sebastian y Clarence y tenía una mirada jovial. Probablemente sería el más bromista de los tres.            ⸻Conozco un niño que se llama igual ⸻respondió Ryan con una sonrisa mientras le estrechaba la mano.            ⸻Espero que sea un gran niño y que deje mi nombre en alto, ja ja ja ja.            Ser río el sólo de su propio chiste. Clarence lo vio con exasperación            Terminadas las presentaciones, reanudaron la conversación. Ryan no le prestó atención a lo que hablaba. Estaba demasiado cohibido para participar de buenas a primeras. Observó el resto de la sala. Todos se veían muy unidos entre sí, como se vería un campamento de los Boys Scout. Eso lo confundió, como si no hubiese estado lo suficientemente confundido ya.            La charla continuaba y el seguía callado observando la sala. A veces se iban una o dos personas y entraba alguien nuevo. No todos iban con traje. Muchos vestían ropas normales y eso aplicaba tanto a hombres como mujeres. Si se ponía analizarlo bien, casi podía ver las distinciones económicas en los grupos. Ryan estaba sentado con un grupo de ricachones. Por allá estaban la clase media, se sabía por su vestimenta común. Del otro lado estaban los de la clase más baja. Se les puede distinguir por su apariencia ligeramente más desaliñada, aunque eso no les resta dignidad. Ryan pensó que le hubiese gustado sentarse con ellos. Estaría más cómodo.            No había nadie solo, sino varios grupos repartidos por el salón, como sucede en cualquier reunión social, solo que ese no era un sitio para reuniones normales, y Ryan no se permitiría olvidarlo.            ⸻¿En qué piensas, niño?            Roger le dio un golpe con el codo y Ryan se dio cuenta de que todos lo estaban observando.            ⸻Ah, yo…no, en nada.            Rick bufó.            ⸻Pensar en nada es literalmente imposible.            ⸻Eso es porque no has visto a Clarence hablando con su mujer ⸻añadió con malicia Sebastian.            Las chicas rieron.            ⸻Ella es mucho para él, debería estar agradecido ⸻dijo Estefania.            ⸻Pero es que no dice nada interesante ⸻se defendió Clarence.            ⸻Debe ser que tú sí.            Todos menos Ryan rieron.            ⸻Pero tú si andas pensando en las musarañas ⸻le dijo Naomi a Ryan cuando estaba por distraerse de nuevo⸻ Vamos, habla, no te haremos daño ⸻y tras una sonrisa irónica, agregó⸻ todavía.            Ryan se agarró el cuello de la camisa.            ⸻Solo me estaba preguntando ⸻se giró hacia el salón–si todos ellos son…            ⸻Kairos –completó Roger⸻ sí, lo son. Pero tranquilo que ninguno sacará una pistola para matarse porque sí. No somos tan locos como seguramente crees.            Ryan estaba a punto de decirle que no creía que estuviesen locos, aunque realmente si lo creía, cuando Estefania lo detuvo.            ⸻Tú piensas que estamos locos y punto. Seguramente te uniste por curiosidad o algo así. No me voy a defender, porque creo que si estamos un poco locos ⸻le diría a los demás una sonrisa divertida que ellos correspondieron⸻ pero tú también si estás aquí sentado con nosotros.            ⸻Sin ofender, pero no es como si me encantara la idea.            ⸻Ah, pero lo hará ⸻le respondió Rick guiñándole un ojo⸻ Después de que participes en tu primer juego.            ⸻Pero, ¿cómo son los juegos?            ⸻Shh, que nadie le diga al niño ⸻Naomi se había inclinado hacia adelante para agarrar un copa que estaba en la mesa. Bebió sin quitarle la vista de encima a Ryan⸻ Debes averiguarlo tú solito.            ⸻Eso es algo así como una tradición ⸻añadió Sebastian.            ⸻Yo diría que es como una regla ⸻dijo Clarence.            ⸻De todas formas, no es nada complicado –culminó Roger dándole unas palmadas en la espalda⸻, así que no te estreses, ya lo averiguarás.            Todos sonreían, pero Ryan se sentía peor que incómodo. Seguía preguntadose porque estaba ahí.            ⸻No creo que me guste cuando lo averigüe ⸻dijo con un dejo de voz.            ⸻Oh vamos ⸻Roger lo miraba como si fuera un niño indeciso sobre si pedirle a una cita a una chica⸻ Ya verás que sí. Si decidiste unirte a nosotros, ya está difícil que puedas salirte sin participar en tu primer juego.            ⸻No me uní a ustedes porque quisiera            Su voz sonaba cortante, y lo sabía. Ellos no le caían mal. Eran, de hecho, agradables, sobre todo Roger. Pero seguían siendo unos…            ⸻¿Ah no? ¿Y entonces por qué? ⸻preguntó Estefanía alzando las cejas.            ⸻Verán… ⸻tragó saliva. Hablar de Hernán, frente a unos extraños, no es algo que le apeteciera demasiado. Pero se había unido a ellos para averiguar sobre su amigo. Si se quedaba apartado como un ermitaño no le serviría nada. Quería respuestas⸻ Lo hice por un amigo que tuve: Hernán.            ⸻Sabemos quién es ⸻dijo de pronto Naomi. Ryan se puso en tensión⸻ Estaba con nosotros. Se sentaba de aquel lado ⸻señaló una esquina solitaria del salón⸻. No hablaba con nadie. Creo que era tímido.            A Ryan se le rompió el corazón por dos razones. La primera es porque si Hernán había practicado su mutismo ahí también, no era probable que le hubiese contado algo a alguien. Y la segunda, e igual de importante, es que le dolió tener una confirmación tan veraz de que Hernán se había unido a los Kairos. De cierta forma, una parte de sí se negaba a aceptarlo, lo tachaba de mentira, y ahora no le quedaba más opción que aceptar la verdad. La herida se le abrió más, si era posible.            Ryan se quedó viendo al sitio indicado por Naomi. En esa esquina había una sola silla y es donde estaba el hombre leyendo el día anterior. Se imaginó a Hernán ahí, solitario, preparándose para asesinar a alguien. El estómago se le revolvió y se le hizo un nudo en la garganta. No era posible…            ⸻Él falleció ⸻dijo, se giró a los demás para observarlos con atención. Esperaba ver algún gesto de comprensión, de afirmación o de sorpresa, algo que le diera alguna pista, pero todos le devolvieron una mirada impasible. Roger negó con la cabeza y le dio unas palmadas en el hombro.            ⸻Siempre es difícil perder un buen amigo.            ⸻Lo es. Muy difícil. Según el reporte oficial, él se suicidó, pero yo tengo muchas dudas al respecto. Tengo mis razones para sospechar que no fue así. Me uní a ustedes porque quiero saber si un Kairo lo asesinó.            De nuevo los observó esperando un destello, pero nada, seguían impasibles.            ⸻Si alguno de ustedes puede decirme la verdad…            ⸻No podemos ⸻le respondió Rick, bajando la mirada.                                                                   ⸻Son las reglas, lo siento, John debe habértelo explicado ⸻le dijo Clarence, aunque lucía avergonzado.            ⸻No podemos decirte nada al respecto, Ryan ⸻Roger lo miraba a los ojos y esbozó una sonrisa melancólica⸻, pero espero que encuentres la verdad.            Ryan supo que lo decía con sinceridad.            ⸻¿Al menos podrían decirme si habló con ustedes?            ⸻Es que él no era muy conversador que digamos ⸻le respondió Naomi. Había soltado la copa y lo miraba con lastima.            ⸻No hablaba con nadie ⸻la apoyó Estefanía.            ⸻Creo que me pareció verlo hablando con Tommy, ¿no? ⸻preguntó Sebastian.            Hubo uno murmullo de confirmación.            ⸻Eso tiene cierto sentido, Tommy tampoco es muy conversador que digamos ⸻opinó Clarence.            ⸻¿¡De qué hablas!? ¡Pero si Tommy es la persona más amable del mundo! ⸻Rick lo veía estupecfacto.            ⸻No digo que no lo sea. Cuando hablas con él es muy educado y simpático, a veces pienso que demasiado, pero por lo general le gustar estar solo.            ⸻Es verdad.            ⸻Es probable que eso fuera lo que les hizo congeniar ⸻dijo Estefania.            ⸻Puede ser ⸻dijo Naomi⸻. Pero si lo piensan bien, sólo se parecen en eso. En lo demás son muy distintos. Tommy es muy seguro, muy tranquilo, en cambio Hernán parecía... ⸻le dirigió una mirada precavida a Ryan.            ⸻Un manojo de penas ⸻concluyó Roger por ella. Naomi lo miró con reproche y luego asintió con la cabeza y una mirada de disculpa para Ryan⸻. Lo siento, pero así era. Nunca vi a alguien te estuviese más cara de querer lanzarse a las vías del tren. Me sorprende que dudes de su s******o.            ⸻Tengo mis razones ⸻respondió tajante.            Roger se encogió de hombros.            ⸻Bueno, tú lo conocías, sabrás que no mentimos sobre su actitud.            Sí, Ryan lo sabía            ⸻Y ese Tommy, ¿era su amigo?            ⸻Es difícil saberlo ⸻respondió el enano andrajoso⸻. Pero si hay alguien aquí que tuvo tratos con él, ese es Tommy.            ⸻Ya veo ⸻solo se le ocurrían un par de preguntas más⸻ ¿Y creen que ese Tommy pudo haberlo matado?            Todos dieron muestras de sorpresa, lo cual, a su vez, sorprendió a Ryan.            Naomi sonrió antes de responderle.            ⸻Dentro de un juego probablemente lo haría. ¿Afuera? Para nada, Tommy jamás mataría a alguien fuera de un juego.            ⸻¿Por qué no?            Fue Rick quien respondió.            ⸻Ya lo dije, es la persona más amable y agradable que hay. Cualquiera que lo viera diría que es un santo.            ⸻Pero es uno de ustedes, ¿no? ⸻preguntó esperando no sonar ofensivo. Se giró hacia Roger y este le respondió con un gesto de “no te preocupes”.            ⸻Sí, es uno de nosotros, y el mejor de nosotros, de hecho, ⸻le dijo Sebastian.            ⸻No entiendo,            ⸻A ver, te explico ⸻Estefanía se había inclinado hacia adelante. Había una ligera dilatación en sus pupilas y Ryan creyó saber por qué⸻. En persona, en un trato normal, Tommy es educado, alegre, simpático, conversador. Es lo que uno denominaría un perfecto caballero. De esos a los que la mamá de uno lo ve y pregunta “¿Por qué no te consigues uno así?”. Jamás lo vas a ver soltando un improperio, alzando la voz ni perdiendo la calma. Es un tempano. La cúspide de la buena educación. Parece salido de una novela de Agatha Christie, tanto por lo educado como por lo misterioso. Pero la cosa cambia cuando estamos en uno de los juegos, cuando es hora de matar. No pierde para nada la compostura ni la educación; sigue siendo el eterno caballero. Pero ya no lo ves como un ángel sino como el mismísimo demonio. No duda en asesinar, ni en apretar el gatillo. No lo piensa ni se cuestiona nada. Creo que no vive más que para la muerte. Sus ojos obtienen un brillo que solo podrías ver en un niño pequeño ante su regalo de navidad. Se vuelve frio y si crees poder detenerle, poder convencerle de que le perdone la vida a alguien, te puedo decir que tendrías más posibilidades pidiéndole a la lluvia que caiga hacia arriba. Y es bueno en lo que hace, además. El mejor de nosotros, como dice Sebastián. No sé a cuantas personas ha asesinado ya, pero sé que incluso siendo superado por tres ha logrado salir ileso, y siempre con esa calma, siempre con esa buena educación. Él te pediría “Por favor” antes de matarte, y te diría “Gracias” después de hacerlo.            ⸻Y Estefanía se lo quiere follar ⸻agregó Roger. Ella le respondió con una mirada que Ryan agradeció que no fuera para él⸻. Pero dejando eso de lado, lo que ella dice es verdad. Es un bastardo educado salido del inframundo. Llevo muchos años aquí y nunca vi a alguien tan tranquilo ni tan bueno en lo suyo. Sabes que lo disfruta porque se nota en una pequeña curva en la comisura de sus labios, como si estuviese reprimiendo una sonrisa que se convertirá en una carcajada enloquecedora que nos provocaría un infarto a todos. ⸻Dicho esto, bajó la voz y se inclinó hacia el frente. Los demás lo imitaron⸻. Antes creía que su amabilidad era una fachada, un plan para distraernos con su aspecto inocente, pero la verdad es que no le hace falta. Si entrara ahorita mismo con una pistola, nos mataría a todos antes de que nos diéramos cuenta.            ⸻Una vez ⸻comenzó a contar Clarence aún inclinado y con tono cómplice⸻ Él estuvo en un juego de cinco contra cinco. Todos sus compañeros murieron. Unos de ellos le habían pedido su arma prestada y él se la dio. Aquel idiota gastó casi todas las balas excepto cuatro y sólo logró matar a uno del bando contrario, después le dieron. Tommy cogió el arma. Ahí estaba él, con cuatro enemigos que venían a matarlo y él solo con cuatro balas. Los esperó en una habitación enorme como un almacén. Una habitación vacía, por cierto. No había con que cubrirse. Se puso de espaldas contra la pared del fondo y esperó a que ellos entraran por la puerta. La distancia entre Tommy y la puerta eran unos, no sé, quince o veinte metros. Demasiado para solo cuatros disparos para cuatro enemigos. Pues bien, murieron todos. Los cuatro hombres cayeron, todos con una única herida entre los ojos. A Tommy no lo rozó ni una sola bala.            Cuando terminó su historia, todos se relajaron y asintieron, como si lo hubiesen visto.            Ryan, a su modo, lo había visto. El ojo de su mente le mostró la escena y le pareció demasiado fantasiosa. Se imaginó a Tommy como un viejo pistolero, con una barba poco afeitada y ojos sagaces de halcón, disparando con la pistola en la cadera, con un cigarrillo en la boca y una precisión del demonio.            ⸻Tommy ⸻susurró.            ⸻Así es ⸻confirmó Roger⸻ Tommy. Que Dios nos cuidé él.            ⸻Y Estefanía se lo quiere follar ⸻finalizó Rick.            La mujer agarró el trago de Naomi y se lo echó encima.
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