Intento desesperado

1675 Palabras
Ryan y Richard se pusieron de pie al instante, sorprendidos. Se observaron un momento y caminaron lentamente a la habitación. Ryan se rezagó un poco, dejando que Richard entrara primero. Temía entrar y ver algo de que lo se arrepentiría. Sus miedos disminuyeron un poco cuando una voz lo llamó desde adentro, y al atravesar la puerta, Samuel Mcfly lo esperaba sonriendo.             Su piel nunca había estado tan blanca ni su cabello tan descolorido. Su sonrisa era forzada, pero sincera. Los vendajes en su hombro dónde lo habían herido parecían no molestarle. Si era un milagro que hubiese sobrevivido, lo era aún más que pudiera hablar tan pronto.             ⸻Maldita sea, eso estuvo muy cerca.             Los otros dos asintieron. Querían instarlo a que durmiera aún más, pero Mcfly previó sus intenciones.             ⸻Estoy despierto y estoy bien. Aunque si hablamos del caso, la verdad es que estamos jodidos.             Richard se sentó en una silla a un lado de la cama.             La habitación era pequeña pero confortante, con un ventanal que daba a la ciudad y que en ese momento brillaba con la luz del amanecer. La cama individual de Mcfly estaba arrugada, aunque la había usado muy poco. Estuvo casi todo el tiempo en el cuarto de resucitaciones. Cuando el doctor encargado, un hombre alto, despeinado y con la barba mal afeitada, salió para decirles que se pondría bien y que los transferían a la habitación, Ryan pudo sentir como su estómago gritaba de alegría al librarse de la presión que le oprimía. Richard reaccionó con calma, suspirando de alivio. David fue más afectuoso y abrazó al doctor, quien no pareció muy feliz por eso.             ⸻Bien jodidos ⸻respondió Richard.             Ryan notó que él también se veía cansado. Muy cansado. Cuando Ryan lo llamó en plena madrugada para pedirle ayuda, la reacción de Richard fue inmejorable. Al instante estaba despierto, activo e indicándole a cuál clínica debía llevarlo. Todo eso mientras Ryan conducía violentamente el auto con David desamarrado abrazando a un Mcfly moribundo.             Lo lograron por minutos.             ⸻Tú olvídate de esto, Samuel. Debes descansar ⸻le dijo Ryan al policía.             ⸻Ni hablar. Me metieron un balazo y quiero saber quién y por qué lo hizo.             ⸻No creo que puedas hacer mucho a partir de aquí ⸻acotó el fiscal.             ⸻Si nos paramos ahora, me habrán jodido para nada.             ⸻Nadie quiere que haya sido en vano, Samuel, pero tú ya estás fuera del combate.             Mcfly los miró con una expresión que lo dijo todo: “Olvidemos esto y sigamos adelante”. Ryan sintió una oleada de respeto hacia él.             ⸻Debe haber otra forma de seguir ⸻Ryan se apoyó de la pared⸻. Si logramos averiguar quién era él…             ⸻¿Alguna idea de cómo hacerlo? ⸻preguntó el fiscal.             ⸻No. Ninguna.             ⸻A mí tampoco se me ocurre. Aunque no lo vi mucho tiempo. Estaba ocupado muriendo. ⸻bromeó Samuel.             ⸻Podríamos seguir el rastro que dejó al irse.             ⸻No lo creo. Mientras ustedes dos venían, los guardias del fiscal Bryson deben haber recorrido todo el bosque buscándolos, contaminando la escena.             ⸻Si vieron mi sangre, seguro alguno de ellos pensará que me dio. Idiotas.             A Ryan le dolía la cabeza. Necesitaba un descanso urgente.             ⸻¿Ustedes saben si hay alguien más involucrado en todo esto?             ⸻¿Qué quieres decir? ⸻preguntó Richard.             ⸻A un tercero. Alguien que puede estar implicado con Hernán y su muerte. He estado pensando que quien nos atacó tal vez no haya sido enviado por los Savelli.             ⸻Claro, seguro era un bonito guardabosques amigo del oso Yogi. Vamos, Ryan, tiene que haberlo enviado algún Savelli ⸻dijo el policía.             ⸻¿Y por qué no nos mató?             ⸻No lo sé. Tal vez le di miedo.             ⸻Concuerdo con Mcfly. Pero no en lo que le dio miedo ⸻se apresuró a aclarar Richard al ver como Mcfly abría la boca⸻. Me refiero es que tuvo que haber sido un Savelli. Nadie más tiene relación con esto.             ⸻Puede haber alguien que no conozcamos.             ⸻Hernán no era alguien de muchos amigos ⸻acotó el policía⸻. Y mucho menos de tener enemigos.             ⸻Si fuese de los Savelli, estaríamos muertos.             ⸻Tal vez se asustó porque venían los guardias, o creyó que ellos nos atraparían.             ⸻O simplemente quería los documentos. Sin ellos, ninguno de nosotros tres somos una amenaza para los Savelli ⸻reflexionó Richard.             Los tres guardaron silencio. Habían llegado a un callejón sin salida.             Ya no quedaba nada más que se pudiese hacer. Los tres compañeros se vieron unos a los otros. El silencio gritaba desesperación. La ausencia de palabras era clara muestra de las pocas ideas latentes.             David entró a la habitación. Sus ojos se hincharon mientras estaba en el baño, pero por fin algo de alegría se asomó en su rostro al ver a Mcfly, aunque éste, para sorpresa de Ryan, no le prestó mucha atención.             El recibimiento fue más frío de lo que Ryan esperaba.             ⸻¿Estás bien? ⸻preguntó David, tratando de hacer sonar firme su voz.             ⸻Por supuesto, tarado. Solo los débiles mueren.             ⸻Tú no eres un sinónimo de fortaleza ⸻le respondió el chico sonriendo.             ⸻¿Cómo dices? ¿Quieres que te demuestre tu error?             ⸻Mejor quédate ahí, anciano, antes de que alguien te mate.             Ryan empezó a ver una especie de relación fraternal entre esos dos. Un hermano mayor y un hermano menor. No en sangre, pero en amistad.             ⸻¿Y ahora qué harán las tres chicas superpoderosas?             ⸻No tengo idea, ¿y tú, Burbuja? ⸻le preguntó Mcfly a Ryan. Él se negó a responder⸻. Supongo que estaremos en blanco hasta que se nos ocurra algo.             ⸻Pero no será hoy ⸻afirmó Richard poniéndose de pie⸻. Yo tengo que trabajar, y ustedes dos deberían descansar.             ⸻Tú también pareces cansado.             ⸻Yo no estuve toda la noche tratando de entrar en una casa. Descansen. Ya después pensaremos en algo.             Se despidió de todos con la mano y tuvo otra de sus salidas abruptas.             ⸻A veces sospecho que no disfruta de nuestra compañía ⸻comentó Mcfly, pero hizo un gesto real de dolor. Los ojos le daban vuelta. Estaba mareado.             ⸻Pero tiene razón, tenemos que dormir antes de poder pensar en algo.             ⸻No me vendría mal una siestita.             ⸻Son cosas de la edad, supongo ⸻bromeó el más joven.             ⸻Respeta a tus mayores ⸻respondió el policía⸻ David, haz el favor de acompañar a Ryan; sería muy triste que se durmiera en el camino, chocara y muera en una explosión con su piel derritiéndose.             ⸻Cómo ordene, señor ⸻aceptó David haciendo un saludo militar que luego se convirtió en una ofensa sacándole el dedo medio.             Samuel se despidió al verlos salir. Cerró los ojos apenas salieron y se sumió en un sueño.             Ryan y David caminaron en silencio por la clínica, hasta el estacionamiento subterráneo donde tenían el auto. Se subieron a él y salieron al exterior, pasando por al frente de la entrada del edificio.             El tráfico de la mañana les hizo tener un viaje lento. La ciudad estaba despertando.             ⸻Oye ⸻habló David mientras estaban un atasco⸻, disculpa la indiferencia de la última hora.             Ryan, que no se esperaba esa disculpa, se enderezó de golpe en el asiento del copiloto en donde se estaba durmiendo.             ⸻¿Qué?             ⸻No voy a repetirlo. Es que, bueno, tú sabes.             ⸻Sí, tranquilo…             ⸻Entiendo que me culpes.             Ryan se sorprendió.                                                                                                                             ⸻No te culpo.             ⸻Debí haber evitado que este tipo me amordazara.             ⸻¿Cómo sucedió?             ⸻Fue muy estúpido. Yo estaba sentado en el auto, preguntando cuándo coño aparecerían, cuando de repente este sujeto surge de la nada, como salido de entre las ramas, con un arma apuntándome a la cara. Me hizo salir del auto y desvestirme un poco. Luego me amarró con mis propias prendas sin dejar de apuntarme. Hacía un frio horrible. Después me arrojó al asiento trasero y se alejó. Yo sabía que no se había ido porque oía a veces unas hojas crujiendo. Eso me pasa por haberme burlado de cuando desnudaste a Esteban.             ⸻¿Dijo algo?             ⸻No, nunca habló. Era un hombre callado, como tú.             ⸻¿Viste algo distintivo en él?             ⸻Para nada. Sinceramente, estaba muerto de miedo. He hecho muchos trabajos para Samuel, pero nada como esto. Primera vez que es algo tan peligroso. Creí que me mataría. O peor, que me violaría. Dios, menos mal que no me violó.             Ryan se recostó en su asiento. Ya no sabía qué hacer. Ya no había un camino que seguir. Su única pista se había evaporado cuando apenas la tuvo en sus manos. Ojalá hubiese revisado los documentos en la casa. Ahora ya no había oportunidad para nada.             ⸻David ⸻se incorporó. Una idea se le ocurrió de repente⸻. ¿Han averiguado algo sobre el hombre que me disparó el otro día? Si saben de algún asesino al que le paguen por mi cabeza, podríamos ir tras él.             ⸻No, lo siento ⸻respondió encogiéndose de hombros⸻. Es extraño, pero no le han pagado a nadie para que te mate. Es raro, pareces alguien que sabe molestar a personas importantes. Te pareces a Samuel en eso. ¿Pero un asesino a sueldo buscándote? No, al menos no de esta ciudad. Lo sabríamos, créeme. Nada se nos escapa.             Ojalá yo pudiera decir lo mismo.             ⸻Nada de lo que he hecho hasta ahora ha sido de ayuda ⸻dijo Ryan viendo por la ventana.             ⸻Una vez escuché a alguien diciendo que, si no puedes ayudar, entonces pide ayuda.                    ⸻¿A qué te refieres?             ⸻Ni puta idea. Lo dijo un viejo, no yo.             Ryan estaba harto, cansado y agotado. Quería dormir, pero necesitaba estar despierto. Pensar. Pensar en algo, pero sabía que la solución no le llegaría, pues por más que buscara, la respuesta no aparecería de la nada. La única forma de conocer una respuesta, es preguntársela a quien creó la pregunta. Ryan se maldijo por esa reflexión.             Se maldijo aún más mientras sacaba su celular.             Se siguió maldiciendo mientras marcaba los números.             Maldijo una última vez mientras caía la llamada             Y casi maldijo cuando le contestaron. Pero en vez de eso, dijo:             ⸻Hola, Javiera. Sé que sonará extraño, ¿pero te gustaría salir a cenar conmigo mañana?
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