Embarazo inesperado
Un día como cualquier otro, con el sol en su punto máximo, feliz para cualquiera, lamentable para mí. Acababa de enterarme que estaba embarazada, me dio miedo el descubrirlo debo admitir, pero también tenía ese sentimiento de felicidad y orgullo al saber que estaba dándole vida a otro pequeño futuro humano, no era el mejor momento para esta situación, mejor dicho, era el peor momento para esto.
Apenas tenía 17 años, ni siquiera había terminado la preparatoria a este punto, pero estaba enamorada y cuando se está enamorada se cometen muchas locuras, como el someterse a la calentura del momento que se puede a veces confundir con entregarse con devoción al ser amado, justo eso me sucedió, después de unos cuantos besos que fueron subiendo poco a poco de tono termine entregándome en cuerpo y alma al que era hasta hace poco mi novio y digo era porque al enterarme de esta noticia fui corriendo a su casa para hablar con él, pero gran fue mi sorpresa al llegar y lo primero que me recibe al abrir la puerta de su casa es otra mujer, si, mujer pues poco tenía yo a comparación de ella, una rubia delgada y elegante, podría calcularle aunque sea unos 25 años, no fue el hecho de que ella me abriera la puerta lo que causo tal tristeza de mi parte, si no la forma en la que la había visto por primera vez, su vestuario solo contaba con una pequeña bata de seda roja donde se podía observar por su transparencia su lencería de encaje n***o y a muy pocos metros de ella, se encontraba mi en ese momento novio con solo un simple short que por lo agitado y desacomodado, se notaba que se lo había colocado con prisas y eso sin mencionar su torso todo manchado de labial rojo, el mismo tono que aquella mujer rubia tenia borroso sobre sus labios. Muchas personas me advirtieron que él era muy mayor para fijarse en una jovencita como yo que sus intenciones no eran sinceras, para mí esto me parecía un poco extremo y decidí no creerles, él solo tenía 29 años, pero hasta ese momento me di cuenta de lo radical de la edad y de los intereses, aun después de este momento tan devastador para mí, decidí que aun así merecía saber que iba a ser padre, por lo cual con voz temblorosa le pedí que habláramos, el de forma dudosa accedió con lo cual ella no estuvo muy feliz, yo ni siquiera quise descubrir cual era el nombre de aquella mujer, aquella que sin saberlo había terminado de convertir el día que más miedo tenía en uno completamente desgarrador.
Para hablar salimos al patio trasero, claro, él no podía salir así a la calle en el estado en que se encontraba. Con lágrimas cayendo de mis ojos que no descubría hasta el momento en que él me dijo que no estuviera haciendo tal drama y que dejara esas lágrimas de cocodrilo, que no era nada del otro mundo y que podíamos continuar como estábamos, yo quede impactada, no podía creer que aquel hombre que había dicho que yo era la única en su mundo, que sin mí no podría vivir, fuera el mismo que me trataba con tanta indiferencia y que en su mirada lo único que reflejaba era desagrado, decidí dejar esto de lado pues ya había tomado una decisión, donde lo único que nos uniría seria esta pequeña vida que se encontraba en mi vientre, el fruto de nuestro supuesto amor. Le dije con voz trémula que tenía alrededor de dos semanas que no me venía la regla y yo siempre soy muy regular, por lo cual tenía mucha sospecha y que por esa misma razón decidí comprar una prueba de embarazo y que había salido positiva, que íbamos a ser papas. Su cara de incredulidad era impresionante, pero esta rápidamente paso a una de enojo total y de un momento a otro se puso como si fuera una bestia llena de ira, me tomo del brazo y me empezó a sacudir con brusquedad mientras que me gritaba que eso no podía ser cierto, que él había usado condón y que si yo estaba embarazada era de otro y que lo había engañado, no podía creer que esto estuviera pasando, él sabía que había sido el único hombre en mi vida, mi primer beso, mi primer amor y mi primer hombre. El encontrarme llorando extremadamente no le importo en lo absoluto pues seguía con su maltrato mientras seguía gritando que ese bastardo no era suyo y que de ahora en adelante él estaba muerto para mí, que me largara y no volviera nunca más, lo cual finalizo lanzándome al suelo y escupiendo a un costado mío. Con todo mi cuerpo temblando y aun partida en llanto, me levante y sali corriendo mientras juraba que nunca volvería a dejar que nadie me tratara así nunca más en la vida y que no necesitaba de nadie para poder salir adelante.
Ese mismo día tome la decisión de abandonar la ciudad, no tenía nada que me atara a este lugar, mis padre murieron hace años, tampoco contaba con hermanos o algún otro familiar, con el dinero que aun restaba de la herencia de mis papas tomaría camino hacia un lugar mejor para mí y para mi bebe, para poder criar a mi hijo o hija con todo el amor que podrá alguien darle a un ser amado.