-Es que no me gusta que vayas tan temprano sola, es peligroso. Ya he quedado con él, y me ha dicho que no habrá problema. Ella no quiso contradecir a su pareja, pero intuyó que iba a resultar un suplico para ella. Así, a mañana siguiente de la marcha de Richard, su suegro la vino a recoger al apartamento. Durante el trayecto se dio cuenta de las continuas miradas que le propinaba aquel a sus muslos, especialmente cuando al sentarse, se le subía un poco la falda. No obstante el progenitor de su pareja, no intentó nada con ella. La joven se confió, pese a saber que aquel hombre no dejaba de mirarla y desearla. Pasaron los tres primeros días y nada ocurrió. Al cuarto día, la chica se levantó bastante lujuriosa. Llevaba varios días sin estar con su novio, y al no tener sexo se encontraba sum

