-bueno ya está arreglado. Ahora puedes ducharte. Te espero fuera por ver si tienes algún problema para solucionarlo. Como ¿va a esperar fuera? – le contesto ella nerviosa. -si, yo soy de los que necesito comprobar que las cosas funcionan. No me gusta que digan que soy un chapucero. - le contesto con voz grave, y dando a entender que no se marcharía hasta que ella saliera del baño. La chica, bastante nerviosa, se metió en el baño y pasó el pasador y comenzó a ducharse. Tenía a su suegro fuera, esperando a que ella terminara. Se había puesto tan nerviosa, que se había olvidado de buscar la ropa que tenía que cambiarse. De hecho, siempre se duchaba y salía con la toalla puesta. Pero ahora, su suegro estaba fuera, y ella solo poseía la toalla. Ni siquiera había buscado unas bragas nuevas.

