-es mentira. Me contestó sin pensarlo siquiera. La joven de mi hijo estaba alterada, pero creo que igualmente, se la notaba bastante excitada. Está tirando barro a la pared. ¿Qué pensará su hijo cuando se lo comente? -me dijo posteriormente, sin retirarse de mi lado. En ese momento recapitule. Sabía que, si se lo comentaba a mi hijo, aquel no volvería hablarme nunca más. Había llegado demasiado lejos. Pero, el daño ya estaba hecho. Me dije que la mejor solución era “intentar follarme a la novia de mi hijo”. De esta forma, callaría, y no comentaría nada. Si, era la mejor opción. Era una temeridad, y una infidelidad, y una verdadera cabronada contra mi hijo. Pero, estuve convencido que era la mejor solución para salir de aquel entuerto. Observé la entrepierna de la joven, la cual se haya

