Tras esas caricias a sus senos, decidí retirar mi mano de sus pechos, y la bajé hasta llevarla al encuentro de su mano izquierda. Con decisión, sin dejar de besarla, lleve su mano al encuentro de mi pene. Cuando la joven palpó la dureza de mi falo, se estremeció. Intentó retirarla, pero volví a insistir. Pronto, su pequeña mano, algo más tranquila, agarró mi pene. En cuando cogió confianza, la mano de la joven comenzó a discurrir por todo mi falo, desde el glande hasta la misma base, realizando dicha operación varias veces. Me percaté del tremendo efecto que hizo en la joven, la sensación de sentir la dureza de mi v***a en su mano. Sus besos se intensificaron y besaba con mayor ardor. Deje de besarla, y pase besar su cuello, el lóbulo de sus orejas, oler su cabello, mientras aquella cont

