Vanesa, sacaba de vez en cuando el pene de su boca para poder tomar resuello. Durante ese momento en que tomaba aire, observé como miraba mi tremendo falo. Falo que estaba mamando. Pero mi agitación se incrementó al comprobar, que la curiosidad le llevó a alargar su mano y palpar mis testículos, los cuales colgaban majestuosamente entre mis piernas, como dos pelotas de tenis. Le dije: Oh si nenita. ¿Te…gustan mis testículos? -Son también enormes- me respondió, mirándome a la cara, sin soltar mi v***a de su mano. -Si preciosa. Son grandes. ¡Y tengo mucha leche acumulada! ¿Te has fijado? Los tengo bien repletos. Le conteste con la finalidad de excitarla aún más, consciente de que mis palabras la iban a revolucionar más. Como si la joven quisiera volver a comprobarlo, volvió a tomar en su

