"Porque eres un matón y sé que te estás aprovechando de ella..." respondí. Los labios de Duane se curvaron en una sonrisa burlona y pareció pensar en algo por un momento. "Se lo diré a mi papá si no paras esto..." amenacé, pero me interrumpió. —Maldita sea, Kayla... ¡Lo has entendido todo mal! —me susurró al oído y sentí su aliento rozarme la piel—. ¡Tu madre fue quien me ofreció el trato! "¿Q-qué quieres decir?" tartamudeé nerviosamente. "Bueno, tu mamá nos puso todas estas reglas a los jugadores para que las siguiéramos hasta el partido. Para que tuviéramos la oportunidad de ganar el torneo; ya sabes lo importante que es para ella...", empezó a susurrarme al oído mientras escuchaba atentamente. "¿Qué tiene eso que ver con..." comencé, pero Duane me hizo callar suavemente. "Eso inc

