—Mami dijo que haría lo que tú quisieras por el día de hoy —refutó desde un punto que Sandra no podía ver—, eso es trampa. No cuenta. —Suena a que quieres ponerla a prueba —la sondeó él. —Suena a que me lees la mente —rio Tere. Él sacó su m*****o de la boca de su madre y se dirigió hacia donde se encontraba la recién llegada. Sandra sólo permaneció donde se encontraba, el frío de la incertidumbre la invadía conforme pasaban los segundos en esa posición. —Ven —escuchó a su amo llamarla. Obedeció y sus nervios se le calmaron un poco gracias al placer de cumplir con aquella indicación. Mientras se acercaba con timidez, veía cómo su amiga había empezado a desvestirse, sentada en el mismo sitio donde ella había estado antes de su llegada. No estaba poniendo atención a la conversación entre

