—Le quedaba lejos —dije, acordándome de la distribución de la casona de mis abuelos paternos. —Así es. No sé que me picó ese día… —continuó su relato mientras seguía atendiendo mi mástil— tal vez era el alcohol o… la calentura. Hice lo primero que se me ocurrió y me llevé su pene a la boca —dijo, recreando la hazaña y quiso seguir hablando con mi carne en su boca— y lhe yije khe lho shakharha thoyo. —Apenas pude entenderle: “le dije que sacara todo”. Me entró un reflejo, casi me vengo al escucharla hablar con mi v***a en su lengua. Ella sonrió y se la sacó para así poder lamerme los huevos. —Nunca lo admití, pero eso me gustó —siguió hablando mientras chupaba una de mis bolas y su nariz frotaba mi garrote—. Casi acabo en el momento en que sentí ese líquido caliente llegar directo y sin

