Estoy seguro de todo ocurrió en fracciones de segundo. Mi cuerpo reaccionó antes que mi mente y para cuando entendí lo que estaba pasando, Tere estaba amenazando a Pascual con llamarle a la policía mientras yo estaba sujetándolo con mis brazos alrededor de su cuello. Habíamos caído al piso y yo no paraba de gritarle que se calmara. —No importa cuánto dinero tengas, para cuando te zafes ya habrás perdido tu vuelo. Y de nuevo, la mujer le dio al clavo. Pascual dejó de forcejear al instante y después de recapacitar por lo que parecieron ser minutos, me dio unas palmadas para que lo soltara. No me fie al principio, temía que pudiera lanzarse de vuelta sobre mí, pude notar sus músculos relajarse gradualmente. Para cuando aparté mis brazos, me giré para buscar a Raquel, estaba en un rincón, pa

