Capitulo 265-1

724 Palabras

Vanesa pareció leer mis pensamientos, y me dijo: Oh suegro. ¿Y si viene alguien y nos pilla?, miraba hacia la puerta de acceso a la habitación. Era consciente del peligro, pero ambos estábamos dispuestos a correr el riego una vez más. Por ello le contesté: Ya lo sé preciosa. Pero, “nada ni nadie, me va impedir que te posea esta noche”. Quiero que sientas como entra mi polla en tu ardiente coñito. ¡Quiero volver abrírtelo bien! Que sientas la dureza de mi v***a. “Volver a llenártelo con mi lechita”. La joven se alteró ante mis palabras emitiendo un sonoro gemido. Miró mi pene, observando la tremenda erección que mostraba, y se divisaba grande, duro y sumamente grueso. El prepucio a esas altura ya aparecía descapullado, percibiéndose en el mismo la concentración de la sangre, con la hendidu

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