A las dos de la mañana, fue la propia Vanesa quien se me acercó y me solicitó ayuda para llevar a mi hijo a su habitación. Me preste ayudarla, viendo que el resto de amigos y asistentes, comenzaron a retirarse igualmente. Con no pocas dificultades logramos llevar a Martín hasta la habitación. Una vez en su interior, le ayudé a quitarle la ropa, y para dejarlo sobre la cama. Mi hijo solo emitía uno sonidos ininteligibles cuando era preguntado, evidenciando que estaba totalmente bajo los efectos del alcohol ingerido. Me quedé sorprendido al constatar que Vanesa, no hizo reproche alguno, como cabía esperar. Tras dejarlo en la cama, salí de la habitación, siguiéndome detrás mi nuera. Salimos fuera, al pasillo de dicha ala, respirando el aire fresco de la noche. Mi fije en la cara de Vanesa, p

