En ese momento, no sé cómo pudo ocurrir, pero quizás en mi agitación toque un poco la puerta, abriéndose más de la mitad. Me quedé sin habla. Al instante mi padre se percató de mi presencia, parando en seco, viendo como Charlot se giraba igualmente hacia la puerta. - ¿Suso, que haces ahí? me preguntó mi padre. ¿Cuánto hace que nos estas espiando? - Oh papa. Lo siento. He llegado del viaje, y … ha sido sin querer. …le conteste, bastante nervioso, y sin saber cómo justificar mi presencia. Charlot sumamente nerviosa descabalgó a mi ancestro, e intentó cubrirse con la sabana, diciéndole y recriminándole a mi padre: Oh Julián. ¡Ya sabía yo que alguna vez nos iban a coger! Oh… no quiero pensar que dirá la familia. Mi esposo. Nunca debí acceder Observé la preocupación igualmen

