Rafa, la miro. En las últimas fechas se había opuesto ya que no quería tener ningún altercado con su pareja. Al ver que su hijastra volvía a la carga, estando ahora solos en casa, lo intranquilizó. No quería enfrentarse a su pareja, y Raquel por su parte tampoco era una niña, la cual había adquirido la mayoría de edad, aunque a veces tuviera comportamientos algo infantiles. No obstante, el no quería contrariarla. Por ello le contesto: vale, ¡no sé como lo haces pero siempre me convences!… y… ¿a qué quieres jugar Raquel?. Ella le contesto al momento: sabes cuál es mi juego preferido… j aja ”el caballito”. El hombre al momento se intranquilizó. Sabía de sobra que era su juego preferido, pero no era el apropiado para una señorita como le decía su mujer. Por tal motivo le contesto: -Ya Raqu

