El intentaba el menor acercamiento de ella, pero el cansancio y los continuos movimientos de la joven, fue forzando el contacto hasta que por fin, en uno de los estos movimientos ella pudo sentir el pene de su padrastro bajo ella. En más, en algunas ocasiones, tras los continuos vaivenes y movimientos, la misma quedó sentada justamente sobre el aparato de padrastro. Aunque protegido por el pantalón del pijama, la chica pudo constatar que la pija de su padrastro se había endurecido con sus idas y venidas. E incluso, algunas veces, su trasero llego a estar encima de la tranca del mismo, pudiendo sentir claramente el bulto del nabo del hombre. Rafa, por su parte tampoco era ajeno aquel juego, y notaba que se estaba excitando con la forma de jugar de su hijastra, aunque no fuera buscado p

