El hombre de la casa 8-2

1039 Palabras

No pasó mucho antes de que el lado infantil de Raquel saliera a flote… e intentara ahogarme. Se aferraba a mí con brazos y piernas y me retaba a zafarme, lo cual era la escusa perfecta para tocar sus nalgas y su concha debajo de la superficie, mientras estábamos a la vista todos alrededor, lo cual nos cargó de más excitación que cuando estábamos solos. Hubo un momento en que Raquel invitó a las dos faltantes, sin que éstas pudieran imaginar que tenía mis dedos metidos en ella. La diferencia entre el agua clorada tibia y la humedad hirviente que rodeó mis falanges era apenas perceptible, pero me encantaba sentirla. Salimos y fuimos a las sillas donde mamá leía un libro mientras Julia se bronceaba la espalda. En la piscina sólo daban bebidas y botanas, así que tuvimos que regresar a nuestra

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