Dijo esto último mientras sobaba el tronco de mi amigo, el cual estaba agonizando e hipersensible. Nos acurrucamos mientras buscábamos algo que ver en la tele, encontramos una película y empezó un breve momento meloso entre ambos. Estábamos desnudos y con la tranquilidad de saber que nadie nos interrumpiría, pudimos disfrutar un poco mientras pude recobrar fuerzas. De nuevo, mis fantasías me habían hecho pensar que yo iba a poder coger sin parar día y noche, la verdad es que para el atardecer, apenas lo habíamos hecho dos veces más. Cada vez, me enorgullecí de durar más, pero mi fiel compañero estaba en las últimas y apenas y pude volver a la carga por última vez. —Lo siento… creo que me hace falta experiencia. —Luís… —dijo como si fuera una maestra de kínder y yo, su alumno—. Ya vamos

