—Entiendan —imploró mamá—, está mal lo que ambos están haciendo… Quiero decir, ambos van a salir lastimados. Raqui, ¿piensas vivir así toda tu vida, ocultándole al mundo que te enamoraste de tu propio hermano? ¿Qué hay de tu carrera? Estaba berreando mientras miraba el próximo pañuelo a ensuciar. Soltaba quejidos al recobrar el aliento y repetía el proceso. Miré a mi hermana, sus puños apretaban con fuerza e iban cobrando un color rojizo, al igual que sus ojos. —Raqui, no puedo dejar que sacrifiques todo por estar a lado de Luís. Y me mata de miedo pensar que a la menor provocación, un día despierte enterándome que ambos huyeron y no vuelva a saber de ustedes —hizo una pausa nada silenciosa, su lamentos calaron hondo en mi pecho—. ¡P-por eso les he dejado llegar tan lejos! Una parte de m

