El hombre de la casa 37-2

1135 Palabras

—¡Ya ves! Eso y no usar nada es lo mismo. —Bueno, sí… Nada más pudimos cubrirnos abajo. —Así que ambas se vieron las tetotas —rio la hija —. ¿Ya te alcanzó Julia o se va a quedar en segundo lugar por el resto de su vida? —¡No, no! Ella todavía es joven. Mi busto creció mucho más después de tenerlos a ustedes, antes de eso, creo que yo era una talla menos que tu hermana. La charla se estaba dando de forma amena, pero ni la mano de Raquel ni los ojos de mamá se separaban de mi riata. Las caricias eran cada vez más lentas y suaves, ya estaba palpitando y eso no auguraba nada bueno. Reconozco que el estar siendo observados me estaba calentando de sobremanera y aún había mucho por hacer. Pude ver que mamá iba a acercando poco a poco la mano, no fui el único en notarlo. —Ayúdame, mami. Se m

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