POV JULIANA
La tarde pasa, estoy en mi habitación hablando con mi mejor amiga Andrea, le digo todo lo que ha pasado, ella me apoya en todo, es una excelente amiga, dice que pasara por mí para tomar algo, tengo que aprovechar que los niños están con Renata y no los trae hasta mañana.
Me pongo un pantalón n***o ajustado de cuerina, una blusa top cuello tortuga, hago una coleta alta y tejo una trenza en ella, pongo maquillaje y pinto mis labios de un rojo fuerte.
Pongo unos botines de tacón negros y me miro al espejo, aplico perfume.
-Creo que estoy lista, y me agrada lo linda que quede -pienso.
Salgo de la habitación y bajo las escaleras, en la entrada me tropiezo con Alexander, quien sonríe al chocarnos.
-Hay algunas cosas que no cambian -dice y me observa de arriba abajo. Estas muy hermosa, y hueles también como la primera vez -expone tomándome en sus brazos, mi mirada queda fija en sus ojos, esos ojos que me llevan a la locura, él acerca sus labios peligrosamente, pero me alejo en cuanto escucho el sonido del auto de mi amiga.
-Te veo luego -digo zafándome de su agarre.
-Adiós, que la pases bien -dice y deja un beso en mi mejilla.
Salgo de prisa para irme con mi amiga, no quiero devolverme y besarlo, porque estoy a punto de hacerlo.
Saludo a Andrea, y subo a su auto, dos guardaespaldas salen tras nosotras, cosa que me molesta, pero ya me estoy acostumbrando a eso, sé que es por mi bien y de los que nos rodean.
Llegamos a un club, Santiago y Mateo están esperando en el lugar.
- ¿Qué hacen ellos aquí? Pensé que era un plan de chicas, esto no está bien, sabes que soy casada y los problemas que Santiago tiene con Alexander, esto no es correcto.
-Tranquila, es plan de amigos, nada más, ya le advertí que te deje en paz, que solo estaremos todos en parche de amigos, que no te joda la vida -explica Andrea.
-Aun así, no me siento cómoda con esto.
Los chicos nos alzan las manos para que los veamos, nos sentamos en la mesa, pedimos unos tragos, y entablamos una conversación amena, hasta ahora todo va bien.
Mateo me invita a bailar, una salsa, lo acompaño y Santiago hace lo mismo con mi Andrea, la verdad me he divertido mucho, hace tiempo que no lo hacía, le pido a mi amiga que me acompañe, al baño, vamos y retocamos nuestro maquillaje, ya me siento algo mareada por la bebida.
-Amiga, le diré a mis guardaespaldas que me lleven a casa, ya estoy muy tomada y no es correcto, tengo deberes, mis hijos vuelven mañana temprano -me excuso y ella entiende.
-pero ven y despídete de los chicos -señala.
Acepto y nos dirigimos a la mesa, un hombre muy ebrio me toma de la cintura e intenta besarme, lo evito con todas mis fuerzas hasta que siento que alguien lo aparta con fuerza y lo golpea.
- ¿Mi amor estas bien? -indaga Alexander abrazándome, le devuelvo el abrazo ya que tengo miedo por lo que quería hacer ese idiota.
- ¿Estas bien Juli? -indaga Santiago apareciendo de la nada.
-Si está bien, pero no gracias a ti -dice Alexander furioso, ven amor, yo te llevo a casa -expone y me toma la mano.
Me voy del lugar sin despedirme de nadie, la verdad siento miedo, ese hombre me hizo recordar a Leonardo, cuando trataba de abusar de mí, pensé que ya había superado esas sombras del pasado, pero aún están aquí atormentado mi vida, ese episodio fue algo que quisiera borrar de mi mente para siempre, pero es imposible.
Llegamos a casa, Alexander me toma de la mano, estoy un poco mareada y aterrada. Subimos las escaleras y el me conduce a mi habitación.
-Juli, trata de descansar, sé que eso te afecto, puedo notarlo -indica y se dispone a retirarse.
-Espera, no quiero quedarme sola, tengo miedo, estoy muy aterrada, quédate conmigo esta noche por favor -digo suplicante.
-Mi amor, sabes que puedes contar conmigo para lo que sea, pero no me pidas esto, será muy difícil, para mi dormir a tu lado sin poder abrazarte, sin poder tocarte, mejor me quedo en la habitación de enseguida y si necesitas algo gritas que estaré aquí corriendo -expresa.
-Quédate, quédate conmigo.
Después de tanto insistir lo convenzo, me pongo un pijama de pantalón corto y una blusa de mangas, es de vacas. Salgo del baño y él ya está con ropa cómoda. Al verme se ríe y yo me miro sin entender.
- ¿Qué ocurre, pasa algo? -pregunto.
-La primera vez que te vi en pijama traías una como esa, con una vaca y me dijiste que te encantaban las vacas, no lo recuerdas, esa noche paso algo extraño en mi corazón, al tenerte cerca, empecé a sentir latir mi corazón con más fuerza cada vez que te tenia a mi lado, tal como ahora -dice tomando mi mano y poniéndola en su pecho, su corazón esta acelerado -esto provocas en mí, solo tú puedes hacer esto, y pasan los años y me siento como un adolescente enamorado -expresa con tanta dulzura que me es inevitable sentirme más enamorada.
él toma mi cara en sus manos y sella el momento con un dulce beso, lo tomo del cabello y juego con él, puedo sentir mi cuerpo estremecerse como la primera vez, cada partícula de mi grita él es el amor de tu vida.
Mi respiración se acelera y las caricias no se hacen esperar, me subo como un mono, él me sujeta del trasero para no dejarme caer y me lleva a la cama para acostarme con suavidad, acaricia mis piernas mientras que con sus labios recorre mi cuello, me dejo llevar por la sensación de placer que esto me produce, baja las tiras de mi blusa, acariciando delicadamente, le ayudo a quitar su buzo y puedo ver la cicatriz de la bala de su abdomen, aun se ve muy resiente.
Toco con suavidad.
-Tranquila amor, estoy bien, y más ahora teniéndote en mis brazos, dice para quitar mi blusa del todo, mis senos quedan totalmente expuestos ya que no traía sostén, su mirada es de deseo, los acaricia con sus manos mientras me mira, sus labios atacan a mis senos como si fueran dos deliciosos caramelos, a los que lame y muerde con suavidad, mis jadeos y gemidos hacen eco por toda la habitación, cada beso y caricia es estar en la gloria.
Nos deshacemos de la poca ropa que nos quedaba, sus labios recorren todo mi cuerpo.
me subo a horcadas en él tomando el control total, su amigo entra en mi de una sola estocada, ya no resistía no tenerlo dentro de mí nuestros cuerpos se dejan llevar por la pasión, por el amor que nos une, somos dos locos enamorados, hacemos cosas que jamás habíamos hecho, todo esto es una locura, pero una deliciosa locura de pasión, amor y deseo.
-Amor, jamás me canso de ti, dice mientras entra con más fuerza.
-Yo quiero mucho mas de ti, -digo en medio de jadeos, aceleramos el ritmo, hasta que ambos nos fundimos en un orgasmo intenso y delicioso.
Su cuerpo sudoroso termina encima del mío, ambos con la respiración acelerada, se acomoda a un lado y me acuna en sus brazos, acaricia mi cabello con delicadeza, hasta que ambos nos quedamos dormidos.
Despierto al sentir los rayos del sol en mi cara, veo que Alexander está dormido abrazándome, me volteo y acaricio su rostro y acomodo un mechón de pelo que tenía en su cara.
-No sé qué paso ayer, porque termine aquí contigo, pero no me arrepiento porque te amo, a pesar de todo te amo y sé que te amare siempre -digo despacio mientras dejo un pequeño beso en su nariz.
Me intento levantar de la cama, pero él me detiene.
-Lo que paso ayer, fue que nuestro amor es más fuerte que nada, vas más allá de las malicias del mundo, más allá del destino, y yo también te amare siempre mi princesa -expresa devolviéndome el beso en la nariz.
-Te estabas haciendo el dormido, eres un idiota -digo haciéndome la enojada.
-Claro que soy un idiota, soy un idiota enamorado de su esposa, de la mejor mujer del mundo, la más bella, la más hermosa, la más sexy -expresa acariciando mis piernas.
-Quédate quieto que me voy a bañar, los niños llegaran en cualquier momento y no creo que quieras que nos vean desnudos -señalo.
-Tienes razón, pero yo me bañare contigo.
-Claro que no, sé que pretendes y si nos bañamos juntos no saldremos de ese baño, así que espera aquí, yo voy primero.
-Te prometo que me portare bien -dice levantando las manos.
Acedo a que se bañe conmigo, el estrega mi cuerpo con una esponja mientras hago lo mismo con el suyo, es inevitable no rendirse ante un hombre tan apuesto como lo es él, terminamos haciendo el amor, una vez más, pero esta vez lo hicimos más rápido pues Renata y los niños ya están por llegar, nos vestimos y bajamos a desayunar, en medio de risas y platicas, le conté como nuestros hijos han hecho de las suyas estos días, sé que se muere por verlos y abrazarlos como yo.
Llegan los niños, Renata y mi hermana.
-Papi, papi -grita Alexa en cuanto lo ve, Julián se acerca corriendo a mis brazos.
Lo levanto y Alexander hace los mismo con Alexa, me acerco a ellos para que él sepa que su padre es bueno y que lo ama tanto como yo, mi hermana saca su celular y toma una foto de los cuatro juntos.
-Las mejores fotos son las naturales -dice Tifany, ambos sonreímos y cambiamos de niños, Julián estaba un poco tímido, pero termina abrazando a su padre.
-Ven veo la foto -indico y es una foto hermosa, Alexa y su padre se miran con amor y yo hago lo mismo con Julián, lagrimas salen de mis ojos, por ser la primera foto de los cuatro y es muy hermosa. -por favor mándamela a mi celular, hare que hagan un gran cuadro de ella, es lo más hermoso que mis ojos han visto -dice Renata, observando la foto.
-Hoy llevaremos a los niños al parque y quiero que pasemos un rato juntos, Tifany, tú también estas invitada -señala.
-No lo creo, ustedes merecen un momento solos, además tengo una invitación a comer -expone y se va.
- ¿De qué habla? -pregunta.
-Mi amor, déjala, es una adolescente y merece divertirse -interviene Renata.
Le damos un baño a los niños, Julián en tan poco tiempo ya le tomo confianza a Alexander, lo besa y abraza cuando Alexa lo hace, en este momento soy tan feliz que no hay nada que acabe con ella.
Salimos al parque y lo montamos a los niños en los columpios y el sube y baja, tomo muchas fotos de mi familia.
-Mi amor, ven, vamos a comer un helado -dice abrazándome.
-Gracias, Alexander, gracias por devolverme a mi hijo, gracias porque soy la mujer más feliz…