CAPITULO 20

2525 Palabras
POV ALEXANDER Por favor, para, no quiero que me pidas perdón, esa bebita es tan hija tuya como Alexa y Julián, no puedo culparte por eso, pero si me dolió que esta vez no solo seré yo la afectada, eso también afecta a mis hijos, sus ojitos de ilusión ese día se desvanecieron, los olvidaste por tu nueva hija -expone. Es difícil para mí, ahora imagínate para ellos. -Tienes razón, pero eso no volverá a pasar, te lo aseguro, estaré para mis tres hijos por igual, te lo prometo, pero vuelvan a casa, no me dejen, no renuncies a mí. -Yo jamás renunciaría a ti amor, es solo que quería sentirme bien para no hacerte daño con mi indiferencia, por eso no quería estar en la misma casa, pero mi amor por ti es el mismo, no lo dudes nunca, nunca -señala. Sus palabras me hacen recobrar el aliento, saber que me ama, que no me dejara es un alivio. -Entonces ven conmigo a casa. -Amor, estamos en casa, solo nos fuimos a la hacienda por un tiempo, quiero vivir de nuevo aquí, esta es la primera casa que me diste, donde Alexa a crecido y conoce a la perfección, quiero volver aquí, la hacienda es solo para pasar unos días, no para vivir para siempre -indica. -Entonces, déjame volver, déjame estar contigo y mis hijos -le pido. -Ya has vuelto, ya estás conmigo. Me acerco feliz y la abrazo, intento besarla, pero se hace a un lado. Creo que es muy pronto, pero al menos ya estoy con ellos. Me indica en que habitación se quedaran Mirian y Dylan, para que se ubiquen. -Lo siento, pero por unos días me quedare con los niños, yo… -Tranquila mi amor, lo importante es que estamos juntos, como una familia -digo para que no se sienta mal por no estar compartiendo habitación conmigo. Les digo a mis amigos de lo que paso, ellos traen sus cosas y se instalan nuevamente, Dylan me pide que salgamos, que quiere hablar conmigo de algo importante, pero no me ha soltado palabra. - ¿Dime que pasa, porque tanto misterio? -pregunto. -Mañana cumple años Tifany y necesito de tu ayuda, no sé qué regalarle, que hacer para que sea un día especial, sabes que soy malo para ese tipo de cosas -explica. -Claro, gracias por recordármelo, la verdad lo había olvidado con tanto problema, pero tienes que saber que el mejor regalo es el que tu corazón te indiqué, deja que él te guie, es lo que yo siempre hago, además estoy seguro de que estas perdidamente enamorado de mi hermanita, primera vez que duras tanto con la misma mujer, es un nuevo récor para ti -indico riendo. -Sí, no te puedo negar que la amo, incluso he pensado en hacerla mi esposa, pero sé que aún es muy pronto, ella solo cumplirá la mayoría de edad, tendría que esperar un poco más -expone. -No soy quien, para hablar de ese tema, Juliana se casó conmigo un mes después de cumplir dieciocho, y fue la mejor decisión de mi vida, no se tu que pienses de eso -digo esperando su respuesta. -Gracias amigo, sé que hare -dice y se va. Me quedo en el jardín, sentado en la casa del árbol de Julián, recordando el día de mi primera boda con Juliana, todo fue tan precipitado, no me di el tiempo de enamorarla, solo quería que fuera Mia y de nadie más, me obsesioné con que tendría que ser mi mujer sin importarme sus sentimientos, las manipulaciones que tuve que hacer, todo por miedo de perder a esa mujer que me cautivaba, que me atraía, que me parecía inigualable, la mujer más hermosa que había visto, es que Juliana tiene una belleza inigualable, su rostro es hermoso y produce ternura, su cuerpo es como el de una gran modelo, y lo que más me gusta es su dulzura, su inocencia, su ternura, su corazón, es una mujer completa, que llena todo mis días, por eso no entiendo como teniéndola a ella pude acostarme con otra mujer, como paso eso por mi mente, yo aún no tengo recuerdos de lo que paso, lo único que recuerdo es haber besado a mi esposa, pero después todo es una total oscuridad. Entro a la casa y voy a nuestra habitación, sé que ella no estará, pues me dijo que se quedaría con los niños. Entro y puedo ver que hay alguien en el baño, tal vez se le olvido algo y esté buscándolo, me empiezo a quitar la ropa para cambiarme, me quedo solo en bóxer y busco en el cajón de las pijamas una sudadera para dormir, ella sale en ese momento con una bata de baño, al parecer estaba tomando una ducha. Su mirada y la Mia quedan perdidas la una en la otro, ya ha pasado una semana sin ella, es demasiado para mí, no poder tocarla y hacerle el amor. -Perdón solo me estaba cambiando para acosarme -digo y pongo mi pantalón rápidamente, pues noto lo incomoda que se siente con esto. -Olvide que…he…yo…me vine a dar un baño, pero ya salgo -dice y pasa por mi lado sin mirarme, la sostengo del brazo. -Todas estas noches sin ti han sido una maldita tortura, una total locura, te extraño amor, te deseo -digo sincero, ella se suelta de mi agarre, toma sus cosas y sale sin decir nada. Me duele su indiferencia, pues de verdad quiero estar bien con ella, pero debo ser paciente, aunque me cueste. Me acuesto en mi cama recordando lo que es tenerla en mis brazos, escucho mi celular sonar. -Hola, quien habla -digo cortante, pues no está identificado ese número en mi teléfono. -Serás el asesino de tu propia hija, que pesar, solo tiene una semana de vida. - ¿Quién habla? -indago desesperado por las palabras que me acaban de decir. -Soy tu peor pesadilla, ya que no mate a Julián, matare a la hija fruto de tu infidelidad, a tu maldita bastarda – amenaza Leonardo. -No te atrevas a tocarla maldito, dime donde estas, donde está mi hija -grito, pero él cuelga la llamada. -Maldición, maldición -digo desesperado y sintiéndome impotente por no poder hacer nada por mi hija, estoy tan devastado, tan angustiado, que me derrumbo en el piso sosteniendo mi cabeza y halando mi cabello como señal de desesperación, veo que Juli entra y me abraza, creo que escucho lo que yo decía, llora al ver mi desesperación. -Te ayudare como sea para que salves a tu hija, no dejare que vuelvas a pasar por ese dolor, no lo permitiré, te lo prometo -dice y me aferro a ella, tenerla cerca en este momento, sentir que de una forma u otra que me apoya es un alivio, pero lo único que mi mente piensa es ¿Qué hare para salvar a mi pequeña de manos de ese maldito criminal, cuando ni yo mismo se dónde está? -Gracias por estar aquí, pero se lo difícil que es para ti, mejor vete a descansar, ahora solo quiero estar solo, no me mal intérpretes, pero contigo no me siento cómodo hablando de mi hija, pues sé que a ti te molesta y te hago daño, mejor vete por favor -digo cortante, pues la conozco bien y no quiero que haga algo malo por ayudarme. Ella se levanta molesta y sale azotando la puerta a su paso, sé que fui grosero, pero no quiero que esto la lastime más, no quiero mezclar las cosas, yo necesito ahora ocupar mi mente en mi hija y nada más. No dormí en toda la noche, me reúno con unos abogados y con los investigadores, ellos deciden que es mejor no meter a la policía en esto, pues la niña corre peligro, interceptan las llamadas de mi celular por si vuelven a comunicarse conmigo, Dylan está reunido con nosotros pues tiene muchos amigos que pueden ayudarnos con la investigación y con el paradero de mi hija y de ese mal nacido de Leonardo. Salimos de la oficina de la casa, Juliana está muy arreglada, y se dirige a la salida, me mira con desprecio y sigue su camino, la llamo, pero no me quiere escuchar, corro tras ella y la agarró del brazo. - ¿Para dónde vas tan arreglada, porque no me escuchas cuando te llamo? -interrogo furioso. -Porque no es de tu incumbencia lo que yo haga, ve y sigue con tus cosas que yo me ocupo de las Mias, te ofrecí mi ayuda y mi apoyo y me contestas con una patada en el trasero, mejor déjame en paz y no te me acerques, se lo que hago -señala muy enojada. -Perdóname por lo de ayer, es solo que estoy muy ofuscado por mi hija, entiende que ella me necesita en este momento -trato de explicarle. -Yo entiendo, claro que entiendo, pero te ofrecí ayudarte, apoyarte, y no te importo, como si no te sirviera de nada, eso fue un golpe muy bajo, pero tranquilo, ya se me extrañaba que no volvieras a ser el patán de antes -dice con desprecio. -No me digas patán, sabes que hago lo que puedo para tratarte bien, me esfuerzo todos los malditos días por hacerte feliz, por demostrarte mi amor, pero para ti nunca es suficiente, te gusta que me arrastre ante ti a suplicarte por todo, ya me estoy hartando de todas tus rabietas, de todos tus caprichos, de que para ti nunca sea suficiente, o dime ¿No soy lo que esperabas, no soy suficiente para ti? -grito sosteniéndola fuerte de los brazos. Me dejo llevar por la frustración, por la ira, por todo lo que estoy cargando en este momento, que no me doy cuenta de lo brusco que soy con ella y que la estoy lastimando, pues ella llora y me mira aterrada. -Amigo, cálmate, déjala, la estas lastimando, date cuenta -dice Dylan apartándome de ella y haciéndome entrar en razón. -Yo…yo. No soy capaz de decir más, Juli corre al segundo piso devastada. -Te pasaste, después no te quejes, porque hoy si fuiste un maldito imbécil, jamás debiste lastimarla de esa manera -expone Dylan y se va con las personas que había en casa, todos presenciaron lo que paso y sé que eso me traerá problemas, muchos problemas. Me entro al estudio, quiero y necesito estar solo, fui un maldito con mi esposa, me pase, me deje segar de toda la rabia y la angustia que siento, y me desquite con la menos culpable, con la persona que amo, que después de esto no sé qué hare para verla a los ojos y pedirle perdón, pues creo que no me lo merezco. Horas después… Sigo encerrado, no soy capaz de ver a Juliana, como lo hare después que la trate como un loco, mi mente se pregunta una y otra vez que voy hacer. Salgo y veo a mis hijos correr con su perro por toda la casa, me abrazan y yo hago lo mismo, les pregunto por su madre y dicen que no está que se fue con la tía Tifany, me preocupo por ellas, pero con qué cara le digo algo, como le pregunto o la llamo si fui un animal con ella. Decido llamar a Tifany quien contesta de inmediato. -Eres un animal, lo que le hiciste a mi hermana no te lo voy a perdonar, ¿Cómo pudiste maltratarla de esa manera? -De que hablas, yo… -le dejaste los brazos marcados, tiene unos moretones muy feos en los brazos y aunque ella no me lo diga, sé que fuiste tú, será mejor que no te me acerques y menos a mi hermana, ella no tiene culpa de tus errores y de que no pudieras amarrarte el pene para no dejar hijos regados en la calle. Aléjate de nosotras -dice y cuelga la llamada. Sus palabras me desconciertan, no medí mi fuerza y lastime a la mujer que amo, yo jamás me hubiera imaginado, tocarla de forma violenta, me reprocho a mí mismo ¿Qué hice, como lo remediare? Ella no es la culpable de lo que me pasa y descargue con ella todo lo que sentía, soy de lo peor, -dice mi subconsciente. Cojo uno de los autos y salgo a despejar la mente, necesito tomar algo, no puedo seguir así, llamo a Dylan y el me acompaña, nos metemos a uno de los Club más populares en Madrid, nos sentamos y bebemos un rato, el solo tomo dos tragos, pero yo ya voy para el décimo. -Quiero morirme en el alcohol, no se ¿Cómo fui capaz de lastimar a la luz de mis ojos, a la razón de mi existir, como pude lastimarla de esa manera? Soy un animal que no merece su perdón, quiero irme y dejarla en paz, para que sea feliz, me iré con los investigadores y buscare a mi hija, de esa manera Juliana será más feliz, sin mí a su lado -digo muy ebrio. -No digas bobadas, no puedes irte y dejar a tu familia ¿acaso olvidaste que tienes otros hijos, que también te necesitan? Deja de pensar en lo malo, tienes que salir de esto y buscar el perdón de tu mujer, ella te ama y sé que te perdonara -expresa dándome ánimos de seguir, mira yo me debo regresar pronto, hoy es el cumpleaños de mi novia y le tengo una gran sorpresa, quise acompañarte un rato, pero ya debo irme, así que ven te llevo a casa, no quiero que te pase algo por beber solo como la última vez. -No me acordaba del cumpleaños de Tifany, yo le había encargado algo, creo que debe estar listo para esta noche, ven llévame a casa quiero ver a mi esposa y pedirle perdón, también debo entregar su regalo a Tifany y pedirle perdón, porque arruine su cumpleaños con mi estupidez. Llegamos a casa y veo que el regalo de Tifany está listo, ella entra con Juliana quien no me mira. -Tifany, perdóname por lo que paso, sabes que yo te quiero y eres mi hermana, por eso quise darte esto -digo y le entregó las llaves de su primer auto. -Lo siento, es muy hermoso, pero no te lo puedo aceptar, no después de lo que paso, eso no sería leal con mi hermana -dice y me devuelve las llaves y se van. -Amor, ahora te recojo, sabes que celebraremos tus cumpleaños juntos -dice Dylan y le guiña el ojo. Mi corazón se siente devastado, no le quise decir nada a mi esposa pues la conozco bien y sé que en este momento hubiera sido una estupidez, pues todo hubiera empeorado. Llega la noche y todos celebran el cumpleaños de Tifany, yo estoy solo en mi oficina, bebiendo, no quiero arruinarles la celebración, no se merecen que yo haga algo así, entra mi amigo y me invita a salir para compartir con todos, pero no es momento, además como voy a celebrar cuando mi hija corre peligro, eso sería una locura, ahora solo queda esperar que pasen los días y Juliana pueda perdonarme, porque estoy dispuesto a todo por recuperarla…
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