bc

¿Para siempre, después de todo...?

book_age18+
1
SEGUIR
1K
LEER
BE
de amigos a amantes
deportivo
drama
tragedia
sin pareja
serio
campus
ciudad
crush de la infancia
addiction
athlete
like
intro-logo
Descripción

SINOPSIS

Las cosas no siempre salen como uno planea, en especial cuando se es joven. Kyle Reinhardt tenía su vida planeada y soñada a tan corta edad, excepto que una simple decisión había cambiado y desordenado todos sus planes.

Un nuevo equipo, un nuevo país y nuevas oportunidades para su carrera profesional era lo que siempre había soñado, pero la presión social por no cumplir con los estándares lo estaban sobrepasando. Cumplir con expectativas, contratos y partidos cada noche cuando se tiene un corazón roto en lugar de vivir sus sentimientos complican su carrera.

Soltar no es fácil, mucho menos cuando alguna vez tuviste al amor de tu vida.

Kyle cree que puede recuperar a su ex novia Estela Chavez, porque si ya la tuvo una vez puede volver a tenerla ¿no?

chap-preview
Vista previa gratis
Capítulo 1: Nuevo equipo
La sonrisa, la mandíbula trabada y los flashes enceguecedores junto con las preguntas absurdas me tenían agobiado. Las ruedas de prensa nunca habían sido fáciles y esta en especial no era menos fácil, ni siquiera después de varios años de experiencia. Con cada inhalación y exhalación intentando controlar mi respiración y temperamento solo incrementaba mi deseo por terminar ese teatro y volver a casa. Era absurdo que algo tan simple me exasperara tanto. Para mi mala suerte, mi deseo no se iba a cumplir. Lo que conocía como hogar quedó en el pasado y ahora tenía que adaptarme a un nuevo país, nueva ciudad y por lo tanto a una nueva casa. Sonaba fácil pero era más complejo de lo que parecía. Coordinar una mudanza en medio de aeropuertos, llamadas y juntas mientras intentaba despedirme de todo lo que se había convertido en mi rutina y vida, era agotador. Pero no podía quejarme, esa era la vida de un futbolista profesional, una constante incertidumbre con cada periodo de transferencia, no importaba si era la ventana de verano o invierno, te arrebataban todo con un par de llamadas y nuevos contratos. Lo que debía ser uno de los mejores días de mi vida se estaba convirtiendo en una completa tragedia. Los periodistas parecían no prestar atención, las preguntas comenzaban a sonar repetitivas y por ende, mis respuestas también. Decir lo mismo con diferentes palabras no aligeraba mi humor. —¿Kyle? —llamó mi representante y hermano mayor, Kal —¿todo bien? —¿Por qué lo dices? —pregunté confundido mientras observaba a mi alrededor. La habitación se encontraba llena de personas dispersas, cada una sosteniendo alguna computadora, libreta o cualquier dispositivo que les permitiera tomar notas. Las luces y las cámaras apuntando en mi dirección junto al micrófono frente a mí. Mi familia sentada en la primera fila de butacas observando curiosos, mi madre tenía el ceño ligeramente fruncido en signo de preocupación. Parpadeé un par de veces ajustando mi vista, en algún momento entre la tercera y última pregunta me desasosie. Todas esas personas estaban reunidas, por mí. Me enderecé en mi asiento y aclaré la garganta dirigiéndome al último periodista al cual había ignorado completamente. —Disculpa, puedes repetir tu pregunta. Solté un fuerte suspiro. Por primera vez solo deseaba ser una persona más en esa sala. No era usual en mí ese comportamiento, siempre me mantenía concentrado y atento cuando de una entrevista se trataba por más absurda que fuera. Esta vez, mantener la mente en el presente se me complicaba. —¿Crees qué firmar con un gran equipo como lo es el Chelsea fue la mejor decisión? Después de haber tenido una excelente temporada en Alemania con el Bayer Leverkusen. ¿Consideras que tu nivel de juego está a la altura de la Premier League? —cuestionó un hombre de mediana edad que no me molesté en conocer. —Confío en mis habilidades y en que si un equipo tan importante se fijó en mí, fue por algo. Estoy seguro de que podré demostrarle a la afición lo que ellos quieren ver de mi. Yo vine a ganar —respondí relajado en mi asiento. La soberbia no era parte de mí pero la ambición sí. Toda mi vida había sido una constante competencia, desde quién sacaba mejores calificaciones entre mis hermanos hasta las retas de futbolito con los vecinos. Siendo el más pequeño del grupo y de casa tener que medirme contra los grandes me había llevado a la perseverancia. Ellos me enseñaron que no hay ningún imposible si trabajas por ello. Crear una disciplina y el hambre de querer ser mejor que ellos me habían forjado para ese día. El día de mi debut en el fútbol profesional y ahora mi presentación en el Chelsea. —Siguiente pregunta; última fila, esquina izquierda —habló el mediador de la rueda de prensa. —Kyle, primero que nada felicidades por tu contrato —Asentí en agradecimiento—. Mi pregunta es: todos sabemos que has pasado unas semanas difíciles, pero ¿crees o consideras que lo qué pasó con tu ex novia, Estela Chávez afectará tu nivel de juego? Me quedé inmobil en mi asiento, mientras sentía mi corazón acelerarse y los latidos retumbar en mis oídos. Volteé a ver furioso a Kal, se suponía que las preguntas personales estaban prohibidas, en especial aquellas que abordaran el tema de Estela. No dudé ni un minuto y me levanté furioso empujando la silla bruscamente mientras abandonaba la sala de prensa. La única razón por la que estaba ahí era por mero protocolo, era parte de la presentación con el club y firma de contrato. La rueda de prensa era para contestar preguntas relacionadas con mi trabajo, mi futuro y mi desempeño como futbolista, no para hablar de mis problemas y mi vida personal. Desde mi comienzo en el medio a los diecisiete años había hecho lo posible por mantener mi vida personal privada y esta vez no era la excepción. En el mundo de un deportista profesional tienes que aprender y madurar rápido. Nadie te explica, nadie te entiende, todos te juzgan y la prensa te destroza. —¿¡Qué carajos fue eso!? —le grité a la chica de relaciones públicas cuando me aseguré que estuviéramos fuera del ojo público, provocando que diera un pequeño salto del susto— ¡Acordamos que nada de preguntas personales! Podía sentir la vena de mi cuello exaltarse con la fuerza para mantener la compostura. Mi pulso seguía acelerado, sentía que la habitación se encogía con cada paso que daba. La presión sofocante en el pecho, era lo que me provocaba escuchar su nombre. Era el recuerdo de que algo faltaba, que había un vacío y algo faltaba. Ella. —Lo siento Kyle, esa fue una de las reglas para entrar a esta sala, sin embargo, no puedo controlar a las personas y mucho menos a la prensa curiosa —Se defendió con voz temblorosa— Lo qué pasó con Estela fue... —No continúes. —ordené serio. La chica no merecía que le gritara cuando ella tenía razón, no podía controlarlos, mucho menos cuando se trataba de chismes. Aun así era injusto—. Hay que terminar pronto. ¿Qué sigue? Me froté el rostro exasperado con las manos. Quería llorar. No podía. El resto del equipo, asintió nervioso y me guiaron al gran vestidor donde compartiría grandes momentos con mis nuevos compañeros. Colgado en lo que sería mi casillero de madera en colores claros y una banca cubierta con cojines de terciopelo azul rey colgaba el clásico jersey azúl diseñado para el comienzo de esta nueva temporada. Era un diseño inspirado en una versión retro, con el cuello corte uve en color blanco, los estampados de los patrocinadores en el pecho y las mangas, por detrás en la espalda con letras gruesas y blancas el número veintinueve y mi apellido, Reinhardt. —Porque no te paras ahí para tomarte un par de fotos y después te la pones —habló el fotógrafo guiandome. Tomé el jersey con el mismo número que había vestido en temporadas pasadas con el Bayer Leverkusen, y por lo que significaba tal vez debí escoger otro número pero si quería cambiar, debía esperar a la siguiente temporada. El veintinueve era un número mágico y a la vez devastador. —Kyle, parece que te estamos obligando... —habló Kal frente a mí, se ajustó su traje azul perfectamente planchado— Una sonrisa no vendría mal. La presencia de mi hermano mayor no aligeró mi carga. Sólo asentí y continué fingiendo con mi mejor sonrisa. Una sonrisa que se había vuelto característica desde hace un par de meses, con la que los medios, los fans y hasta mi familia ya se habían acostumbrado. Una que decía estoy bien, cuando claramente estaba destrozado. ——————- Llegar a la casa que sería mi nuevo hogar por el tiempo que dure mi contrato, se sentía extraño. Se sentía fría, sola, triste y vacía, las pocas cajas de la mudanza abarcaban gran parte de la entrada y la sala. La cocina seguía vacía equipada únicamente con la estufa y el refrigerador. Un piso de madera y unas paredes blancas vacías, a simple vista parecía haber más cosas en el jardín y el patio que dentro de la casa. Por mi trabajo estaba acostumbrado a vivir en maletas, pero ¿de dónde salieron tantas cajas? Si me había deshecho de la mitad de mis pertenencias con la finalidad de si necesito algo lo vuelvo a comprar. No había manera de dar un paso sin tropezar con alguna caja. ¿Por dónde comenzaba a desempacar? Si la ayuda había huido. Kal se fue al terminar la sesión de fotos porque según él tenía otros compromisos que atender y mi madre se había ido hace cinco minutos pero según ella volvería de visita el fin de semana junto con mi otro hermano, Kylian. Observé a mi alrededor y los maldije internamente por no quedarse a ayudarme. El lugar era un completo caos. Cómo podría desempacar todo en menos de cinco minutos y hacer de este lugar un lugar acogedor. La razón por la que no había rentado una casa completamente amueblada y decorada era porque ella quería decorarla, ella quería darle su toque, su brillo, su esencia y ahora… la razón de todo. No estaba. Si no fuera por los pequeños pasos que se escuchaban correr en el piso de arriba hasta llegar a donde me encontraba, la soledad y la tristeza me hubieran invadido. Dos segundos después sentí el impacto de sus patas empujarme, seguido de un fuerte ladrido en forma de saludo. —¡Baku! —dije agachandome para acariciarlo—¿Me extrañaste? Un golden retriever de tres años que Estela y yo habíamos adoptado. Baku era nuestro perrhijo, pero había quedado bajo mi custodia cuando nos separamos. —Ahora solo somos tú y yo —hablé más para mí que para el perro. Acariciando su suave y sedoso pelaje no pude evitar soltar un par de lágrimas. Los cambios eran difíciles, pero aparentar que todo estaba bien, que el mundo no se me estaba cayendo en pedazos me estaba matando. Sobre todo, cuando la herida estaba muy fresca. Enfrentar nuevos retos con un corazón roto, intentar seguir con tu vida cuando lo único que deseas es quedarte en casa, cuando respirar duele y el apetito se desvanece, cuando las noches de insomnio se vuelven tu única compañía, cuando los pensamientos intrusivos por no querer existir o en el menor de los casos quererla llamar. Mi mayor rival era yo con el corazón roto, ganarle a mi sufrimiento para poder sanarlo era la batalla más difícil que estaba enfrentando. Bakú se había convertido en mi confidente, en mi única red de apoyo cuando hablar no se había vuelto una opción. No toleraba ver los ojos de preocupación de mi madre cada que me miraba, ni las miradas de lástima de mis hermanos incapaces de comprender mi sufrimiento. Todo era tan reciente que mantener un rostro neutro y frío se había convertido en mi armadura. Nadie sabía cómo me sentía y todos querían solucionarlo con: —La vida sigue, Kyle. Mujeres hay muchas. Pero yo solo quería y amaba a una mujer. Estela.

editor-pick
Dreame - Selecciones del Editor

bc

Sorprendiendo al Bully (Serie de Amor Verdadero Libro 1)

read
99.4K
bc

Apuesta por un amor. (Saga familia Rossi- Duque)

read
109.3K
bc

Una madre para mis gemelos

read
11.1K
bc

No sabía que tuvimos dos hijos. Saga familia Duque.

read
11.9K
bc

Una hermosa coincidencia

read
103.7K
bc

La Cita del Divorcio

read
3.1K
bc

DULCE VICTORIA

read
1K

Escanee para descargar la aplicación

download_iosApp Store
google icon
Google Play
Facebook