Capítulo 5 Cara a cara con algo monstruoso La mañana siguiente fue un rayo de sol, que entraba por el tragaluz, lo que despertó a Elio. Gaia ya se había levantado. La buhardilla, limpia y ordenada, se había convertido en un espacio acogedor donde se podía refugiar. Iluminada por el sol, ya no tenía el aspecto de la mañana precedente; ahora le parecía imposible haberse asustado tanto. Decidió quedarse en la cama mirando el cielo, pero desde abajo lo llamaba la voz de la tía. Esperaba que no le esperaran nuevas sorpresas; sin embargo, apenas entró en la cocina, Ercole le clavó en la cabeza el sombrero de paja y le dijo: —Come, que nos vamos al lago a pescar. Ercole ya había olvidado su enfado con el primo. Se impuso su carácter, ayudado por la sugerencia de la madre que de que lo soport

