Capítulo 6 Su mente estaba invadida de esas cantinelas El jardín estaba particularmente perfumado ese día de finales de agosto. Jugaba con sus autitos cuando, de repente, de un gran hueco apenas afuera de la empalizada, apareció un animal, que a él le pareció un topo mucho más grande que lo normal. El niño, que nunca había visto uno antes, sintió curiosidad. El topo lo miraba fijo mientras con paso lento se arrastraba hacia él. En modo repentino y sin darle tiempo a reacción, agarró su autito favorito y se fue corriendo. No podía permitirlo, así que se lanzó por la abertura central del cerco, la atravesó y comenzó la persecución. En la entrada del bosque, el niño dudó. No habría querido entrar. El topo se detuvo y se volteó a mirarlo, como esperándolo. Se le ocurrió que podía recuperar

