Deseo

1392 Palabras
—Mi amor por favor no vuelvas a huir nunca— Pronuncia Aurora mientras se dedica a abrazar a Iris y llenar su rostro de besos Íker no deja de mirarlas y siente que se derretirá de amor al verlas juntas. Le consuela saber que su hija ha crecido con todo el amor que le ha entregado su madre y su hermano mayor. — Es cuestión de tiempo. Cuándo cumpla los dieciocho años yo me iré.— Afirma Iris —¿Quién es él?— Pregunta isabella al entrar al lugar y dirigirle una mirada severa a Íker Por supuesto que no lo recuerda porqué era tan solo una niña cuando lo vio por última vez y él posee anteojos por ello no puede distinguir su tono de ojos. — Iris ve a tu habitación a descansar — Le pide Aurora —Por supuesto, mamá, además no deseo ver a ciertas personas— Ella le lanza una mirada a Isabella antes de marcharse subiendo las escaleras — Yo soy I.... Aurora lo interrumpe— Él es Iñaki... Es un testigo protegido y le daremos asilo en nuestra casa. ¿Verdad, Gael? Gael afirma — Así es, él está bajo mi responsabilidad y precisamos su declaración en el caso que estoy armando contra la mafia Rusa. Isabella asiente dudosa — Pero a mí no me han informado nada... ¿Contra quién declarará? — Es un asunto oficial de la Dea— Responde Gael — No puedes saberlo todo, hermanita. — Si es una persona peligrosa no puede estar aquí, Gael. Te recuerdo que somos tres mujeres y tu hermana aún es muy joven. Por supuesto, ella disimula a la perfección su preocupación por Iris. Su orgullo no le permite admitir que le importa lo que le ocurra. —Isabella yo sé perfectamente lo que hago y nunca las podría en riesgo. No quiero enterarme que vuelves a lastimar de cualquier forma a Iris y tendrás un problema conmigo. Íker únicamente se dedica a mirar a Isabella mientras ella discute con Gael. Por supuesto isa tiene mucho parecido con Aurora, su físico es completamente idéntico.Pero su porte, su forma de hablar, su soberbia, absolutamente todo lo ha heredado de su hermano Ian. Es como si lo estuviera escuchando a él. —Por favor ya no discutan — Exclama Aurora — Isabella sabe perfectamente que Iris es su hermana, las dos nacieron de mí y llevan mi sangre. Los tres son hermanos. — Si mamá — Responden ambos al mismo tiempo. — Bueno yo me iré a resolver unos asuntos y tú Isabella recuerda que me debes entregar unos documentos importantes de un caso— Le dice Gael y ella asiente. — Le enseñare su habitación, Iñaki.— Informa Aurora Aurora sube las escaleras y Íker la sigue. Él aprecia la bella casa, cada cuadro, el color de las pinturas y cada detalle son hermosos. Es increíble el gran trabajo de Aurora al decorarla. Y no solamente, admira su trabajo al darle un hogar y una familia a sus hijos también admira la forma en la que saco adelante las empresas propiedad de Iker y el legado de los Achagarray porqué ella finalmente heredo todo lo que algún día le perteneció a Eugenio y a Ian. Iván la ha apoyado en todo, pero el mayor trabajo es de Aurora. Íker sabe perfectamente que ella se ha convertido en una gran empresaria y le ha otorgado una gran vida a sus hijos. — No me molestaría una visita en la noche, señora Murat— Él la abraza de la cintura y depósita un beso en su cuello — Me debe varios años y varias noches de pasión. Ella se gira para mirarlo y une sus labios a los suyos en un beso pequeño. —¿No estás molesto conmigo? — Aurora sé que no fue fácil afrontar mi encarcelamiento, la muerte de Ian y tú sola criar a dos niños y un bebé cuando el mundo los señalaba por culpa del pasado del Zar. —Fueron los peores años de mi vida, Iker. Lo único que he deseado es protegerlos a los tres. Nunca quise mentirme a Iris, pero decían tantas cosas de ti en los medios. Solamente deseaba que tenga una vida tranquila y que no sufra lo que sufrieron los mellizos por mi culpa. — Nada es tu culpa... Olvidemos el pasado y todo lo que él conlleva. Y no mentiste, bebé, El Alacrán y su pasado murieron, se quedaron en prisión. Yo solamente quiero ser parte de esta familia, ser el padre que siempre desee ser para mis hijos y ser el hombre que tú mereces. —De Gael ya tienes su corazón y muy pronto Iris te querrá tanto como yo. Ella tiene tu corazón, Íker. En cuanto a Isabella, es muy complejo. —Me he percatado de su parecido con Ian. Pero también es tu hija, por lo tanto, heredo tu nobleza y tu corazón.— Él deposita un beso en la frente de Aurora y luego baja a sus labios para unirlos a los de ella. Aurora ríe cuando Iker la carga entre sus brazos y vuelve a besarla. Él deseaba que su primera noche su mujer fuera muy especial y romántica y que las circunstancias fueran diferentes. Sin embargo, sus deseos son muy intensos. Desde que la vio en la sala deseaba estar a solas con ella para acariciarla y besar cada parte de su cuerpo. La deseaba y la necesitaba más de lo que desearía reconocer. Él la recostó en la cama y se posicionó arriba de ella sin dejar de besar sus labios. Sus manos se manejaron solas y bajaron a la altura de las piernas de Aurora subiendo su falda hacia arriba y tirando sus bragas hacia abajo. Íker no lograba contenerse y con velocidad le desabotono la blusa exponiendo su brasier. Aurora también se encontraba ansiosa por ello le quitó la camisa de la cabeza para arriba. Esbozó una sonrisa al ver su cuerpo marcado y los tatuajes de su abdomen. Sobre todo el tatuaje que lleva su nombre "Aurora". Él baja sus besos hacia la clavícula de Aurora luego continúa bajando. Le quita el brasier por completo y se dedica a besar y succionar su pezón derecho como si se tratase de una mamila. — Ah Iker — Gime Aurora cuando él posiciona su cabeza entre las piernas de ella. — Tranquila, cariño. Es solo nuestra primera noche. Ella cubre sus labios cuando su sigilosa lengua comienza a lamer su zona íntima. Él pasa su lengua dos veces sobre su zona v antes de localizar el clítoris y comenzar a jugar con él. También se ayuda con sus dedos para poder tocarla con mayor facilidad. — Extrañaba demasiado tu sabor, hermosa. Eres una delicia. —¿Te sigo gustando?— Pregunta ella con timidez — Déjame demostrarlo, Aurora. No tienes una idea hace cuanto tiempo deseo volver a tenerte. Ella jala el cabello de Iker hacia arriba porque ya no tolera más. Lo desea como nunca deseo a nadie. Él entra en ella con mucho cuidado. Aurora cierra los ojos disfrutando la sensación y lleva sus manos a sus labios conteniendo sus gemidos. A pesar de que la mansión es grande y de que únicamente Iris se encuentra en el lugar y lleva todos los días puestos sus audífonos, Aurora teme que alguien los escuche. Íker deposita varios besos en el cuello de Aurora la embiste con fuerza. Hace años no está con ninguna mujer. Había reservado sus deseos exclusivamente para su esposa. Él une sus labios a los de ella para acallar sus gemidos mientras la continúa embistiendo. Cuando ambos terminan agotados se dejan caer en la cama. — Cariño te quiero sin falta esta noche en esta habitación. Aún no se me quito el antojo.— Él vuelve a unir sus labios a los de ella. Notas de la Autora: Hola bellos lectores, tal vez se están aburriendo en los primeros capítulos, pero necesito cerrar ciertos cabos de la mujer del Alacrán y luego comenzará la verdadera acción con la historia de los mellizos y de iris. Recuerden que en este libro ellos tres son los protagonistas con sus respectivas parejas, pero he escrito sus tres historias en un solo libro. Este será el único libro de los tres hijos de Aurora.
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