40 –Ahora una foto de grupo con todos los graduandos –dijo el fotógrafo encargado de cubrir la ceremonia de grado de Valérie y sus compañeros. El final de enero había llegado, el curso había terminado, y Valérie no habría podido sentirse más contenta. Luciendo pantalones y zapatos de tacón negros, camisa blanca con las insignias de piloto, corbata negra y blazer n***o, recibió el diploma de las manos del director de la escuela, y su licencia de piloto comercial de las del delegado de Transporte Canadá. –¡Te ves divina! –le había dicho Christine cuando la saludó con un par de picos en cada mejilla, antes de entrar al salón de ceremonias. También gozaba de la compañía de su madre, de Gail, y de alguien que había aparecido sorpresivamente. Se trataba de Steve,

