41 Acabaron de comer el pastel de nueces con chocolate que France le había comprado a su hija para celebrar su grado. La señora Úrsula, tan amable y simpática como de costumbre, había decidido acompañar a la graduanda, a su madre y a sus dos amigas. El regalo que había recibido minutos antes por parte de la vecina del primer piso no habría podido estar más acorde con la ocasión. Se trataba de una cadena de plata con un pequeño avión del mismo material, el cual Valérie no dudó un instante en colocárselo alrededor del cuello. Por primera vez desde que la nueva piloto tuviera memoria, France había comprado algo de licor: se trataba de tres botellas de vino tinto. Después de haber brindado por los triunfos de la nueva piloto, las muchachas no dejaban de llenar las copas cada vez qu

