“Abunda la ignorancia entre aquellos que dan por hecho que no hay peor cosa que morir, pues no conocen el sufrimiento lacerante de ser aniquilado y vivir para padecerlo”
Greta
El clima dentro de la casa era casi tan helado como el que habitaba dentro mío, no había muchas más palabras de las estrictamente necesarias y, pese a estar preparando una fiesta, las caras largas eran parte de la cotidianeidad desde hace días en esté lugar.
Nadie sabía que había pasado con exactitud, solo corrían rumores que no estaban lejos de la realidad, pero si de las circunstancias y de los actores. Mi padre tenía un humor con el que ninguna persona cuerda se quería cruzar, mi madre fingía demencia y actuaba como toda una suegra devota y yo no estaba segura de como moverme o que decir después de la bomba que mi nonna me había soltado; quien, por cierto, no salía de su habitación desde aquel momento.
Intenté, en varias oportunidades, visitarla y seguir con la normalidad que ella misma me pidió que no abandone pero Lorenzo y Tomasso me lo prohibieron cada una de las veces, alegando que Sofia no se sentía con ánimos de recibir a nadie por el momento.
Mattia pasaba más tiempo del que mi doctor me había recomendado en mi casa y su cercanía comenzaba a provocarme urticaria. No me gustaba su perfume, no me gustaba su tono de voz, no me gustaba su vestimenta y tampoco la forma en la que se acostaba con mi hermana y creía que nadie lo notaba. Si soy sincera, me importa poco y nada donde mete su polla, pero mi reputación no fue algo que me pidieron negociar y mancharla por un par de idiotas no estaba en mis planes.
Si tenía que hacer un balance, podría decir que lo único positivo en esté momento era que mi madre se encontraba abocada a ultimar los detalles de su boda y ya no me acosaba en absoluto con las pruebas de vestido o maquillaje. En ocasiones me veía tentada a preguntarle porqué era yo la castigada con está unión cuando todos notaban que la de los martirios carnales era Aurora, pero temía a la respuesta.
-¿Qué haces vagando por la casa Greta? ¿No deberías estar ayudando a mamá con los preparativos?-
Hablando de mi dulce hermana mayor.
-Mamá no quiere que me meta en los asuntos de su boda, le da miedo que arruine algo y Mattía decida ponerle fin al enlace-
Su rostro se mantiene inexpresivo, imperturbable ¿Es que acaso no le molesta ni un poco que su novio se vaya a casar con otra?
-Sus razones tendrá, no eres muy dada a mantener la delicadeza. Pero al menos deberías fingir, es un día muy importante… tú día. Yo estaría temblando de los nervios-
Ah, ahí está el ápice de emoción que el tempanito de helo demostró.
-Yo ya conseguí al hombre, el resto es tarea fácil-
No sé de donde saque aquella respuesta, pero no me quede a esperar la replica y hui a toda velocidad hacia el patio trasero, donde un aroma que conocía a la perfección invadió mis fosas nasales, logro bloquear todo lo que pasaba adentro y me guio a los ojos del infierno en el que deseaba quemarme.
Yaroslav
-¿Puedo volver a preguntar por qué coño estamos intentando escondernos detrás de unos arbustos que solo me cubren la mitad de la pierna?-
Todos los días de mi vida me pregunto cual es el karma que estoy pagando con esté sujeto y luego de unos cuantos años sigo sin respuesta.
-Estoy esperando el momento para entrar sin armar alboroto y ver a Greta-
No lo admitiría en voz alta, pero jugar al espía es algo que me divierte bastante. Es deséstresante solo estar ocupado en saber que hace una chiquilla rebelde con las piernas más lindas que vi jamás.
-¿Y cómo para qué queremos ver a Greta? Tengo entendido que esos arreglos que ingresan son para su boda Yaroslav y tú lo sabes también ¿Cuál es la obsesión?-
¡Ah, pues qué idiota! ¿Cómo no se me ocurrió antes?
-A veces eres bastante útil Maxim, cuando cuente tres tomaras algunos arreglos e ingresaremos-
Maxim sabe que la ha cagado en grande cuando le marco tres con mis dedos y se ve obligado a mover su enorme humanidad hacía uno de los camiones que se encuentra desierto de custodia. Otro error imperdonable. Ambos tomamos un bulto y nos dirigimos a la entrada, donde pasamos la seguridad con una facilidad que me preocupa y más tarde llegamos al jardín trasero, plagado de columnas y estatuas extrañas que parecen ser la recreación del olimpo.
-¡Que mierda de decoración!-
Asiento frente a la gran verdad que el imbécil de mi cuñado exterioriza y me concentro en estudiar el lugar, trazo un mapa mental y busco los puntos blancos, encontrándome con tantos que por un momento me abrumo; al menos hasta que la veo salir, con el cabello al viento y esa mirada traviesa que pocas veces le enseña al mundo. No tarda mucho en notar mi presencia y mi ego crece unos cuantos centímetros por eso.
-No puedo negar que es hermosa-
Giro sonriendo, pero no es una sonrisa feliz ni amistosa.
-Le diré a mi hermana que estás mirando otras mujeres y las encuentras hermosas, se divorciará de ti al instante-
Maxim sonríe, petulante como siempre.
-Hablamos cada noche de lo hermosa que es Greta… y también su futuro esposo-
¡Estúpido! Decido ignorarlo, como el noventa por ciento del tiempo, pero cuando vuelvo mi vista al frente Greta ya no está y mis ganas de matarlo crecen abismalmente.
-Imagino que tienes una excelente excusa para estar acosando a mi nieta Shevchenko…-
Desde las sombras, y con un bastón que no estaría cumpliendo su función, sale Sofia; la más letal de la familia Lombardi.
-Sofia, siempre es un placer verla-
Maxim le hace una pequeña reverencia y siento la necesidad de reírme.
-Sigo esperando Yaroslav ¿Por qué acosas a mi nieta?-
Las razones se enredan en mi cabeza y por primera vez en mucho tiempo, no tengo idea de lo que debo decir.
-Somos amigos-
¡Pura mierda!
-No me gustan los chistes niño, tu hermano lo sabe y dudo que no lo haya compartido contigo. Me gustaría escuchar la excelente excusa qie tienes para escabullirte dentro de mi hogar, dentro de mi club y perseguir a Greta en el centro comercial-
Boqueo como un pez fuera del agua, descolocado.
-Con todo el respeto que merece, creo que debería pedir las excusas a la gente que cubre la seguridad de su familia. Hemos estado en todos esos lugares y nos acercamos a su nieta con total libertad, sin que nadie alerte la situación. Tiene una falla dentro de su red de custodia que tiene que revisar-
Sofia dirige su irada gélida hacía Maxim y luego vuelve a posarla en mi persona.
-Está claro que la seguridad no falla si he estado al tanto de todas y cada una de las veces que se han acercado a Greta. Entonces, la pregunta sigue en pie y espera ser respondida ¿Por qué razón estás acosando a mi nieta Yaroslav?-
El bastón toca el suelo y puedo notar que su dedo anular esta desnudo, la joya ya no está ahí.
-¿Por qué dejaste que me acerque?-
No respondo su pregunta porque no encuentro la forma de decir lo que quiero sin provocar una guerra entre nuestras familias y no es lo que necesito, al menos no todavía.
-Greta ya es mayor de edad y toma sus propias decisiones, si te acercaste fue porque ella misma lo permitió. Sal de mi casa Yaroslav y cuando vuelvas asegúrate de tener una respuesta a mi pregunta que no incluya la mentira de una venganza que no te pertenece-
Sofia se aleja de la misma forma en la que se acerco y yo hago lo propio, con sus palabras taladrándome la cabeza y una respuesta a su pregunta que ya no me parece tan acertada.