CAPITULO 6: Razones equivocadas, resultado inesperado.

1041 Palabras
“Puede que haya sido el camino equivocado, pero hoy solo me quiero centrar en el resultado obtenido” Aurora Un vestido blanco, gigantesco y perfecto, lleno de piedras preciosas minuciosamente ubicadas y distribuidas. Una corona con brillantes, un ramo de flores tan falsas como la boda y una cinta que marca la unión de dos personas que se detestan. Un contrato donde se les prohíbe tener relaciones extramatrimoniales y unos cuantos millones en mi cuenta para evitar ser la excepción que rompe la regla. Invitaciones con bordes de oro, detalles en diamantes y los nombres incorrectos. Copas de cristal que brillan y reflejan la ironía del circo que se aproxima. Pruebas de pasteles vomitivos, postres que nadie se va a comer y entrantes que las anorexícas de la organización van a descartar apenas tengan oportunidad. ¿Por qué tanto esfuerzo? ¿Por qué tanto show? ¿Por qué ella y no yo? -Te ves perturbada Aurora- ¡La Nonna! ¿nuestra nonna o solo suya? Sigo preguntándomelo, aunque la respuesta está escrita en cada centímetro de su arrugada humanidad. -¿Por qué lo estaría Sofia?- Hace tiempo deje de llamarla Nonna fuera de mi mente, muchos años sin resaltar en voz alta el título que la sangre nos entrego… dieciocho para ser exactos. -Supongo que debe ser frustrante ver como tú hermanita menor se casa con el hombre que te follas cada que tienes oportunidad, no es una situación fácil de asimilar. Incluso si tu impulso solo se debe a los celos que sientes y no al amor que profesas- Acarició las flores falsas que abundan en la habitación que mi madre ha colonizado para archivar algunas mierdas de la boda y sonrío porque no me parece extraño para nada que ella esté enterada de mi situación con Mattia, por alguna razón nada se escapa de los ojos de está mujer. Quizá es la experiencia, quizá es el respeto o tal vez es simplemente saber ubicarse en en el lugar justo a la hora adecuada, pero ella siempre está metida en cada maldito detalle. -Supones mal Sofia, está boda no me hace meya y, como tú misma supusiste, casarme no está dentro de mis planes inmediato tampoco. No es esté circo lo que me entretiene, sino las preguntas para las que no encuentro respuesta aún- El ruido de aquel bastón del que nunca se despega se acerca hacía mi persona y giro por instinto o precaución. -Encuentra respuesta a la única pregunta que no te deja dormir y el resto saldrá a la luz- No la detengo cuando pasa por mi lado y se retira lento, dejando a su paso una estela de ese perfume que cuando era niña me encantaba sentir y hoy me provoca nauseas. Me permito observarla apenas unos segundos, recorriéndola y rememorando las caricias que sus manos arrugadas me brindaban. -Sigo siendo la nonna que te leía cuentos y peinaba ese cabello rebelde, lo seré hasta el último de mis días. Mi cama estará caliente del lado derecho cuando tengas miedo por las noches y aún conservo el toque para trenzar pelos locos- Me trago la respuesta y giro en un intento estúpido de ocultar lo que sus palabras provocan en mí porque no es cierto, ella dejo de ser mi abuela el día que Greta llego a esté mundo. La niña gritaba y ya no había trenzas, no había caricias, no había chocolates; la niña lloraba y ya no había más risas, la niña creció y ya no hubo más Aurora. ¿Por qué tanto circo? ¿Por qué tanto drama? ¿Por qué tanto detalle? Porque es ella, porque es ella y no yo. Greta Estuve a centímetros de tocarlo, de verlo, tan cerca y tan lejos a la vez. La primera oportunidad de saber si su rostro eran tan perfecto como mis sueños lo dibujaban y mi padre la desperdicio con su llamado haciendo que mi estima hacía su persona baje un punto más. -Padre- Mueve su cabeza en dirección hacía la oficina y avanzo sin dudarlo, desobedecerlo no es algo que me haya hecho jamás y no empezaré ahora. De camino comienzo a atar cabos y, de repente, ya no me resulta extraño que sus reuniones importantes nunca sean en la sala de la miembros ¿Cómo podría él justificar frente a todos que no se sienta en la cabeza de la mesa? ¿Cómo él justifica que no lleva la serendibita en su dedo anular? -¡Greta!- Aceleró mis pasos y llego a destino de inmediato, tomando asiento sin esperar que me lo pidan y maldiciendo al maldito Mattia por estar aquí también ¿Cuándo podré deshacerme de él? ¿Si le pido a Tomasso y Lorenzo un favorcito lo harían por mí? -Estás muy distraída Greta Lombardi- Ese tono padre, ese tono me irrita un mundo. -No lo estoy, solo pienso- Mattia saca unos cuantos papeles de una carpeta negra que vi más temprano en sus manos y el título de los documentos me causa entre risa y sorpresa. -He traído un acuerdo prenupcial para dejar unos puntos claros antes de la boda, pueden leerlos tranquilos. Si desean cambiar algún punto lo podemos discutir- Tomo los papeles antes de que mi padre lo haga y puedo ver como mi acción lo sorprende. -Es justo que yo lo lea primero ¿No? Después de todo, seré yo la que firme el acta matrimonial también- El contrato solo contiene tres hojas que leo a una velocidad abismal, sonriendo frente al reconocimiento de algunos puntos. Tomo una pluma y agrego dos puntos que me parecen fundamentales, entregando los papeles de vuelta a su dueño y levantándome sin pedir el debido permiso. -Puedes agregar esos puntos y volver, me retiro. Me siento un poco en falta con esto de la boda, he visto el énfasis que pones en solucionar los problemas de mi dama de honor y no quiero ser menos- Salgo de la oficina de mi padre dejando a ambos hombres sin saber que decir o como actuar frente a está nueva Greta y, aunque las piernas me tiemblen como una gelatina recién hecha, me gusta que comiencen a entender que no seré la niña sumisa que ellos pretenden que sea.
Lectura gratis para nuevos usuarios
Escanee para descargar la aplicación
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Autor
  • chap_listÍndice
  • likeAÑADIR