—¡¿Te obsequió tu propia empresa de diseño?! —cuestiona exaltada Dafne y Erick se ríe. —Eso creo —murmuro con una pequeña sonrisa. —Es lo que hace el amor, niñas —habla Erick como un sabiondo. —¿Amor? —enarco mi ceja—. Si él no está enamorado de mí —ruedo los ojos. —Eso lo dices tú —me señala Daf. —No, eso lo dijo él —respondo muy segura. —Y si no estuviese enamorado —entrecierra sus ojos—, ¿por qué coño te obsequió una puta empresa? —extiende sus brazos sin entender nada. —Porque últimamente nos hemos estado peleando y lo que hizo con mi trabajo fue el detontante para mí —suspiro—. Según él, es para que le odie un poco menos —Dafne y Erick se observan entre sí como si se comunicarán a través de miradas—. ¿Por qué se observan?, ¿qué es lo que no me están diciendo? —hablo seria. —A

