– ¿Cómo te fue en la comida con Aurora? – salto y reprimo un grito del susto al escuchar a alguien proveniente de la silla de mi escritorio. Se suponía que este lugar estaría solo, tal y como lo deje, por lo que es una enorme sorpresa conseguirme a mi jefe ahí sentado como si estuviésemos en una película de horror y él fuera el asesino preparado para sorprenderme. Hasta se tomó las molestias de cerrar las cortinas y dejar el lugar oscuro aun cuando yo siempre las dejo abiertas. Ya debí sospechar que algo así pasaría, pero como yo iba a pensar que Gabriel sería el que armara tal escenario solo para asustarme un poco. – Dios, que susto – susurro con una mano en el pecho intentando relajar mi respiración – Lo siento por demorar tanto, trabajaré horas extras para compensar – suelto una vez

