Rápidamente me pongo de pie una vez que salgo de mi sorpresa y me fuerzo a darle una pequeña sonrisa hacia mi visitante. Aunque la verdad es que no se me es tan difícil ser agradable con ella. Aurora fue amable en todo momento durante aquella dramática cena y puedo decir que prácticamente desde el inicio ella me causó un buen sentimiento. En realidad, mi impresión inicial al verla entrar fue por culpa de lo que me dijo Verónica, no porque sea ella. – Buenos días Aurora, que sorpresa verte aquí – me acerco a saludarla y en el momento que paso al lado de Verónica, le dejo ir un ligero apretón en el brazo para que no salga con alguna indiscreción. Aunque estoy pensando sobre si es capaz de comportarse cuando para comenzar, ni siquiera ha dejado de verla fijamente. – Pensé que ya te agrada

