Después de un maravilloso fin de semana lleno de risas de mis nenas y burlas de parte de Diego, por no mencionar todas las veces que Gabriel logró hacer que mi corazón latiera como loco, finalmente llego a la oficina. Claramente no me encuentro sola, sino que estoy siendo seguida por Diego y de la mano de Gabriel, quien, aunque no ha propuesto oficializar nuestra relación o algo por el estilo, me ha dejado claro en todo momento que no busca juegos de niños, él sabe lo que quiere y va a por ello. De alguna manera, lo que quiere en esos momentos es estar conmigo, y ni puedo ni quiero negarme a ello, así que supongo que esta es su manera de hacer ver que sí, estamos juntos. Cuando llegamos a nuestro piso, todo esto entre las constantes bromas molestas de Diego y sus relatos del día anterio

