Era muy temprano por la mañana cuando sus ojos se abrieron. Había tenido un sueño pero ahora que había despertado lo había olvidado completamente. Se levantó y a su lado estaba Henry durmiendo profundamente. Lucía tan tranquilo que le dieron deseos de volver a la cama con él y así fue. Se volvió a recostar a su lado, acercó sus pies a su cuerpo y los rozó con su piel. El muchacho soltó una sonrisa de sus labios y la presiono contra él. Su cuerpo emanaba calor pero al ser un día frío a la muchacha no le importó. —No quería despertarte—Pronunció la muchacha en un murmullo. Henry acercó su rostro a su cuello y besó la piel desnuda de ella.—¿Te levantarás a trabajar?—Preguntó. —Aún es temprano—Respondió. —¿Quieres desayunar?—Preguntó María Magdalena. Él negó con su cabeza—¿Entonces qué de

