Bajé las escaleras con mi maleta, se suponía que mamá y yo nos iríamos hace media hora pero me quedé consintiendo a Bernardo y a Rocky, no sabía cuándo los volvería a ver y los iba a extrañar muchísimo. Al llegar a la cocina abracé a tía Mei. —Muchas gracias por todo tía, me encantó pasar tiempo con usted. — Gracias a ti muchacha, nos ayudaste mucho. Espero que vuelvas pronto. Le sonreí asintiendo y le dí un nuevo abrazo. — También espero lo mismo, amé estar acá. Debo volver algún día — Tía Mei acarició mi cabello. — Las puertas siempre estarán abiertas para ti, no lo olvides. — Igualmente las de mi casa para ustedes, pueden ir en cualquier momento. — La ciudad no es para nosotros ni de visita, pero gracias por invitarnos, pero ya vete, te están esperando. Le dí una última so

