Casi se queda dormida sin embargo el sonido del teléfono espanto la pesadez de sus ojos, con curiosidad bajó para ver de que se trataba y entonce vio como el ama de llaves tomaba la llamada y decía de una forma muy rotunda de que no dejaran entrar a la visita que estaba afuera.
- ¿Quien es?- pregunto Gia.
- Es la señora Ortiz y viene a ver al señor Carter.- comentó la mujer.
- Dile que la deje pasar.- Gia abrió la puerta y salió.
No tardó en ver el auto de la mujer llegar, hace mucho que no veía a Eva y estaba segura de que Tyler tampoco la había visto desde hace mucho ya que no tenía ninguna foto de ella en su departamento y en la casa tampoco había ninguna, la puerta del conductor se abrió y bajó un hombre joven con el cabello un poco largo de color castaño.
- Buenos días.- saludo y abrió la puerta de atrás.
- Buenos días.- Gia respondió el saludo y vio a Eva salir del auto.
- Gracias por dejarme entrar.- la mujer sonrió y subió las gradas para extender su mano hacia la chica.
- Creí que era prudente decirle las cosas de frente y que viera por su propia cuenta que Tyler no está y Owen tampoco.- comentó después de aceptar el saludo.
- No tendría porque venir a ver a Owen, pero si me gustaría tener la oportunidad de hablar con Tyler.- dijo cabizbaja.
- Se que no es de mi incumbencia y que soy la menos indicada para hablar... pero Tyler es un poco terco y creo que sigue dolido.- ladeo su cabeza algo incomoda.
- No lo culpo, cometí muchos errores que seguramente tendré que pagar por más años.- los ojos de Eva se cristalizaron.
- Señora Ortiz...- Gia dudo por unos minutos- ¿Le gustaría pasar? un café y quizás un par de oídos le ayuden.- se encogió de hombros.
Eva aceptó entrar y por cortesía Gia no iba a dejar que el hombre se quedara afuera por tanto también le pidió que entrara, le pidió al ama de llaves que preparara un café para la mujer y un vaso con agua para el chofer que se negó a tomar asiento.
- Gracias por tus atenciones Gia, tu madre de verdad que te supo criar como una excelente persona.- Eva bajó su cabeza viento la taza entre sus manos.
- Tuvo que poner mano firme cuando comencé a descarriarme.- rio un poco.
- Yo les debo una enorme disculpa a las dos y sobre todo a ti, les arruine la vida.- Eva dejó escapar un suspiro pesado.
- ¿Por que disculpas a nosotras? no comprendo lo que quiere decir señora Ortiz.- Gia no comprendió nada.
- Llámame Eva por favor...- vio a la chica con duda pero al final debía decirle las cosas como eran ya que se sentía culpable por recibir su amabilidad- De alguna manera siempre supe que Owen estaba enamorado de Elena y me deje llevar por los celos y la envidia de que yo no podía despertar ese brillo en sus ojos... termine metiendome con Elías y destruyendo mi familia además de la tuya, no te culpo si me odias.- se preparó para escuchar gritos y reclamos, pero esos nunca llegaron.
Gia se quedó callada por unos minutos tratando de procesar lo que acababa de escuchar, de alguna manera no le sorprendió el saber que era causa de su padre el que el matrimonio Carter se hubiera desintegrado, pasaban mucho tiempo compartiendo y al final las cosas podrían suceder sin que las planearan, como ese incidente.
- La verdad nunca he sido alguien rencorosa, si pasaron las cosas al final no sirve de nada enojarme.- solo se encogió de hombros mientras pasaba su pierna derecha sobre la izquierda.
- De verdad me disculpo contigo, he intentado hacerlo con Tyler pero no me quiere escuchar.- dijo Eva mientras veía a la chica de nuevo.
- Solo tienes que esperar un poco más, eras su todo y al final siente una traición de tu parte... quizás ahora pueda ver las cosas de otra manera.- Gia se encogió de hombros.
Lo que verdaderamente quería decir es que ahora podía influenciar a Tyler de alguna manera para que hablara con su madre y quizás ambos pudieran solucionar las cosas, no perdía nada con intentarlo.
- Creí que hoy estaría en casa por ti, pero al parecer nada lo detiene de su trabajo.- Eva sonrió de lado.
- Dudo mucho que Tyler se frene por mi causa.- Gia ladeo la cabeza pensando en lo sucedido por la mañana.
- Siempre creímos que ustedes se iban a terminar casando.- Eva no contuvo su risa.
No fue para menos ya que Gia no pudo mantener la compostura y terminó poniéndose roja como un tomate.
- Esas son cosas totalmente impredecibles...- se arregló el cabello y lo dejó sobre su hombro derecho- Si quieres hablar sobre algo que te aqueje cuentas conmigo... soy mucho menor que tu, pero al final tengo una mirada imparcial sobre las cosas que pasaron entre las familias.- se encogió de hombros buscando cambiar el tema.
- Tu madre dijo que estabas estudiando psicología, quizás necesite de un poco de terapia.- Eva pareció meditarlo un segundo.
- No estaría mal, necesitas perdonarte a ti misma y dejar de estar culpando por lo que hiciste.- si algo sabía hacer era leer a las personas.
por la expresión de la mujer sabia que dio en el clavo, al final logró que Eva se abriera con ella, que confesara todo lo que la había estado atormentando por los últimos años y lo mucho que le dolía el no saber nada de su hijo, era impresionante lo que la culpa lograba crear en las personas, Eva conoció a un hombre que la escucho y que le brindó la comprensión junto al cariño que necesitaba, pero aun asi no podia dar el paso de aceptar plenamente todo ese amor por estar prejuiciosa a cometer el mismo error. Gia se basó en todo lo aprendido durante sus estudios y las horas prácticas que desempeño en un consultorio terapéutico, ademas tomo en cuenta todos los factores que ya conocía de antes, al final de aquella platica Eva se veía mucho menos tensa y su expresión había cambiado de una forma muy notoria.
- ¿Has pensado en dar sesiones privadas?- pregunto Eva de la nada.
- No por el momento, pero mas adelante podria montar mi propio consultorio.- Gia sonrió de lado.
- Me gustaría seguir hablando contigo... tu sabes, mi terapeuta especial.- ambas se vieron por un momento.
- Te dare mi numero y me puedes llamar cuando mas me necesites, salimos a comer o te visito a casa.- no estaba pensando en recibir dinero, solo en ayudarla.
- Me parece perfecto, pero quiero pagar esas visitas.- buscó en su cartera la chequera.
- No hace falta que me pagues, no he renovado mi licencia para ejercer en Seattle y eso seria muy falto de ética por mi parte.- cruzo una pierna sobre la otra.
Al final Eva desistió de darle algo, ambas se despidieron con un beso en la mejilla aunque Gia la invitó a quedarse para el almuerzo la mujer dijo que tenía una cita con su pareja para almorzar, al entrar habló con la ama de llaves y le pidió de favor que no se le fuera a escapar de la boca aquella visita, la mujer le aseguro que eso no pasaria pero no contaba con que en la caseta de entrada habían hablado desde el momento en que el auto atravesó las rejas.
Se la paso aburrida el resto de la tarde, no tenía nada de qué conversar con las mujeres que ayudaban en la casa y mucho menos con el jardinero que llegó a podar el pasto, si hubiera tomado el consejo de su madre posiblemente no se hubiera aburrido tanto. Bajo a la cocina cuando ya estaba completamente sola en casa y busco en la refrigerado algo para preparar, no tenía ni la menor idea a qué hora iba a llegar Tyler, conecto su móvil a las bocinas y puso algo de música animando el ambiente silencioso en el que estaba sumergida.
El teléfono solo sonaba cuando alguien ajeno llegaba, por tanto no lo hizo cuando Tyler llegó y con la musica que tenia no escucho el sonido el auto. El hombre bajo y al entrar no pudo contener una sonrisa escuchando la música y a Gia siguiendo la letra de aquella canción vieja, al tenerla de espaldas a el fue demaciado facil tomarla por sorpresa.
- La isla bonita, tu canción favorita.- la abrazo por la cintura mientras Gia daba un salto de la sorpresa.
- Casi te ganas una cachetada.- comentó dejándose rodear por esos fuertes brazos que se enrollaron en su cintura como si fueran pitones.
- Estabas tan concentrada en cantar y cocinar que no reparaste en mi presencia.- apoyó la barbilla en el hombro de ella aunque se tuvo que agachar un poco.
- Mi idea principal era que llegarias noche.- Gia sonrió divertida.
- Yo no tengo una cita romántica con mi futura esposa.- se alejó de ella para quitarse el saco.
- No la tienes porque tu novia está medio desequilibrada.- el comentario de Gia fue sin malas intenciones.
- Ya no es mi novia y por el momento prefiero quedarme soltero.- se ganó la mirada incrédula de ella.
- No se porque me cuesta trabajo creerte... o ya se, es porque siempre has tenido de donde escoger.- se volteo para seguir con la cena.
- Aunque tenga de donde escoger no me apetece tener a otra celosa tóxica a mi lado... si Paulina no me pego fue porque era más alto que ella.- arroyo las mangas de su camisa y se quitó la corbata.
- Eso ya era violencia doméstica, te puedo llevar a un centro de ayuda.- apretó sus labio haciendo que sus hoyuelos se marcaran mucho más.
- ¿A qué viene tanto recelo con ella?- preguntó de forma sugestiva.
- ¿Recelo?- alzó una ceja- No se que intentas decir con eso, pero si insinúas que estoy celosa de ella estas muy equivocado, yo no necesito andar con un tipo como tu.- de nuevo consiguió molestarla.
- ¿Por que no saldrias con un tipo como yo?- se recostó sobre la barra de la cocina cruzando los brazos.
- No me gustan los fuckboys.- se encogió de hombros.
Gia se dio cuenta de lo que había dicho demasiado tarde, trato de evitar la mirada tan penetrante de Tyler como fuera, se dio cuenta que no había sacado el pimiento amarillo y aprovecho para darle la espalda he ir a la refrigerador para sacarlo mientras pensaba en que decirle.
- Que mala impresión tienes de mi, ya han pasado cinco años y no somos más unos adolescentes ¿Has pensado que las personas pueden cambiar?- se acercó a ella y la terminó acorralando contra la puerta del refrigerador.
- No malinterpretes las cosas, solo estaba jugando y se que las personas pueden cambiar.- no pudo levantar la vista.
- Te conozco demasiado bien para saber que estás mintiendo.- se acercó un poco más.
- Estas loco...- trato de empujarlo- Tengo que preparar la cena, debes estar hambriento.- era imposible que lo pudiera mover.
- La cena puede esperar o pido algo para los dos, responde mi pregunta.- fue insistente.
- No se que pregunta es.- se escabulló por debajo aunque no logró llegar muy lejos pues fue apresada por los brazos de Tyler una vez más.
- Eres una mentirosa sin remedio y muy mala actriz, pero te dejare pasar eso.- la liberó y sacó de su saco una tarjeta de SIM.
Gia vio la tarjeta sobre la isla y vio como Tyler salió sin decirle nada más, su cuerpo tembló de forma involuntaria después de todo lo que había pasado, tenía el corazón latiendo a mil mientras un cosquilleo en su estomago aun persistia, nunca se había sentido tan expuesta ante nadie y menos con Tyler que no era la primera vez que le veía de esa forma tan pesada, se sintió intimidada de una forma que no podía explicar sin embargo tampoco es que le quisiera dar muchas vueltas. Tomó las verduras y comenzó a cortarlas en rajas no tan finas para el pollo que pensaba preparar, en su mente había quedado grabada la intensidad y brillo de aquellos ojos azules, de nuevo volvió a sentir su corazón acelerado cuando Tyler entró a la cocina vistiendo ropa mas comoda.
- Me ayudas a cortar esto en lo que yo preparo el pollo y el arroz.- comento buscando una excusa para no verlo a la cara.
- ¿Que te la pasaste haciendo?- preguntó curioso.
- Nada, solo encerrada en mi habitación y casi me duermo.- se encogió de hombros sin voltear.
- ¿No hiciste nada mas?- Tyler insistió de forma tenue.
- No, tenía ganas de salir a la piscina pero seguramente me iba a resfriar porque estamos en invierno.- sonrió procurando aparentar normalidad.
- Es verdad, deberías cuidarte de las brisas frías y además puede llover en cualquier momento.- continuó cortando los vegetales como Gia se lo pidió.
- ¿Que tal tu día?- pregunto Gia.
- Lleno de trabajo, ahora debo tomar el rol de mi padre para que pueda irse tranquilo a su luna de miel.- comento poniendo las cosas en los bowls.
- No tenia idea de que tu tomarias su lugar.- comento Gia tomado el bowl.
- No hay nadie mas de confianza y quien sepa como se manejan las cosas, aunque debo admitir que no me gustaría tomar su lugar porque ya tengo suficiente con manejar una revista.- se ganó la mirada curiosa de Gia- Compre una revista de moda, soy el jefe del jefe y el ejemplar de este mes debe pasar por mis manos primero.- aclaro para ella.
- Vas a terminar volviéndote loco con tanto trabajo.- Gia sonrió con gracia.
- Por eso buscaba una asistente para que se encargue de las revisiones de la revista y de otras cosas mas que le asignaria.- Tyler se recostó sobre la barra junto a la cocina.
- Aun sigo pensando en tu propuesta, pero no se si podre manejar esas presiones... además no tengo ni la menor idea de lo que representa las revisiones de una revista.- sacó una cuchara de madera para no arruinar la cacerola.
- Seria muy fácil, nos reuniríamos una vez por semana y haríamos las planeaciones de todo lo que se va a presentar ese mes, asegurarse de que las fotos sean buenas, cerrar tratos con diseñadores importantes y cosas así.- esas palabras hicieron que la chica se quedara quieta.
- No, no... eso jamas lo podre hacer, me pongo muy nerviosa cuando hablo con personas de ese tipo.- se movió para buscar la salsa de soja.
- No son muy diferentes a mi...- dijo Tyler- Yo soy un hombre importante y tengo un puesto muy alto en una gran empresa, conmigo no te pones nerviosa.- estaba en toda su razón.
- Eso es muy diferente, tu y yo somos como hermanos, nos conocemos desde toda mi vida prácticamente y me es imposible el tratarte como un hombre diferente.- Gia alzó la vista para verlo a los ojos.
Tyler se limitó a dedicarle una sonrisa antes de que su celular sonara y tuviera que responder, ella continuo cocinando y termino rapidamente el pollo con vegetales, ya por ultimo preparo un arroz con maiz dulce equilibrando un poco el sabor intenso de la carne con salsa de soja.