Secretos. 1

2553 Palabras
Tyler abrió los ojos antes de que la alarma del celular sonara y se quedó un rato más acostado en la cama contemplando el cielo falso mientras su mente estaba puesta en Gia y en las palabras que había dicho la noche anterior, «Cuando mami y papi tenian una relacion feliz y armoniosa» dejó escapar un suspiro pesado ya que él había sufrido tanto como ella, cuando sus padres se divorciaron lo hicieron por una infidelidad de su madre Eva Ortiz y lo más crudo de enfrentar fue que se metiera con el padre de Gia, cosa que la chica desconocía por completo; desde que Eva se fue de casa cuando él tenía dieciocho años no había querido saber nada de la mujer aunque ella lo buscaba. No servía de nada estarse lamentando sobre las cosas del pasado cuando tenia el presente y el futuro completamente abierto a muchas posibilidades, además las cosas con Gia ya no eran iguales si tenía en cuenta el sentimiento extraño que se iba formando en su interior. Gia se estiró en la cama quitando los restos de pereza que su cuerpo aún conservaba, no era de su costumbre el levantarse tan temprano sin embargo seguía tratando de acostumbrarse al cambio de todo, se levantó pensando en preparar el desayuno para ambos y al momento de dar un paso el pantalón de pijama que Tyler le había prestado se deslizó por sus piernas, era obvio que le quedaría grande por tanto decidió quedarse solamente con la camisa y salir en completa confianza rumbo a la habitación del hombre, se olvidó por completo de tocar y simplemente abrió la puerta. - Voy a... ¡Carajo!- se cortó y cerró la puerta de inmediato. Acababa de ducharse y estando en la intimidad de su habitación salió completamente desnudo olvidado su invitada un tanto indiscreta que por mala suerte había abierto la puerta en esos momentos viéndolo en todo su esplendor, Gia se quedó pegada a la puerta totalmente avergonzada de lo que había pasado y con un sonrojo decidió bajar para preparar el desayuno sin preguntarle nada, al llegar a la cocina husmeo un poco en el refrigerador hasta que una voz femenina la sobresaltó. - ¿Le puedo ayudar?- preguntó la mujer de la nada- No fue mi intención asustarla.- se disculpó al verla. - Lo siento, no sabia que Tyler o bueno... no sabia que habia otra persona.- comentó cerrando la refrigeradora. - Me llamo Anetta Roper y soy el ama de llaves del señor Carter.- la mujer sonrió. - Mucho gusto, yo soy Gia Matteo.- extendió su mano para saludarla. - Un gusto de conocerla señorita Matteo.- aceptó la mano de la chica. Gia salió de la cocina mientras Anetta entraba para comenzar a sacar lo necesario y preparar el desayuno. - ¿Desea que le prepare algo en especial?- preguntó con una sonrisa dulce. La mujer no pasaba de los treinta y cinco años, además de eso parecía saber de la existencia de Gia por la forma en que la trataba sin embargo eso lo averiguaría después. - Lo mismo que le va a preparar a Tyler estará bien.- Gia dio unos golpecitos a la isla mientras pensaba. - El señor Carter no desayuna en casa.- Anetta ladeo su cabeza. - Entonces solo un café esta bien.- Gia no quería hacerla trabajar de más. - Señora Roper, prepare un desayuno sustancioso para Gia.- dijo Tyler llegando ya completamente listo para irse al trabajo. - No quiero que llegues tarde al trabajo por mi causa.- Gia no se atrevió a levantar la vista ya que sintió vergüenza por el incidente. Dejaron de verse desnudos cuando comenzaron a madurar y comprendieron que sus cuerpos iban cambiando gracias a la pubertad, aunque a ella le tomó más tiempo el dejar de sentirse cómoda exponiendo su desnudez infantil por ser menor que Tyler. - Enviaré a Chris por ti después para que te lleve a casa.- dijo tomando un vaso y sirviendo un poco de jugo. - ¡No me quiero quedar sola!- respondió exaltada alzando la vista aunque la desvió cuando los ojos azules cayeron sobre ella. - No te vas a quedar sola, solo quiero asegurarme que desayunes bien y después Chris ira a dejarte.- dijo mientras la veía. - No quiero desayunar gracias... iré a cambiarme.- camino a toda prisa hacia el segundo piso. - Prepare el desayuno para los dos.- Tyler dejó el vaso y subió por ella. - No te vas a quedar sola...- arremedo- Esta drogado si piensa que me voy a quedar y que voy a irme con un desconocido.- Gia estaba hablando sola mientras cepillaba su cabello. - No estoy drogado...- de nueva cuenta sufrió otro sobresalto y llevó la mano a su pecho mientras se daba la vuelta- Chris es mi chofer personal y es de mi entera confianza.- aclaro entrando a la habitación para cerrar la puerta tras él. - Solo ve a dejarme a casa y desayunare con mamá.- se encogió de hombros antes de darle la espalda. - Vas a desayunar, eres muy caprichosa y tendré que hacerlo contigo para que no hagas una berreta.- Tyler tenía un tono burlesco y trato de ponerse frente a ella aunque le fue imposible pues no se quedó en solo lugar. - ¡No deberías cumplir caprichos... y no hice ninguna berreta!- de verdad que no tenía valor de verlo a la cara. - ¿Por qué no me ves a la cara?- preguntó cruzándose de brazos. - Por nada... sal que necesito ponerme la ropa.- camino hacia la cama para tomar el vestido. - No voy a salir hasta que me veas a los ojos y me lo pidas.- Tyler se plantó en medio de la habitación muy firme. - Yo no tengo un trabajo al que asistir.- fue la única respuesta que dio antes de sentarse en la cama cruzando los brazos y una pierna sobre la otra. Ambos se quedaron en silencio por un rato haciendo sus propios berrinches, pero Tyler necesitaba ver esos ojos chocolate antes de irse al trabajo asique fue hasta Gia y la tomó de los brazos para levantarla de la cama sin ningún esfuerzo, esa acción hizo que ella por fin le viera a los ojos con molestia. - No es la primera vez que me ves desnudo, no comprendo porque te ruborizas y te niegas a verme a la cara.- Tyler debía ver hacia abajo ya que Gia no usaba sus zapatos altos. - La última vez que te vi tenías catorce y yo diez, eras un flacucho y no habías desarrollado nada.- volvió a desviar su vista. - ¿Que de diferente hay ahora?- pregunto con una sonrisa socarrona. - No voy a responder esa pregunta...- lo vio a los ojos sintiendo sus mejillas calientes- ¡Eres un idiota, pervertido, asaltacunas!- chilló y le dio la espalda de nuevo escuchando una carcajada ruidosa. - Baja a desayunar cuando te hayas cambiado de ropa...- le volvió a tomar de los brazos y se acercó a su oído- Ahora ya tienes constancia de que no tomo esteroides y que todo lo que tengo es natural.- dijo en voz ronca antes de soltarla y salir. Gia sintió un escalofrío recorrer todo su cuerpo con aquel susurro grave dado cerca de su oreja, tembló un poco y decidió ponerse el vestido antes que se hiciera más tarde para Tyler, por suerte el delineador y la máscara de pestañas había sobrevivido la noche aunque no podía decir lo mismo de la sombra en sus párpados, limpio lo regado de la misma y trato de verse un poco más decente antes de bajar a desayunar. Gia iba en silencio mientras Tyler consultaba su agenda electrónica, cuando el auto se detuvo alzó su vista viendo el enorme edificio de cristal que tenía en letras doradas el apellido del dueño, impresionante como los mismos hombres Carter. - Chris te va a llevar a casa.- dijo Tyler antes de bajar. -Esta bien, si me secuestran tu tendrás la culpa.- susurro y recibió un beso en la mejilla. - Es más probable que te secuestre yo que él.- se bajó antes de alargar las cosas. Chris iba con la vista al frente mientras ella se distraía viendo la carretera pasando con rapidez gracias a la velocidad que llevaban, la casa estaba un poco a las afueras de la concentración de todos aquellos enormes edificios corporativos, al llegar le agradeció por las atenciones que tuvo con ella aunque todo fuera parte de su trabajo. - Buenos días hija mía.- comentó Elena al verla entrar a la cocina. - Buenos días...- Gia alzó una ceja extrañada- No se porque me espanta tanto verte así de amable y feliz.- comentó sentándose en el taburete. - Son los efectos del amor.- suspiró y siguió preparando el desayuno. - Yo creo que es más el efecto de que te agarraron como pandereta de aleluya.- sus palabras fueron burlonas. - ¡Respeta carajo!- Elena la vio con las mejillas pintadas de un rosa intenso haciendo que su hija se partiera de risa. - Estoy diciendo la verdad...- se encogió de hombros desviando su vista. - Si aja, pervertida...- volvió su vista a la sartén- ¿Vas a comer o ya te dio Tyler?- sonrió sin que ella la viera. - Ya comí, gracias...- Gia no capto la indirecta- Creí que ya no te iba a encontrar en casa.- se puso a jugar con el cuchillo de mantequilla. - Mi primera clase comienza a las nueve y estoy a tiempo, me gustaria que me acompañaras el miércoles que no trabajo a medirme vestidos de novia.- apagó el fuego y busco un plato. - Deberíamos hacer un viaje a Nueva York, estoy segura que encontrarás el vestido perfecto ahí.- Gia ladeo su cabeza pensando en todas las tiendas de novias que vio. - No he visitado ninguna tienda en Seattle, espero encontrarlo aqui.- se sentó frente a Gia. - Bien, vamos el miercoles a buscar el vestido perfecto.- Gia sacó su móvil al escucharlo sonar. Su mañana iba perfectamente bien hasta que vio el nombre en la pantalla del celular, era Greg quien le estaba llamando y simplemente cortó la llamada para después ponerlo en vibrador. - ¿No vas contestar?- Elena la vio. - No quiero responder y la verdad no tengo porque.- lo puso con la pantalla hacia abajo. - Tyler tiene un muy buen departamento y bastante amplio.- decidió cambiar el tema. - Si es muy bonito, la vista que tiene es maravillosa y dijo que me iba a dar una copia de la llave para que fuera cuando quisiera o cuando ustedes hicieran mucho ruido.- comentó divertida. - Tyler ha sabido hacer buenos negocios...- Gia la vio con curiosidad- Trabaja con Owen porque el se lo pidió, pero el chiquillo ahorro y compro la mitad de una revista de moda y esas cosas.- Elena dio un trago al jugo. - ¿Como sabes eso?- pregunto Gia. - Lo escuche por accidente y me rogó que no le dijera nada a Owen, está pensando comprar la empresa completa y ser el dueño total solo que no sabe como decirselo... no vayas a decir nada Gia, porque me pidió que no contara nada de eso.- se encogió de hombros ante lo que hizo. - Eres una chismosa.- Gia entrecerró sus ojos juzgando las acciones de su madre. - Podemos dejarlo como una conversación entre paciente y terapeuta.- le guiño un ojo. - Voy a empezar a cobrarles por guardar tantos secretos.- bajo del taburete dispuesta a salir de la cocina. - ¿Que tanto sabes?- cuestionó Elena. - Confesiones paciente y terapeuta.- le guiño un ojo y salió. Madre e hija eran muy parecidas en ciertas cosas y además Gia siempre buscaba la manera de molestarla un poco de una buena manera, vio las diez llamadas perdidas y se limitó a eliminarlas antes de meterse a la ducha, al terminar se puso un pantalón de chándal y bajo para despedir a su madre que estaba a nada de marcharse. - Si escuchas el teléfono que está junto a la puerta de salida sonar es una llamada de la entrada, te deje mi tarjeta de crédito sobre la isla por si quieres salir a comprar o a pasear.- dijo Elena mientras se acomodaba la bufanda. - Mamá, ya no tienes que darme dinero, tengo mis ahorros.- rodó los ojos ante las palabras de su madre. - Ya se que has trabajado y que tienes tus ahorros, pero no estás trabajando y no quiero que gastes...- le tomó de las mejillas- Además iremos a cenar esta noche y llegaremos tarde, no quiero que te aburras estando en casa.- un beso en la frente y un fuerte abrazo. - Despreocúpate, ya veré que hago para no aburrirme.- Gia se despidió de su madre. Dejó escapar un suspiro pesado y entonces fue a la cocina para guardar la tarjeta, entrando se topó con el ama de llaves quien con una sonrisa amable le pregunto si queria algo para comer, Gia se nego y ademas si quería algo lo podía preparar ella misma, creció sin tantas atenciones por tanto le era extraño que otra persona que no fuera su madre le hiciera algo sin embargo era el trabajo de la mujer. - ¿Algo especial para el almuerzo?- preguntó antes de que se fuera. - Cualquier cosa esta bien.- Gia sonrió y decidió subir a su habitación. Mientras estaba acostada en la cama sintió el telefono vibrar de nuevo, colgó la llamada de nuevo pues no deseaba hablar con Greg pero el teléfono volvió a vibrar y supo que no se iba a detener hasta que no respondiera. ************************ - ¿Qué quieres?- su pregunta fue fría. - Gia, quiero hablar contigo de lo nuestro.- escucho la voz de Greg algo temblorosa. - No hay nada de qué hablar, creí dejar las cosas muy claras cuando terminamos.- se levantó de la cama y se paró frente a la ventana viendo hacia el patio trasero. - Mi amor, recuerda todos los planes que hicimos juntos y ya tengo el departamento para que te vengas a vivir conmigo.- esas palabras la hicieron sentir asqueada. - ¡No me voy a ir a vivir contigo, todos los planes fueron tuyos solamente y ninguno encajaba con lo que yo quería!- frunció el ceño fastidiada. - ¿De qué hablas? Gia te verias hermosa cargando a nuestro bebé.- Greg parecía de verdad no entender las cosas - No me obligues a cambiar de número, ya te dije que no voy a volver contigo jamás y quiero hacer mi vida lejos de Nueva York.- no le dio tiempo a contestar. ************************* Por suerte Greg no volvió a insistir con otra llamada aunque sí con unos cuantos mensajes ridículamente largos, se volvió a acostar en la cama y le pido a Tyler de favor que le comprara una tarjeta SIM para cambiar el número y evitarse las molestias constantes, el hombre no tardó en darle una respuesta positiva y ambos se quedaron intercambiando unos cuantos mensajes mas hasta que Tyler no respondió el último, Gia sabía que estaría ocupado en su trabajo por tanto apago el móvil y se quedó con la vista fija en un punto del techo.
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