Celebración. 3

1258 Palabras
Gia vio su móvil cuando Gabriel se disculpó y se alejó, con la llegada del hombre olvidó enviar el mensaje a Tyler para que fuera por ella, la respuesta no tardó en llegar y solo debía esperar quince minutos, vio a Gabriel regresar con un ramo de rosas rojas y una sonrisa amplia en sus labios. - Feliz cumpleaños hermosa...- las extendió y Gia lo vio con duda- No tienes nada que temer, es un regalo de buena voluntad.- dijo ante aquella expresión. - Gracias, no debió molestarse señor Relish.- las tomo y las olio. - Llamame Gabriel, no me gusta mucho el término de señor.- se encogió de hombros. - Bueno, Gabriel...- relamió sus labios- Gracias por las rosas pero no me puedo quedar aquí, tengo que volver a despedirme de mi familia.- su semblante era divertido. - Espero que el resto de tu velada sea más animada que la cena...- le tomo la mano y le dio un beso suave- Espero ademas que nuestros caminos se vuelvan a encontrar y que pueda robarte por más tiempo.- Gabriel fue muy amable. - Muchas gracias por las rosas Don Juan.- se dio la vuelta para volver adentro. Gia no era de jugar a la seducción, se sentía torpe haciéndolo sin embargo Gabriel no la dejó indiferente ya que eran un hombre atractivo con un aura atrayente pero era mejor dejar las cosas así, volvió a la mesa y Elías no perdió tiempo en cuestionar de dónde habían salido las rosas, Gia no le respondió a ninguna de sus preguntas y cuando recibió el mensaje de Tyler pidió su cuenta y la pago antes de irse. Lo último que quería era deberle algo a Elías y con el interrogatorio que le montó al llegar a la mesa le hizo enojar, entro al auto dando un portazo haciendo que el hombre se le quedara viendo por un momento. - ¿Tan mal estuvo la cena?- preguntó mientras arrancaba el auto. - Preguntas incomodas, exigencias estúpidas y un regalo de un desconocido.- puso las rosas en el asiento de atrás. - Arrasando con las debilidades masculinas...- se burló- ¿Qué pasó con la monguita de bachillerato que juraba jamás usar un vestido?- preguntó con esa sonrisa característica. - Oye, tenía un trabajo que requería de usar ropa más femenina y decente... jamas me hubiese gustado cambiar mi estilo.- se puso el cinturón de seguridad dejando la cartera entre sus piernas. - Tu estilo de vagabunda.- Tyler recibió una palmada en el brazo mientras no dejaba escapar una carcajada. - Este no es el camino a casa ¿Donde me llevas?- preguntó Gia al no reconocer nada. - Te voy a llevar a mi departamento, estaban muy románticos antes de que saliéramos de casa y creo que sería justo dejarlos disfrutar su noche sin rapiditos.- Gia comprendió las palabras de su conductor. - Creí que vivías con ellos, no me imagine que tuvieras un departamento.- Gia iba viendo la carretera. - Lo compre hace cuatro años, tuve que ganarme a pulso el ser el presidente y ganar lo mismo que mi padre.- se encogió de hombros. - Nunca pensé que llegaras a ser el presidente de la empresa, eras un fiestero holgazán y ahora todo un empresario respetado.- Gia sonrió con burla. Tyler solo guardó silencio pensando en las palabras de ella, si era verdad que en el pasado era un fiestero que no le gustaba tener responsabilidades sin embargo el tiempo cambia la manera de pensar en las personas y ahora pasaba más sumergido en su trabajo que en la fiestas, llegaron a un enorme edificio de cristal, el estacionamiento subterráneo tenía a Gia muy curiosa y cuando Tyler estaciono el auto se sintió nerviosa. Mientras iban subiendo en el elevador sintió un vuelco en su estómago, el espacio era tan reducido y el perfume de Tyler hacia cosquillas en su nariz, con disimulo volteo su cabeza hacia atrás para ver al hombre recostado en la pared de metal viendo su celular, volvió a poner su vista al frente antes de que Tyler alzara su vista recorriendo el cuerpo de Gia con sus ojos. - Bienvenida a mi departamento.- dijo con una sonrisa dejándola salir primero. - ¡Valgame! ¿A qué demonio debo venderle mi alma para tener un departamento así?- pregunto viendo con asombro el lugar. - Puedes vendérmela a mí y quedarte a compartir el espacio conmigo.- dijo con burla mientras la veía embobada. - ¿Vas a darme las llaves de este lugar asi por asi?- se dio la vuelta para verlo. - Si, mañana sacaré un juego para ti y puedes venir cuando gustes.- le tomó las rosas y las llevó a la cocina para ponerlas en agua. - ¿Puedo curiosear?- preguntar de forma sugestiva. - Estás en tu casa, ve a donde quieras.- respondió buscando un florero donde pudieran caber. Gia se quedó sorprendida con esa respuesta y entonces se animó a caminar por la sala que era muy amplia, el ventanal era enorme y dejaba ver la extensión de la ciudad ya durmiendo en cierta parte, sabía que Tyler tocaba el piano y no le sorprendió verlo junto al ventanal, con curiosidad camino por un pasillo viendo una puerta abierta y dentro de esta estaba un escritorio asumió que era la oficina, continuo caminando llegando a otra habitación donde estaba una mesa de billar, pasó los dedos por la madera mientras contemplaba todo con atención. Salió de ese lugar y volvió a la sala viendo a Tyler hablar por teléfono, no quiso interrumpir y tampoco quería entrometerse demasiado en un espacio al que había sido invitada, por tanto fue tomar asiento a un diván de color blanco que tenía la vista más directa, cruzó una pierna sobre la otra mientras contemplaba el paisaje nocturno de ese lado mientras su mente pensaba en muchas cosas sin importancia. - Quedan bien como centro de mesa.- habló Gia cuando lo vio terminar de hablar. - Si se ven bien, te hubiera regalado un ramo más grande.- dijo con burla sentándose en un pequeño espacio a los pies de ella. - No se lo iba a aceptar, pero se veía buena gente y dudo que le hayan costado barato.- vio como Tyler le acariciaba la pierna derecha. - Me hubiese gustado ver al espécimen que te regalo esas flores.- se acercó más a ella tomándola de la cintura y levantarla para dejarla sobre sus piernas. - Deja que me quite los zapatos, el diván es blanco y lo voy a ensuciar.- quiso moverse para quitarlos. - No importa, puedo comprar otro.- la vio a los ojos. - El rico humillando al pobre.- Gia rio un poco y soltó un gemido asustada cuando Tyler se acostó. - Mi hogar es tu hogar, la promesa que hicimos desde niños mientras jugábamos en el patio de la casa de verano en Indianola.- los recuerdos hicieron brillar sus ojos azules. - Cuando mami y papi tenian una relacion feliz y armoniosa.- Gia desvió su vista ante su comentario. - Ya es bastante tarde, es mejor ir a dormir.- dijo Tyler. Se sentó de nuevo y no le dio tiempo a Gia de levantarse ya que el lo hizo llevándola a ella, con miedo se aferró al cuello del hombre ya que no estaba acostumbrada a que la cargaran de esa manera, la llevo al final del pasillo del segundo piso y le prestó unas prendas para que pudiera dormir mas cómoda antes de despedirse con un casto beso en la frente.
Lectura gratis para nuevos usuarios
Escanee para descargar la aplicación
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Autor
  • chap_listÍndice
  • likeAÑADIR