Celebración. 2

2582 Palabras
Después del almuerzo Gia soplo las velas de su pastel, un redondo pastel totalmente de chocolate con fresas que era su favorito y es que Elena quería consentir a su única niña después de tanto tiempo sin verla, Tyler hizo de las suyas embarrando un pedazo de pastel en la cara de la chica y mientras se lo quitaba vio al hombre pensando una forma de vengarse, Owen le pasó una servilleta para que se terminara de quitar el pastel y al hacerlo corrió persiguiendo a Tyler hasta que le dio alcance cerca de la piscina, de una patada lo tiró al agua. - Muñeca ayudame.- estiró su mano esperando que ella la aceptara. - Jodete si piensas que voy a caer en esa.- se amarro el cabello caminando hacia la mesa. Tyler salió del agua con una sonrisa maquiavélica en sus labios, se fue detrás de Gia y cuando ella lo vio no pudo escapar de sus brazos que la aprisionaron aun estando empapado del agua clorada de la piscina, logró ser libre después de hacer una pataleta y de que Owen le regañara aunque el daño ya estaba hecho pues la ropa de Gia estaba mojada, quiso pegarle aunque no pudo darle alcance. Todos disfrutaron de aquel pastel chocolatoso y pasaron un momento muy agradable haciendo sentir a Gia una parte más de la familia, la fiesta terminó a las tres cuando ya todos estaban muy llenos y cansados para seguir jugando o bailando, Gia estaba en la cocina revisando su celular mientras subía unas cuantas fotos que tomó de su celebración de cumpleaños. - Gia...- llamo Elena- Mira, Elías quiere salir contigo esta noche para celebrar tu cumpleaños.- comentó la mujer. - Crei que habia dejado claro que no quería saber nada de el.- Gia la vio. - Yo se que no ha sido el mejor padre, pero se está esforzando por cambiar las cosas entre ustedes.- Elena suspiro. - ¿Crees que debería asistir?- alzó una ceja dudosa. - Yo pienso que si, eres su hija y aunque no te guste esos chiquillos son tus medios hermanos, lo más saludable es que trates de tener una relación con ellos.- los consejos de madre eran los mejores. - No olvides que estudie psicologia y me conozco esas terapias.- Gia se rió junto a su madre. - Mira, ve y si pasa algo que no te gusta solo te levantas y te vas con ese mismo temple con el que enfrentaste a Paulina.- Elena le dio un abrazo. - Bueno iré, pero dile que no lleve a sus engendros.- Gia se fue a su habitación. Busco un vestido en su armario, algo no tan extravagante sin embargo elegante ya que sabía que iba a ser una cena en un restaurante elegante; optó por un vestido que llegaba a medio muslo, entallado a la cintura y una falda estilo disco, con un par de cintas cruzadas en la espalda dejando al descubierto la piel, los zapatos nude de charol. Cepillo su cabello hacia un lado para hacer un recogido de lado y lo detuvo con un pinza en forma de pluma en color oro, ese peinado dejaba que el escote en su espalda se viera en todo su esplendor, un maquillaje sencillo y todo quedó listo para poder irse a la cena con su padre. - Cuanta belleza hay en este mundo.- Tyler lanzó su piropo cuando la encontró en el pasillo. - Tan dulce, pero aun no te perdono lo del pastelazo en la cara.- se cruzó de brazos. Por los tacones estaba casi a la altura de Tyler aunque alcanzarlo implicaría usar unas plataformas de treinta centímetros, los que usaba en esos momentos eran solo apenas ocho punto cinco. - No deberías estar resentida, te pondrás vieja mas rapido.- le dedicó una sonrisita burlona que hacía ver sus ojos más pequeños mientras la rodeaba con sus brazos. - Si me pongo mas vieja o no eso ya es cosa mía.- Gia iba girando con los movimientos del hombre, totalmente alerta a cualquier acción. - Deja de estar a la defensiva conmigo, recuerda que dentro de cuatro meses vamos a ser hermanos.- comentó mientras se detenía. - Ya somos adultos, el hecho de que nuestros padres se casen no quiere decir que nosotros pasaremos a tener un lazo formalmente familiar.- Gia le puso las manos en las mejillas para verlo a los ojos. - ¿Quieres que te lleve?- desvió su vista y cambio de tema. - Si no es mucha molestia, no recuerdo mucho las calles y no se donde queda el restaurante.- dijo mientras llevaba sus manos hacia atrás para jugar con ellas. - Dame diez minutos y bajo.- la vio asentir y se dio la vuelta para seguir su camino. Bajo viendo a la pareja sentados en el sillón muy arrulladitos viendo una película. - ¿Quieres que te lleve al restaurante Gia?- preguntó Owen al verla. - Tyler me va a llevar.- sonrió de lado. En menos de diez minutos el hombre bajo ya con ropa mucho más decente, le sorprendió que Tyler tuviera la libertad de tomar el auto que quisiera y aun mas que Owen tuviera tantos autos, la idea de tener la oportunidad de conducir una de esas máquinas la hizo sonreír. Siendo todo un caballero Tyler abrió la puerta del copiloto para que ella entrara, Gia iba en silencio mientras el hombre manejaba por las calles de la ciudad iluminadas por las farolas pues eran las siete de la noche. - ¿Porque tan callada?- preguntó Tyler deteniéndose en un semáforo. - Iba pensando en que no tengo ganas de ver a mi padre y que estoy a tiempo para pedirte que vayamos a cenar otro lugar.- giró su cabeza para verlo aunque la luz solo iluminaba partes del rostro de ambos. - No puedes dejar a tu padre plantado.- sonrió de lado y la tomó de la mano. - Si puedo hacerlo, tu me puedes ayudar.- vio su mano ir hasta los labios del hombre sintiendo la suavidad de los labios y la áspera barba. - No te voy a ayudar con esa maldad, si pasa algo me puedes llamar para que vaya a recogerte.- le dio otro beso sin quitar la vista de la carretera. Llegaron al restaurante y uno de los aparcacoches abrió la puerta del lado del pasajero, con amabilidad el chico extendió su mano para ayudarla a bajar, Tyler salió del auto también para despedirse. - Señor, llevaré su auto al estacionamiento.- comentó el chico con amabilidad. - No me voy a quedar, solo he venido a dejarla y quiero despedirme...- sonrió de forma amable- Llamame si no te gusta nada de lo que pase durante la cena, te vendré a recoger de inmediato.- le dio un beso en la frente. Gia lo vio irse y despues dejo escapar un suspiro cansado, no quería ver a su padre y estaba segura que ahí iba a estar toda su familia en la mesa, entró y fue conducida a la mesa que Elías había reservado para la cena y como pensaba Katya estaba junto a sus dos hijos. - Me alegro que hayas venido...- Elías se puso de pie y le dio un abrazo- Siéntate y cenemos.- le movió la silla. - No esperaba que me invitaras a cenar ¿mamá te dijo mis deseos?- preguntó mientras se acomodaba. - Si me dijo, pero es una fecha especial que debe celebrarse en familia.- se encogió de hombros como si nada. - Sabes mi forma de pensar y aun asi pasas sobre mis deseos.- acomodo su cartera aun lado en la mesa. Gia no estaba cómoda con la situación sin embargo deseaba de verdad tratar de componer un poco la relación, la tentación de llamar a Tyler era muy grande más cuando recibió un puntapié debajo de la mesa y por la risa burlona sabía que fue Larisa. Respiro profundo y contó hasta diez mientras tomaba la carta para ver qué era lo más apetecible que tenían en el lugar además no deseaba ver la cara odiosa de la chiquilla frente a ella, todos estaban en silencio por tanto era aun mas incomodo. - ¿Ya tienes trabajo?- preguntó Katya de la nada. - Aun no, pero tengo la propuesta de Owen para trabajar en su empresa como asistente de Tyler.- respondió sin despegar los ojos de la carta. - No me gustaría que trabajes con él, además van a hablar de ti en ese lugar por causa de Elena.- movió su cabeza de lado a lado. - No tienen nada de qué hablar si no se enteran, es una buena oportunidad y estoy más que capacitada para tomar un puesto en esa empresa.- dejó la carta sobre la mesa. - No se porque desperdicias tu tiempo en trabajos así, deberías buscar oportunidades como modelo o como actriz.- la mujer tenía unos conceptos extraños. - No lo veo rentable, me ha dejado más dinero ser una gerente que buscar fama como modelo, además mi sueño nunca fue convertirme en una actriz y siempre soñé en ser medico o psicóloga, cumpli uno de mis sueños.- se encogió de hombros expresando su punto de vista. - Que mente tan cuadrada...- Larisa se metió- Y que ¿tenias novio en Nueva York?- preguntó muy quitada de la pena. - Si, tuve un novio.- Gia suspiro viendo a uno de los camareros llegar con un martini. - No hemos pedido nada aun.- Elías lo vio con mala cara. - Le envían este trago a la señorita, yo solo cumplo con las indicaciones de traerlo.- el hombre lo acomodo frente a Gia. - ¿Quien lo manda?- preguntó curiosa de verlo. - No dejo nombre o apellido señorita, pero puedo asegurarle que el trago no tiene mala intención porque fue preparado por nuestro bartender y traído a usted.- el mesero era muy correcto. - Puedes llevartelo, mi hija no va a tomar eso.- Elías usó un tono molesto. - Muchas gracias, no hace falta que lo retire y me gustaría pedir la comida.- Gia tomó el martini para darle un trago. Se sentía ofendida con el hecho de que su padre intentara controlar su vida en esos momentos, estuvo trabajando en un bar y sabía cómo eran las bebidas por tanto distinguía si alguna cosa iba con algo adicional que pudiera dañarla, pidió su comida por tanto los demás también pidieron. - ¿Como es la universidad en Nueva York?- preguntó Erik cambiando de tema. - Pues es excelente, el trato y todos los docentes están muy bien capacitados para guiarte en las carreras que has escogido.- explicó Gia. El chico era todo lo contrario a su hermana, era un adolescente y parecía tener una educación diferente. - ¿Qué te llevó a estudiar psicología?- Erik estaba más interesado en otras cosas. - La verdad, porque la mente humana es muy enigmática y pienso que la psicología es una manera de conocerla además que las personas necesitan ayuda y es como trabajar de enfermera, mientras estudiaba tuve la oportunidad de tomar un curso por parte de la universidad en terapia familiar.- explicó de una forma muy amable. - ¿Tienes licencia para practicar?- pregunto el chico cada vez mas curioso. - Si la tengo, pero tengo que renovarla si quiero ejercer en Seattle.- Gia sonrió y dio otro trago al martini disfrutando del sabor. - Que flojera sería estar tratando con locos todo el tiempo.- comentó Katya. - Las personas que van con un psicólogo no quiere decir que están locos, hay algunas personas que necesitan ser escuchadas por alguien y atender algunos problemas que no precisamente son de desequilibrados.- suspiro con pesadez. - Mi niña va a estudiar actuación al igual que mi niño.- se acomodo en la silla con orgullo banal. - Yo voy a estudiar odontología, no quiero ser actor.- Erik fue muy claro. - Bueno aun faltan algunos años para que eso suceda.- Elías sonrió. Era frustrante el que su padre fuera tan despreocupado para temas importantes como esos, era verdad que aun faltaban algunos años para eso sin embargo era primordial ir pensando en esas cosas, por eso no deseaba tener hijos ya que no se sentía preparada para lidiar con ellos. La cena llegó y todos comieron entre la notoria incomodidad de Gia con las bromas y preguntas inadecuadas que Larisa hacía aunque Erik trataba de desviar el tema Katya lo volvía a encaminar callándolo y Elías solo estaba del lado de su esposa. - Necesito ir a tomar aire.- comentó Gia tomando su bolso clutch. - Oye, para mi cumpleaños deberías regalarme un bolso de esos.- dijo Larisa intentando tomarlo. - No tengo porque.- su mirada fue fría. - Es tu hermana menor, trabajas y te puedes mantener asi que deberias comprarle muchas cosas.- con sus palabras Katya recibió la misma mirada fría. No dijo nada más y se fue hacia la terraza para respirar un poco de aire fresco, la terraza estaba un poco llena e iluminada con pequeñas luces que le daban el ambiente perfecto para una velada romántica, se acercó a la baranda para ver el estacionamiento y a lo lejos las luces de la ciudad mientras sacaba su celular con intención de enviarle un mensaje a Tyler. - Hola.- escucho una voz masculina que la hizo voltear. - Hola ¿le puedo ayudar?- pregunto al ver al hombre. De estatura alta, complexión musculosa que se podía ver aún con el elegante traje que usaba, ojos azules, cabello rubio y con la piel blanca; si tenía que poner etiquetas podía decir que era el típico hombre estadounidense que ponían a las películas, el que fue mariscal de campo en la universidad y que tenía por novia a la porrista rubia perfecta. - Me presento, soy Gabriel Relish.- extendió su manos con una sonrisa coqueta y amable. - Matteo.- aceptó el saludo sin dar su nombre. - Eres muy prevenida, vi tu reacción cuando el mesero te llevó el trago.- dio unos golpecitos a la baranda. - Vaya, no sabia que tenia un acosador durante mi velada.- Gia sonrió de lado poniendo su vista al frente y después la puso sobre el hombre. - No soy un acosador, solo que no te pude quitar los ojos de encima cuando entraste, eres hermosa.- ladeo su cabeza. - Lo se, me lo han dicho y tengo un enorme espejo en mi casa.- Gia no estaba para la coquetería sin embargo su comentario hizo reír a Gabriel. - Una mujer con carácter.- comento muy divertido. - Con mucho carácter para el gusto de cualquier hombre, además soy insoportable y borde.- apoyó el peso de su cuerpo sobre uno de sus tacones. - No lo creo, estas siendo esquiva porque un tipo se te acaba de acercar.- sonrio aun mas animado. - Un tipo que me estuvo espiando mientras cenaba con la odiosa familia de mi padre, no se que tan a su favor sea eso.- entrecerró los ojos. - Puedo preguntar de qué iba la reunión familiar.- apoyo los codos en la baranda mientras jugaba con un brazalete en su muñeca derecha. - Se supone que era una celebración por mi cumpleaños, pero creo que fue más un velorio.- Gia rodó los ojos. Gabriel rió un poco por la ironía que uso Gia, mientras la escuchaba pensó en hacer un pequeño detalle por ella ya que después de todo le había llamado la atención desde que entro al restaurante.
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