Gia despertó temprano ese domingo después de su llegada a Seattle, se dio una ducha larga y seco su cabello con la secadora ya que era demasiado largo y secarlo al aire era un proceso tedioso pues goteaba por todos lados, un conjunto de pantalón gris claro holgado de las piernas y ajustado de los tobillos con elástico, un top del mismo color con manga tres cuartos y que dejaba sus hombros al descubierto.
- ¿Que van a hacer?- preguntó llegando a la cocina.
- Hoy cumples años y pensábamos en hacer una pequeña celebración por eso.- respondió Elena bajando unas cuantas especias.
- No hacía falta que lo hicieran, solo es un año más a mi vejez...- Gia sonrió tomando las especias y viéndolas- ¿Me dejan cocinar?- alzó la vista viendo a su madre.
- Bueno, solo no incendies la cocina de afuera.- Elena sonrió y salió.
Gia no dijo nada ante ese comentario, había tomado la decisión de estudiar cocina mientras estaba estudiando la universidad y eso lo hizo por puro placer, tenía los fines de semana libres y no le gustaba estar sola en casa pues Paulet solía irse con su novio y como no se presentaba a trabajar optó por asistir a una academia, recibió el título de chef en un estándar de semi profesional. Por lo que pudo ver iban a preparar carne asada y seguramente arroz con algotro acompañamiento, preparo la carne con las especias necesarias para que quedara con un buen sabor, cuando salió con las cosas vio a Owen limpiando la cocina que estaba en el jardin de atras.
- Aquí tienes todo lo necesario y el extintor está abajo por si las dudas.- Owen sonrió con burla.
- Y il istintir isti ibiji...- Gia arremedo haciendo una cara graciosa- Les voy a cocinar y les juro que se van a chupar los dedos.- hizo un puchero ofendida.
- No te enojes, sabes que estoy bromeando.- dijo mientras no dejaba de reírse.
- No me he enojado, ahora que estamos solos queria saber cuando vas a aceptar que te pague el dinero que me diste cuando me fui a Nueva York.- dejó los bowls sobre la mesa.
- Ya ni recuerdo cuanto te di, deberías dejarlo asi.- se encogió de hombros.
- Fueron seis meses los que me estuviste pasando una mensualidad de mil dólares, haciendo las cuentas te debo seis mil dólares.- Gia se cruzó de brazos.
- Gia...- Owen pensó sus palabras por un momento- Si has ahorrado ese dinero para dármelo en pago por mi ayuda te recomiendo que lo guardes, ahorralo para mis futuros nietos.- el comentario descolocó a Gia.
- Oye, oye... aun estoy muy niña para esas cosas.- extendió sus manos mientras negaba con su cabeza.
- ¿Niña?- alzó una ceja- Hoy cumples veinticuatro, tan niña no estas y por la naturaleza es obvio que pienses en tener una familia o pareja.- se encogió de hombros ante su respuesta.
- Tengo ganas de ir contra la naturaleza, ademas recien termine a mi novio.- dijo Gia atendiendo la cocina.
Estaba de nuevo sin zapatos mientras termino de preparar las cosas que iba a cocinar, no había visto a Tyler desde que se levantó y pensaba que estaría dormido sin embargo media hora después lo vio llegar acompañado de sus dos amigos, al parecer había salido a comprar algunas cosas para el almuerzo y entre ellos iba cerveza.
- Hola ratatouille.- el hombre la abrazó y le dio un beso en la cabeza- Se supone que es un almuerzo por tu cumpleaños, no deberías estar cocinando.- se movió de un lado a otro llevándola con él.
- Estoy cocinando yo porque mamá dijo que tú podrías incendiar la casa.- comentó con burla.
- Tan dulce como siempre.- le alboroto el cabello antes de irse.
- Nos enteramos que era tu cumpleaños cuando Tyler fue por nosotros hoy en la mañana, no es mucho pero espero que te guste.- Teo le dio una caja de chocolates.
- No era necesario, pero muchas gracias.- Gia le dio un abrazo al chico.
- ¡Yo tambien te compre algo!- Ana salto también con una sonrisa en sus labios.
No esperaba ningún regalo por parte de nadie y esperaba que nadie se acordara de su cumpleaños sin embargo aceptó aquellos detalles con una sonrisa, para amenizar el ambiente Tyler puso música y Gia también se llevó la sorpresa de que las dos hermanas de Owen estaban presentes, las mujeres vivían en Portland por tanto le fue sorprendente verlas tan temprano. Era verdad que llevaba en su mente el encontrar a unas personas totalmente diferentes a las que dejó, que ella sería una desconocida para todos y el estar en un ambiente tan familiar la hizo sentir feliz.
- Todo huele muy bien.- comentó Elena acercándose a ver la cocina.
- Me encanta condimentar la carne y rebozarla en cerveza.- comentó Gia con una sonrisa feliz del comentario.
- Ya Extrañaba pasar el rato contigo mocosa de mis entrañas.- la abrazó con fuerza por la espalda.
- Que madre tan romántica tengo.- se rió tomando la cerveza abierta que tenía.
- Hace mucho que no bailamos, hay que hacerlo y revivir viejos momentos.- la empujo con la cadera de forma juguetona.
- Hay mucha gente viéndonos.- dijo Gia viendo hacia la piscina donde estaban casi todos.
Tyler estaba sentado en la orilla de la piscina usando solo un short largo, Ana estaba en las gradas mientras hablaba con una de las hermanas de Owen, Teo estaba en control de la música por tanto eran ritmo más juveniles y que sonaban en discotecas. Después de tantas insistencias por parte de Elena, Gia terminó aceptando bailar con ella, algo totalmente improvisado que las llevo a mover las caderas como solo ellas sabían hacerlo, Elena apenas tenía cuarenta y cuatro años además de que era maestra de baile y eso la hacía tener una excelente condición física, Gia por otro lado le gustaba bailar solo por diversión y entonces vio a su madre, ambas eran casi de la misma estatura y tenían una complexión física similar.
- Tyler ¿Sabes si tu hermanita tiene novio?- pregunto Ana sentándose a su lado.
- ¿A qué viene eso?- preguntó mientras la veía.
- No se, que quizás yo podría tener la oportunidad de convertirme en tu cuñada.- Ana sonrió de forma coqueta sin quitarle los ojos a las dos bailarinas.
- Sobre mi c*****r te le vas a acercar.- gruño cruzando sus brazos.
Una coreografia mas adaptada al ritmo de la música que sonaba en esos momentos llamó la atención de todos pues iba más sensual que el anterior, madre e hija eran una cajita de sorpresa sin embargo Owen estaba más fascinado por ver a su futura esposa haciendo esos movimientos, se levantó de donde estaba y fue hasta ella para cargarla sobre su hombro mientras Elena se quejaba pidiendo que Gia la ayudara, la chica solo sonrió de forma maliciosa y movió sus dedos despidiéndose de su madre que fue llevada adentro. Después de revisar la caner Gia paso a bailar con Teo, moviendo la cadera hacia adelante de forma sinuosa, con esos movimientos Tyler se tomo la libertad de cambiar la canción ganándose las quejas de los más jóvenes y el agradecimiento de las mujeres mayores.
- De verdad que ya no eres tú.- comentó sentándose en una silla de mimbre tras ella.
- Es obvio que vivir sola y convivir con una amiga que amaba las fiestas te cambian.- Gia lo vio con aires de burla.
- ¿Ella te enseño a moverte de esa manera?- alzar una ceja.
- No, si mi madre no era maestra de baile era por causa de Elías, a ella siempre le gustó bailar y me enseñó.- se encogió de hombros procurando el arroz que tenía en el fuego.
- Te prefería como antes.- la vio de pies a cabeza.
- No me digas que estás celoso de que baile con Teo...- Gia apoyó las manos en los apoyabrazos de la silla- Porque no tenias esa cara cuando estaba bailando con mi madre.- lo estaba viendo directo a los ojos.
- ¿Por que debería estar celoso de él?- cuestiono bastante serio.
- No sé, quizás porque al final si te gusto.- dejó escapar una risita.
Desde adolescentes se tenían el juego de saber quien de los dos terminaba teniendo sentimientos románticos por el otro, en parte porque sabían que se podía dar y en otra porque sus padres hablaban sobre emparejarlos de alguna manera, con esa provocación Tyler se puso de pie he hizo que Gia retrocediera hasta verse acorralada contra la mesa y el cuerpo del hombre.
- Siempre estuve seguro que serias tu quien se iba a enamorar de mi, no al revés.- su mirada era retadora y desafiante.
- ¡Sigue soñando cariño, no me gustan los tipos con demasiados esteroides en su sistema!- lo empujo y fue a la cocina.
Gia nunca se dejaba intimidar y eso era un hecho desde que era joven, el hecho de que fuese una chica timida no quería decir que iba a bajar la cabeza con cualquier persona y menos si se trataba de el hombre que estaba con ella. Tyler la vio alejarse de él y solo mantuvo su sonrisa con la intención de fastidiarla, no iba a negar que Gia siempre se le hizo una chica muy atractiva aun cuando vestía como un vagabundo sin embargo era demasiado orgulloso como para aceptarlo y más ahora que se había convertido en una mujer atractiva en todos los sentidos.
- Estas tan segura que tomó esas cosas sin prueba alguna.- se sentó sobre la mesa con sus brazos cruzados exponiendo más la musculatura en ellos.
- Eras un fideo cuando me fui, me parece absurdo que tengas ese cuerpo con ejercicio solamente, además porque conozco que eres muy flojo.- aseguro Gia.
- Pues aunque no lo creas es gracias al entrenamiento diario y a batidos de proteína, pero me acostumbre a mantenerme en forma... y si fuera por esteroides ¿que tendría de malo?- Gia lo vio e hizo con sus dedos una seña de algo pequeño.
- He leído muchos estudios donde confirman que es un efecto secundario.- mordió su labio inferior divertida.
- Pues no me inyecto nada y no es para nada pequeño, te lo demuestro con gusto.- se levanto y llevo sus manos al elástico del short con intenciones de bajarlo.
- ¡No, que asco!- gritó cubriendo sus ojos y dándose la vuelta.
Tyler soltó una carcajada estridente cuando vio a la chica voltearse con su cara de asco, mientras se reía vio entrar a una persona que corto su risa, una persona que sinceramente no deseaba ver de nuevo en su vida pero que aun así ella no parecía entenderlo muy bien. Tyler también tuvo sus romances en la vida, algunos buenos y otros no tanto pero de todos había aprendido un poco sin embargo el que podía denominar como lo peor de su vida fue el que vivió durante un año con Paulina Briella, una mujer de estatura media, delgada, con el cabello castaño claro y ojos oscuros, la misma persona que acababa de entrar en esos momentos. Owen y Elena iban tras la chica y claramente el padre no tenía una expresión muy feliz de que ella estuviera ahí.
- ¿Se puede saber qué haces aquí?- preguntó Tyler viéndola de forma severa.
- Tenía muchas ganas de verte y no respondes mis mensajes.- dijo la mujer con un semblante imparcial.
- Terminamos hace un mes y no tengo porque responder tus mensajes ni porque verte.- pasó la mano por su rostro irritado.
- ¿Quien es ella?- Paulina se puso muy seria cuando vio a Gia dar unos pasos hacia Tyler.
- Mi nombre es Gia Matteo, soy la mejor amiga y hermana de Tyler.- le tomó del brazo mientras sonreía.
- Así que tu eres la famosa Gia.- la vio de pies a cabeza con desdén.
- Claro y tu puedes llamarme Matteo...- ella no quito su sonrisa socarrona a pesar de que notaba el desprecio ajeno- ¿Vas a quedarte a almorzar?- preguntó con una amabilidad extraña.
- No tiene porque quedarse.- sentenció Tyler molesto.
- Si tu hermana me esta invitando me voy a quedar.- Paulina levantó su rostro con superioridad.
- No te estoy invitando, te estoy preguntando para pensar de dónde diablos sacar comida para darte porque todo está contado, lo único que hay es pimienta.- tomó el bote y se lo mostró.
- ¿Que tratas de insinuar?- se comenzó a poner molesta.
- Que nadie va a una casa sin ser invitado, además es mi cumpleaños y se supone que lo pasaría con familia y amigos, no con una aparecida.- se cruzó de brazos.
- ¡Yo no soy una aparecida, soy la novia de Tyler y tu deberias ser mas respetuosa porque tu eres la aparecida!- señaló con el índice y se fue acercando a Gia de forma amenazante.
- ¿Tu eres la novia? que raro, Tyler jamás hablo de ti y por lo que veo tu si sabes de mi.- su sonrisa fue mucho más frívola.
Paulina le quiso saltar encima sin embargo Gia no se movió ni un poco ya que Tyler alcanzó a detenerla, mientras la mujer forcejeaba él la iba llevando hacia adentro de la casa para así poder sacarla, Gia simplemente movió sus dedos en forma de despedida sin quitar su sonrisa divertida y burlona de los labios, en forma de burla a las acciones de ella Teo puso la canción de "que perra mi amiga" Gia solo comenzó a bailar mientras sacaba los primeros trozos de carne.
- Que genio tu tienes.- comentó Ana acercándose a ella.
- Sabía de su existencia pero no que fuera tan borde y malcriada.- dijo Gia sin apartar la vista del fuego.
- ¿Malcriada?- cuestiono con ironía- Esa no es malcriada, incluso la palabra loca se le queda corta.- bufo con desprecio.
- ¿Por que se ha ganado tu amor de esa manera?- alzó una ceja curiosa de saber que se guardaban.
- Para el cumpleaños de Ana la tomó del cabello y la amenazó con un cuchillo solo porque Tyler le dio un beso en la mejilla.- contó Teo pasando su brazo por los hombros de Gia.
- Lo más sano que hizo Tyler fue romper con ella, más tóxica que Chernobyl y más insoportable que un barro en el trasero.- los tres rieron.
Mientras hablaban vieron a Tyler volver junto a su padre y el hombre se veía muy molesto seguramente por el incidente que había pasado con Paulina, nadie comento nada sobre lo que paso y Gia continuo cocinando dejando a todos babeando con el olor que se había esparcido por todo el lugar, le pidió una botella de vino a Owen para poder echarle un poco a la cacerola para después prenderle fuego, Elena casi toma el extintor para rociarla ya que no se esperaba ver fuego en la sartén y por suerte Gia lo quitó a tiempo para apagar las llamas.
- De verdad que sabes cocinar.- comentó Owen ante el primer bocado.
- Me ofende que pensaran que solo hablaba por hablar.- Gia se hizo la ofendida.
- No te ofendas, comprende que la última vez que te vi en la cocina lograste encender las alarmas de humo.- se excuso.
- Me siento orgullosa de que supiste aprovechar tu tiempo, nunca imagine que fueras a estudiar tantas cosas.- comentó Elena sonriendo.
- Tenía un buen trabajo y no me gustaba quedarme sola en casa.- se encogió de hombros.
- Me gusta como te quedaron los vegetales ¿podrías enseñarme a cocinar?- preguntó Ana con una sonrisa.
- No me veo capaz de enseñar, me concentro en hacer las cosas y olvido explicar.- sonrió mientras rascaba su sien.
- No importa, yo viendo aprendo.- le guiño un ojo.
Tyler rodó los ojos ante la coquetería de su amiga ante Gia, bajo la mesa le metió un puntapié a Ana quien se quejo ya que estaba frente a el, no le gustaba la idea de que sus dos amigos estuvieran tan cerca pues Teo estaba a la derecha y Ana a la izquierda de Gia quien no dejaba de sonreír. Se suponía que no iba a pensar en relaciones amorosas después de que terminó con Paulina sin embargo todas sus ideas se derrumbaron cuando vio de nuevo a Gia, una mujer echa y derecha que conocía demasiado bien para su gusto en esos momentos.