Confusa. 2

2443 Palabras
Pudo sentir el aliento caliente de Tyler chocando contra su labio inferior, la mano grande del hombre acariciaba su nuca de una forma que le provocaba escalofríos y antes de que las cosas pasaran a algo más dos toques suaves a la madera hicieron que Gia se levantara de un salto de las piernas de Tyler mientras él se arreglaba el traje y ambos fingían que nada había pasado. Eran sus padres que necesitaban hablar con ellos y entonces Elena se percató del nerviosismo de su hija además del tono rosa en sus mejillas delataban que algo había sucedido entre ellos. - A ver cuando van a comprar sus trajes para la boda.- comentó Owen ajeno a todo. - Podriamos organizarnos un sabado e ir a comprar.- comento Tyler totalmente sereno. - Podrían ir mañana, yo tengo trabajo por la mañana.- la mujer sonrió como si nada. - Seria mejor si nos acompañas, yo no tengo mucho conocimiento en cuestiones de moda y además ambos estaremos al frente con usted.- Tyler sabia que a Elena no se le escapaba nada. - No estaría mal, se supone que las damas de honor llevan el mismo traje y no tengo la menor idea de que color te gustaria que llevara.- Gia camino hacia su madre siendo incapaz de alzar su vista. - Tu eres mi hija y no iras como las demás, te quiero ver hermosa ese día porque caminaras conmigo al altar.- le tomo las mejillas y se las apretó con algo de fuerza. - ¡Madre no me aprietes!- chillo adolorida. Gia tenía un puchero resentido después de que su madre dejará sus mejillas muy rojas por los apretones que le dio, hablaron un poco más de los temas de la boda y cerca de las tres ambas mujeres decidieron que ya era momento de volver a casa aunque Gia necesitaba un momento a solas. Owen iba en el elevador con ellas y otras personas, cuando el elevador abrió sus puertas en la primera planta del edificio Gia aprovechó la multitud para salir sin que ellos se dieran cuenta ya que iban sumidos en su plática, llegaron al estacionamiento subterráneo donde Chris las estaba esperando y fue ahí cuando notaron la ausencia. Gia salió del edificio y una brisa fría chocó con sus mejillas haciéndola cerrar sus ojos, al abrirlos decidió caminar un poco por aquellas calles que aun recordaba, sabía adonde quería ir y sin preocupación alguna fue. Fonté café era una de sus cafeterías favoritas por sus buenos cafés y cuando llegó solicitó una mesa frente a la ventana, pidió un aztec mocha y un emparedado de jamón con queso para asentar un poco su estómago. Mientras esperaba su pedido se quedo observando hacia afuera notando que el cielo comenzaba a ponerse oscuro y que las pequeñas gotas caían sobre el asfalto haciendo que las personas que transitaban se preocuparan por no mojarse, Gia sonrió al ver que la mesera llegó con su orden mientras su nariz se llenaba del aroma exquisito de aquella bebida, el penetrante café mezclado con la pimienta y chocolate. Cuando estaba casi terminando su emparedado vio de reojo que alguien caminaba hacia la mesa de enfrente, alzó la vista viendo a su abuela paterna sentada en la mesa frente a ella, la mujer era cuadrada de pensamiento y con una actitud totalmente repugnante para Gia, solapo todas las acciones de Elías cuando este abandonó la casa e inventó muchas mentiras cuando se estaba desarrollando el caso de custodia, todo con tal de fastidiar a Elena, con todos aquellos roces del pasado y que Gia le llamo urraca en varias ocasiones, además de otros insultos más pesados, se ganó el máximo desprecio de la mujer por tanto cuando ambas miradas se cruzaron mantuvieron sus semblantes serios. Bajo su vista para terminar su emparedado y antes de terminar el café pidió la cuenta, vio a su abuela hablando con otras señoras que de forma indiscreta se voltearon después de unos cuantos cuchicheos ganándose la mirada fulminante de la chica. Salió de la cafetería cuando la llovizna ya había pasado y el frío se sintió mucho más intenso que antes, cerro los dos botones de su blazer y lo acomodo mejor antes de pedir un uber para que la llevara a otro lugar, en el auto vio los mensajes que su madre que estaba preocupada y le hizo una llamada para tranquilizarla aunque le dijo que se quedaría en el departamento de Tyler cosa que era una mentira. Karry park era uno de los lugares que tenía la vista más hermosa de la ciudad de Seattle que Gia había visto, se escapó del instituto unas cuantas veces y ese era su lugar favorito para pasar los ratos en los que más triste se sentía pues la tranquilidad que sentía estando ahí le servía para aclarar sus pensamientos agitados, tan agitados como los que tenía en esos momentos aunque esta vez ya no usaba un uniforme de colegio y su vestimenta era totalmente inadecuada para un parque. Soltó su cabello y lo alboroto un poco mientras se quedaba observando el panorama frente a ella, el Space Needle sobresaltaba entre el resto de edificios y era realmente una belleza arquitectónica teniendo como fondo el imponente monte Rainier, cerró sus ojos pensando en el momento que estuvo sobre las piernas de Tyler y la abrumadora cercanía que hubo entre sus labios, se sentía de una manera culpable por su propia debilidad en esos momentos ya que no se alejó y en su interior tenía el deseo perturbador de que eso sucediera. Era una persona como todas las demás, tenía sus miedos y sus deseos, por tanto el llegar a tener sentimientos románticos hacia Tyler que era y seguirá siendo su mejor amigo, casi como un hermano sanguíneo, le fue imposible de controlar, además de que por obvias razones sobre corazón no mandaba nadie y su terror más grande era arruinar aquella perfecta relación que habían mantenido desde que ella nació prácticamente. Veinticuatro años siendo inseparables y confiando plenamente el uno en el otro, siendo los soportes necesarios para los momentos difíciles de su adolescencia y además de eso fue por Tyler que ahora era una mujer madura y muy centrada en sus metas, cuando comenzó a ser más consciente de sus sentimientos se sintió aterrada por imaginar que Tyler se enterara de eso y entonces toda la amistad que tenían se fuera al diablo, optó por ocultarlos lo mejor que podia y ademas de eso trato de no ser una chica coqueta previniendo delatarse. Pero ya no era más una chiquilla y pensando que esos sentimientos estaban totalmente enterrados en su pasado regresó sin miedos, aunque en esos momentos la vida le jugó una mala pasada llevándola a casi probar los labios delgados de Tyler, no pudo alejarse y frenar aquel momento sin embargo daba gracias al cielo por la interrupción de sus padres evitando que cometiera un error que no podría remediar de ninguna manera posible, se inclinó sobre el barandal del mirador inspiró profundamente el fresco aire que soplaba en esos momentos mientras el sol ya se estaba ocultando en el horizonte. Estornudo de forma apagada mientras frotaba su nariz con el índice sintiendo que si se quedaba más tiempo se iba a terminar enfermando de gripa, froto con las palmas sus brazos mientras decidía comenzar a caminar para irse a algún hotel ya que no pensaba ir a la boca del lobo y tampoco iba a volver a casa porque terminaría llorando en los brazos de su madre sin poder darle una explicación coherente, suspiro y mientras iba caminando escucho su móvil sonar por tanto lo saco para responder. __________________________________________________________________ - Hola Tyler.- dijo mientras caminaba más lento. - Hola ¿Donde estas?- pregunto con voz suave. - Estoy en el muelle, cerca de la rueda de la fortuna.- Gia no quería dar su locación real. - Elena me dijo que irías a mi departamento a pasar la noche.- ese comentario la hizo sonreír. - Si, lo que pasa es que no se los códigos de acceso y pensé en volver a casa con ellos.- vio unos niños pasar corriendo a su lado. - Esta bien, Gia ¿donde estas de verdad?- volvió a preguntar dudoso. - Ya te dije que en el muelle, pero ya me voy a casa.- sonrió y se detuvo para poder hablar tranquila sin escuchar a los niños jugando más adelante. - ¿Enserio? bueno debo decir que la vista de todo Seattle es muy hermosa desde el parque Karry.- ella sintió un escalofrío ante aquella respuesta. __________________________________________________________________ Alejo el móvil de su oreja y alzó la vista hacia el frente para después voltear a la derecha sin encontrar a nadie conocido en ese lado así que volteo a la izquierda y después hacia atrás viendo a Tyler justo en el mismo lugar donde ella había estado minutos antes con su vista en el horizonte y entonces colgó la llamada para dirigirse hacia el. - Pillada en la mentira.- levantó los brazos mientras los dejaba juntos frente al hombre. - ¿Qué planes tenías?- Tyler le vio de reojo mientras metia sus manos en los bolsillos. - De nada me sirve mentir ya...- suspiro y pusos sus ojos al frente- Desde un principio mi idea fue ir a un hotel para pasar la noche, no quería molestar y tampoco quería estar incómoda en casa.- se encogió de hombros. - Es ofensivo que pienses que tu presencia me va a molestar...- Tyler se giró un poco para verla de frente- ¿Que paso con tu labial?- pasó su pulgar por el labio inferior de ella. - Se quedó en la servilleta de mi merienda...- Gia sonrió de lado y no pudo evitar morder donde su labio- Las ensaladas nunca han sido lo mío y menos cuando las comes de prisa en el auto.- sus ojos se desviaron hacia el atardecer por un segundo. - Vamos a casa antes de que se haga más tarde.- Tyler tenía sus ojos sobre ella. Ambos comenzaron a caminar y él llevaba su mano en la cintura de Gia mientras la acompañaba al auto, no quería terminar en el departamento de el ya que tenía miedo de las cosas que pudieran pasar o de las que pudiera decir en su debilidad. - Chris me llevas a casa de Owen por favor.- comentó una vez dentro del auto. - Vamos a mi departamento Chris.- Tyler mantuvo su vista en la ventana. - Si señor.- encendió el auto y comenzó a manejar. - ¿Ahora me vas a secuestrar?- alzó una ceja mientras le dedicaba una mirada fría. - Por una noche si lo hare, mañana podrás volver a casa si quieres y si no puedo mandar a Chris para que recoja toda tu ropa, entonces si estaras secuestrada.- Tyler la vio con una sonrisa sombría. La poca luz que aún quedaba del atardecer era ocultada por partes gracias a los edificios por tanto no entraba al auto y el rostro de Tyler era ocultado, aunque pudo verle la sonrisa y después un destello en sus ojos azules haciendo que una corriente eléctrica recorriera su cuerpo. - Mi madre no va a dejar que saquen nada de mi habitación.- se dejó ir contra el asiento mientras cruzaba sus brazos. - Puedo comprar todo lo que necesites.- saco su celular después de escuchar el tono de mensaje. - Para comenzar no eres mi padre, segundo el secuestro es ilegal, tercero soy mayor de edad y no puedes controlar mi vida.- hizo un puchero fastidiada. Tyler no respondió ante las quejas de Gia ya que iba concentrado en los mensajes importantes que acababa de recibir, era el presidente de la empresa de su padre por tanto atendía muchos temas relacionados a ella sin embargo estaba en proceso de comprar Kabbluky, una importante revista de modas que se repartía cada mes en todo Seattle. Gia le observó por el reflejo en la ventana del auto y continuó con su irritación ya que no era tomada en serio por el hombre, no tardaron en llegar a las torres Insignia by Bosa. Gia bajó del auto mucho antes de que Chris pudiera estacionar bien, su idea era salir por donde habían entrado como si nada aunque Tyler no compartía esa idea por tanto bajó con rapidez y sin previo aviso la tomó del brazo para echarla a su hombro como si nada. - No busques golpear mis partes nobles o entonces te voy a amarrar.- usó su voz más severa. - ¡Suéltame bestia abusiva!- chillo ignorando las palabras del hombre ya que comenzó a patalear- ¡Te juro que si no me bajas ahora mismo te voy a acusar con mamá y le diré que me secuestraste!- tironeo del saco. - Reclama todo lo que quieras.- rodó los ojos divertido. Tyler le sujetó las piernas con firmeza ya que ella no iba a detener la pataleta que llevaba, se detuvo frente al elevador esperando a que este bajara y cuando lo hizo vio a una pareja de adultos mayores quienes se sorprendieron al principio sin embargo Tyler solo les guiño un ojo antes de entrar al elevador, Gia vio a la pareja y no pudo con sus sonrisas divertidas mientras la señora le decía unas cosas a su marido, sintió que sus mejillas se pusieron calientes y solo pudo bajar la cabeza he intentar ocultarse con el saco del hombre. - ¡Que verguenza!- chilló de nuevo y después tuvo la idea de morderlo. - ¡No te atrevas Matteo!- Tyler reacciono al sentir como intentaba morderlo. Se quedó totalmente estática al escuchar esa voz tan severa y ademas Tyler no solia llamarla por su apellido a no ser que estuviera muy, muy enojado, no hizo ningún movimiento hasta que escuchó el elevador sonar y entre su cabello vio que entraron al departamento que estaba con luces tenues, con cuidado la bajo y Gia resoplo los mechones que tenía sobre su rostro. - ¿Cuando le vas a dar un corte a esa melena?- preguntó Tyler tomando un mechón rizado. - ¡Cuando tu te quites esa barba de vagabundo ramero!- le dio un manotazo para que le soltara el cabello. Tyler soltó una carcajada ante la rebeldía de Gia y eso la hizo enojar mucho mas, le dio un empujón sin embargo fue como intentar mover una pared, suspiró irritada antes de darse media vuelta buscando alejarse del hombre, el simplemente se quedo observandola y quiso soltar otra carcajada al verla pelear con sus tacones antes de subir corriendo las escaleras hacia el segundo piso.
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