Elena seguía en la búsqueda de su vestido perfecto para la gran boda que estaba planeando, Gia estaba en completa cooperación con su madre acompañándola a las citas que tenía en las diferentes tiendas de todo Seattle, aunque ese ajetreo tenía a Gia un tanto agotada y lo único que deseaba era un momento para ella ya que hace quince días que llevaba viviendo con su madre compartiendo la aventura. Estaba cerca la fecha navideña y como era de costumbre la casa tenía sus decoraciones sin embargo Gia deseaba buscar su propio rumbo, casi no había visto a Tyler después de dormir juntos en la sala ya que el hombre tenía su independencia y esta estaba en su departamento.
- No me gusta el busto...- comentó Elena mientras se veía en el espejo.
Gia perdió la cuenta de cuantos vestidos le había visto a su madre, dejó de contar cuando llegó al veinte y de ahí en adelante ya hasta pesadillas le daban.
- Te aprieta demasiado los senos y te saca rollos medio extraños.- ladeo la cabeza.
- No me siento bien en el... no me gusta.- vio a la dependienta que no perdía su sonrisa.
- Si no te gusta vamos a tener que ir a otra tienda, ya te probaste todos los de esta.- Gia suspiro sobando el puente de su nariz.
Elena se disculpó con la mujer y se quitó el vestido para irse a otra tienda donde había solicitado una cita, decidió ir primero a las tiendas un poco más económicas y dejaron por último las tiendas de lujo, ninguna de las dos andaba auto ya que de buena voluntad Tyler le pidió a Chris que fuera su chofer durante todo ese dia, Gia le vio por el retrovisor notando que su cara estaba muy apacible y no se le veia ningun signo de cansancio o fastidio por cargar a esas dos mujeres.
- Bienvenidas a Dress Me ¿Tienen cita?- preguntó la recepcionista al verlas.
- Si, mi prometido hizo la cita a nombre de Elena Carter.- comentó la mujer.
- Aqui esta, la cita es para Elena y trae como acompañante a Gia Matteo...- dijo la mujer con una gran sonrisa, tecleo unas cosas y despues llego otra mujer- Ella las va a ayudar.- señaló a la mujer que firmo unas cosas.
- Hola, me llamo Marie Salazar y seré su asistente en esta divertida búsqueda de su vestido ideal...- extendió el brazo para que entraran- ¿Busca algo en especifico?- pregunto.
- La verdad me he medido muchos vestidos y ninguno me ha gustado, busco algo que me haga sentir especial para ese día y que deje a todos con la boca abierta.- explicó Elena.
Gia iba atrás de ellas al lado de Chris ya que estaba sumida en su móvil revisando los mensajes que Paulet le estaba enviando.
- Todas las novias buscan sentirse especiales en su día y yo voy a encontrar su vestido perfecto ¿Quienes la acompañan?- pregunto viendo hacia atrás.
- Mi hija Gia y Chris que es nuestro chofer pero creo que ya anda aburrido con todas las vueltas.- sonrió con inocencia.
- Las voy a tener que dejar, el señor Carter me necesita y antes de que vayan a salir me llaman para que venga por ustedes.- comentó Chris.
- Gracias por todo, honestamente no creo que salgamos de aquí en un buen rato.- dijo Gia viendo como su madre ya estaba viendo los vestidos.
Chris se retiró y Gia fue a sentarse en el área de espera que les asignaron especialmente para ellas, estaba agotada de andar caminando y se desplomó en el cómodo sillón que estaba ahí, vio a otra mujer llegar con una copa de champaña y unos bocadillos los cuales no desaprovechó pues el almuerzo fue bastante fugaz, dejó escapar un suspiro mientras disfrutaba de la champaña y viendo su reflejo en el enorme espejo que tenía frente a ella cruzando una pierna sobre la otra haciendo una pose para sacarse una foto. Usaba un traje blanco con el pantalón ceñido a sus piernas, un bralette de encaje con escote pronunciado, un cinturón alto y sobre este un blazer; un conjunto que mezclaba la elegancia con la sensualidad y de la cual no tenía una foto, busco la mejor posición y de forma discreta saco unas cuantas fotos para después escoger la mejor.
- ¿Que tal?- Elena apareció con un vestido extremadamente pomposo.
- Aah... Es demasiado...- Gia no encontraba las palabras y no quería hacerla sentir mal- Perdoname mamá, pero te miras como una campana.- no pudo mas.
- Pense que eran imaginaciones mías, me gusta el escote y la pedreria que tiene pero es una enorme falda.- volteo viendose en el espejo.
- No soy una experta, pero creo que te quedaría mejor un escote corazón con mangas de encaje o tul nude con decoraciones.- expreso su opinión.
- Tengo uno que entra en esa descripción, vamos y te lo mides.- la chica se llevó a la mujer.
Mientras esperaba a que su madre volviera a salir con el nuevo vestido decidió picar las uvas verdes con queso que estaban sobre la bandeja que le llevaron, estaba presa en el sabor cuando vio de reojo como su madre volvía a salir y al poner su vista sobre ella casi se le cae el pinchito con la uva y el queso. Elena llevaba un vestido con encaje, las mangas le llegaban hasta los codos y dejaba al descubierto los hombros con el encaje tan delicado, el escote de corazón forrado con el mismo encaje aunque adornado con pequeñas perlas brillantes, la falda con un corte evasé de varias capas, Gia se quedó con la boca abierta pues su madre se veía realmente hermosa en ese vestido y además su rostro brillaba con felicidad.
- Dios, tengo ganas de llorar...- se cubrió las mejillas emocionada- ¿Que opinas Gia?- la vio por el espejo y aun seguía sin palabra.
- Creo que le gusto mucho.- comentó Marie divertida.
- ¡T-te ves como una Diosa!- Gia reacciono y sonrió.
- Gracias mi amor, de verdad que es una alegría tenerte aquí.- se dio la vuelta extendiendo sus brazos.
El momento fue demasiado emotivo para las dos aunque se aguantaron de romper en llanto por todo, era el vestido perfecto para Elena y le provocaba todas las sensaciones que buscaba sentir, cuando se casó con Elías no uso ningun vestido de novia ya que ninguno de los dos podía permitirse esas cosas sin embargo Owen estaba empeñado en que su futura esposa usara un vestido de princesa por tanto le dio la tarjeta ilimitada para que comprara el que mas le gustara, en la tienda terminaron de adornar aquel vestido con un velo enorme y algunas cuantas decoraciones que Elena sin duda compró. Gia contacto a Chris para que las llevara a casa aunque el hombre tenía las instrucciones de llevarlas a Carter Corp.
- ¿Como vas a hacer que Owen no vea el vestido?- preguntó Gia bajando del auto.
- Tenemos un trato de que no puede verlo hasta que sea la boda, además se quedó en el auto.- se encogió de hombros mientras mostraba una pase en recepción.
En el elevador fueron hablando sobre lo hermoso que era el vestido y lo feliz que iba, las puertas se abrieron y Elena entró con toda la confianza del mundo mientras Gia iba sopesando sus pasos en aquella cerámica pulida de color blanco, las dos secretarias que estaban a cada lado del pasillo las recibieron con una sonrisa.
- Me quedare afuera en lo que hablan, no quiero estar de tercero entre ustedes.- comentó Gia.
- Está bien...- Elena sonrió- Por cierto, la oficina de Tyler está en el piso de abajo... para que no te aburras estando sola.- le guiño un ojo siguiendo su camino.
Gia se quedó de pie en el pasillo viendo a su madre entrar a la oficina de Owen, lo medito un poco y no podía negarse a sí misma que tenía deseos de verlo por tanto opto por ir al piso de abajo.
Con una estética elegante, moderna y de un aspecto lujoso vanguardista era cómo podía describir cada piso aunque solo había logrado ver tres de ellos, estaba mas que segura que los demas serian así de bonitos, con algo de nerviosismo salió del elevador observando con cuidado todo lo que la rodeaba, se acercó a un par de mujeres que estaban detrás de un counter a unos veinte pasos del elevador.
- Disculpe, me gustaría hablar con el señor Tyler Carter.- comentó Gia con una voz suave y amable.
- ¿Tiene cita con el señor Carter o alguna junta?- pregunto una de ellas mientras la veía con expresión muy poco amable.
- No, pero me gustaría que le comunicasen que Matteo le busca.- puso las manos en la madera esperando conseguir una respuesta positiva y mas cortez.
- Lo siento, si no tiene una cita no puede pasar y además el señor no está en su oficina, puede retirarse.- bajo su vista totalmente indiferente y aún más irritante.
- ¿Sabe donde esta?- solo quería ver a Tyler y no le presto atención a aquella indiferencia.
Mientras esperaba una respuesta de aquella mujer insoportable escuchó el pequeño timbre del elevador anunciando la llegada de alguien más, Tyler se sorprendió de ver a Gia en la recepción de su piso, una sonrisa se dibujó en sus labios y fue hacia ella para tomarla por sorpresa, alcanzó a escuchar la pregunta que la chica hizo y con malicia divertida le cubrió los ojos con una mano mientras que con la otra rodeaba su cintura enmarcada por el cinturón.
- Estoy detras de ti y creo que te daré un pase VIP para que vengas cuando quieras.- comento con la voz ronca cerca de su oreja.
- No creo que exista un pase de ese tipo.- Gia sonrió y tomó la mano del hombre para descubrir su vista.
- No lo hay, pero puedo conseguirlo o inventarlo con tal de que vengas mas seguido a alegrar mis días.- ambos se abrazaron con fuerza.
Tyler tomó la mano para llevarla a su oficina, ya que necesitaba hablar con ella, Gia iba curiosa de ver a todos moviéndose de un lado para otro muy concentrados en sus labores, como gerente de una tienda no había visto tanto movimiento en un solo espacio y eso se le hacía muy curioso, mientras caminaba al lado del hombre este fue llamado por otro que llevaba unas carpetas, Tyler no le soltó la mano y se limitó a escuchar al hombre teniéndola a su lado mientras le presentaba unas copias de contratos futuros, sintió una mirada pesada sobre sí y entonces volteo viendo a una mujer sentada en un escritorio no muy lejos de ella, la mujer pasó sus ojos desde los pies a la cabezo y los clavo por un segundo en las manos de ambos. Gia bajo su vista después de ver su expresión dándose cuenta de que tenían los dedos entrelazados y entonces se soltó del agarre sintiendo un cosquilleo de nerviosismo en su estómago, Tyler le vio de reojo sin perder la atención de los documentos que le estaban presentando y cuando el hombre terminó tomó las carpetas para continuar su camino aunque ya no pudo tomar la mano de Gia.
- Tu oficina es más grande que mi departamento en Manhattan.- comento viendo todo a su alrededor.
- Creo que no has visto la que tiene mi padre...- Tyler tomó asiento frente a su escritorio- Puedo saber porque soltaste mi mano afuera.- comentó mientras la veía caminar por el lugar.
- Por nada en especial, me picaba el brazo y necesitaba rascarlo.- Gia fue hasta el gran ventanal que daba vista a toda la ciudad.
- Crei que habias sentido vergüenza de ir tomada de mi mano.- la vio con atención y recibió la respuesta física que esperaba.
Una mirada recelosa echando abajo sus palabras ya que no eran para nada verdad, Gia le soltó la mano para no meter en problemas a Tyler ya que tenia conciencia del ámbito de trabajo y que los chismes se regaban como la misma pólvora, lo que menos deseaba es que anduviera de boca en boca.
- Eso no es así, aunque creo que me gane la rabia de tus trabajadoras.- le vio de reojo antes de volver a poner su vista sobre la ciudad.
El hombre se puso de pie y la tomó de la cintura para voltearla, necesitaba verla a los ojos y asegurarse de que no ocultara nada ya que estaba comenzando a tener ciertos sentimientos mezclados, le tenía amor fraternal sin embargo ese amor se estaba tornando a algo más romántico aunque no quería aceptarlo enteramente.
- No me interesa la opinión de ninguna de ellas y mucho menos si yo les llamo la atencion, yo soy el jefe y mantengo mi postura como tal.- dijo de forma firme.
- No tienes que darme explicaciones, yo solo soy tu mejor amiga.- sonrió y caminó hacia el escritorio.
- Y porque eres mi mejor amiga y mi futura hermana es que te doy explicaciones.- se cruzó de brazos mientras la veía curiosear de lejos.
Gia se sentó en la enorme silla de cuero n***o que estaba frente al escritorio, como si fuera una niña pequeña se empujó para dar una vuelta divertida, sus hoyuelos se marcaron aún más mientras daba otras vueltas para divertirse sin embargo Tyler la detuvo y clavó sus ojos azules sobre los chocolate que brillaban divertidos.
- Creo que necesitas relajarte un poco...- puso sus manos en las mejillas del hombre- Y además de eso debes afeitarte.- sus pulgares rozaron el espeso vello de su barba.
- Me gusta mi barba y creo que a ti también.- le tomó la mano y sin más la levantó para sentarse en la silla y después sentarla en sus piernas.
- No se, pica mucho y te hace ver mas mayor... eres un viejito ya.- Gia tironeó un poco el vello del mentón.
- Estoy cerca de mis treinta y tu aun eres una bebé, es obvio que me veas de esa manera.- comento de forma burlona.
- Y porque estas cerca de los treinta ya deberías darle nietos a Owen, para que pase sus días rodeado de unos cinco revoltosos.- se mordió el labio inferior sonriendo.
- Creo que deberías dejar de hablar con el... Elena también quiere nietos.- dejó una de sus manos en los muslos de ella mientras la otra estaba en la cintura.
- Apresúrate en buscar novia y darle nietos a los dos.- le dio unas palmaditas en el hombro.
- ¡Eres malvada!- la abrazo por la cintura mientras se inclinaba con ella hacia adelante.
La escucho quejarse por el temor de que la dejara caer al piso sin embargo Tyler nunca sería capaz de soltarla, estaba totalmente cómoda en las piernas del hombre mientras bromeaban sobre el tema de que sus padres les estaban hablando sobre los nietos aun sabiendo que ninguno de los dos tenia pareja.
- Soy un diablo y deberías tenerme mucho miedo.- arrugó la nariz pegando su frente a la de Tyler quien no dejaba de reír.
- Estoy temblando por ti y ni siquiera te has dado cuenta.- susurró mientras pasaba su mano bajo el cabello de Gia.
Ambos estaban tan cerca y compartiendo el poco aire que les rodeaba, se estaba acabando el oxígeno a su alrededor y la misma atraccion de la fisica los estaba acercando un milimetro a la vez, la cabeza de Gia estaba dando más vueltas que un trompo y no era capaz de separarse de Tyler aun conociendo que las cosas no deben ser de esa manera, que hay límites que no los debería cruzar sin embargo era débil ante esa situación.