bc

LA ENFERMERA DE LA MAFIA

book_age18+
1.8K
SEGUIR
12.8K
LEER
HE
chico malo
heroína genial
mafia
pelea
like
intro-logo
Descripción

Lucia Santiago, una enfermera recién graduada, se ve atrapada en medio de un fuego cruzado entre los integrantes de una conocida mafia y las fuerzas armadas. Pero un ángel caído la salvará de morir bajo la lluvia de balas, sin embargo, para su sorpresa, ese ángel terminará arrastrándola al mismísimo infierno, quedando a total merced de los mafiosos y sus exigencias. En medio de las constantes amenazas y las extrañas demandas por parte de sus captores, Lucia tendrá que soportar los continuos acosos del jefe de la mafia siendo su única salvación el prepotente y dominante demonio que tiene por hijo. No obstante, quizás él termine siendo justo lo que ella necesitaba para encontrar la liberación que hasta ahora desconocía que existía…

chap-preview
Vista previa gratis
CRISIS
Jamás había escuchado el sonido de un disparo, el estruendo de las pistolas es tan fuerte que me aturden. No se hacia dónde correr, las detonaciones provienen de todas direcciones. Me tapo los oídos tratando de minimizar el ruido, pero parece algo tan inservible en medio de una balacera. A pesar de que el miedo me obliga a cerrar los ojos, se que debo abrirlos, debo mirar a mi alrededor para saber dónde puedo ocultarme. Levanto la vista apenas y alcanzo a divisar un grupo de vehículos frente a mí, corro a medio agachar tratando de abrirme paso en medio de la gente que grita e intenta escapar desesperada al igual que yo. Logro colocarme detrás de un automóvil y me agacho en cuclillas, con los oídos tapados y mirando al suelo. Mis manos tiemblan, mientras de mis ojos corren lagrimas que expresan el terror que ahora mi invade… “¿Qué es esto?” me pregunto una y otra vez sin dar crédito a lo que estoy viviendo. Por un segundo todo parece calmarse, levanto la vista solo para ver las luces de las patrullas iluminar mis alrededores. “¡Dios Bendito, es la policía!” … la esperanza de salir viva de esta situación regresa a mi pecho, seguro ellos van a controlar todo y protegerán a los civiles, o al menos es lo que quiero creer. Del otro lado del vehículo en el que me encuentro la voz de un oficial resuena con autoridad: -         ¡Entréguense y nadie más saldrá herido! ¡Están rodeados y los superamos en número, será mejor que se rindan, no tiene escapatoria! Una carcajada se escucha desde el otro lado de la calle, levanto la vista y puedo alcanzar a ver un grupo de personas esconderse en el vehículo que esta justamente frente a mí. “¡Dios mío! Estoy justo en medio”. Trato de moverme, pero mi cuerpo, totalmente invadido por el pánico, se resiste a moverse. Quizás solo deba esperar y no moverme, estoy cerca de la policía, ellos no permitirán que me hagan daño. De la nada el chirrido de unos vehículos resuena a mi derecha, el sonido me hace girar la vista y puedo ver tres camionetas color n***o acercarse a toda velocidad, en la parte trasera un grupo de personas fuertemente armadas comienza de nuevo el tiroteo. Intento correr en la dirección contraria y dos camionetas más se frenan justo frente a mi mientras, caigo de espaldas sobre mis glúteos y no puedo más que ponerme en posición fetal y cubrir con fuerza mi cabeza con las manos. Varios hombres bajan apuntando sus armas en dirección a la policía… y entonces el caos regresa, con mas fuerza, con mas intensidad. La policía no se queda atrás, varios vehículos se encuentran ya en la escena y las detonaciones de sus armas retumban en las paredes de los edificios alrededor. Necesito salir de aquí a como de lugar, el hospital donde iría a hacer mis prácticas profesionales no está muy lejos, tan solo a un par de cuadras, quizás si logro correr a la esquina, pueda dar vuelta y salir del medio de este campo de batalla. Pero los disparos no cesan y provienen de todas direcciones, no tengo idea hacia donde correr. En contra de mi instinto, levanto la vista y abro los ojos, miro a mí alrededor para intentar buscar una vía de escape, con horror veo los cuerpos que yacen inertes en el suelo, mujeres, hombres y algún infante… ya no son más que bultos sin vida tirados en el pavimento. Y a mi alrededor, vehículos blindados sirviendo de escudos contra las balas enemigas. Ya no me importa si son de la mafia o de la policía, da igual, ambas partes disparan sin piedad en todas direcciones sin importar la cantidad de civiles que ahora mismo se debaten por su vida en medio de un charco de sangre. Mis lagrimas no dejan de correr una tras otra sobre mis mejillas, el pánico me invade y simplemente no puedo moverme, permanezco agazapada sobre mis pies intentando cubrir mis oídos y mi rostro, no quiero ver nada más, si Dios a dispuesto que esta sea mi hora, que así sea, solo espero que sea rápido y sin tanto dolor. Pero cuando intento aceptar mi destino con resignación, un par de manos me sujetan por los brazos obligándome a ponerme de pie, “¡Lo sabía, sabía que la policía no me dejaría desamparada!”, aprieto mis ojos con fuerza, en verdad no quiero ver nada, solo me entrego a la voluntad de la persona que ahora mismo me cubre con su propio cuerpo pasando un brazo sobre mis hombros y pegando mi cuerpo conta su pecho. Puedo sentir, mientras corremos medio agachados, lo que parecen ser algunos tropiezos de mi salvador, pero aun así no quiero mirar, corremos ahora con menos velocidad, pero al fin logramos llegar a una pared donde recarga mi espalda con fuerza contra ella obligando al fin a abrir mis ojos. Lo primero que veo es otra pared de un alto edificio frente a mí, miro alrededor y me doy cuenta que estoy dentro de un callejón, toco mi cuerpo con mis manos en busca de alguna herida, nada me duele, es casi increíble que haya logrado atravesar el fuego cruzado sin ninguna herida aparente, y todo se debe gracias a mi salvador. Lo busco con la mirada, tengo que agradecerle, pero no lo veo de pie, ni cerca ni frente a mí, agacho la mirada y puedo verlo sentado en el suelo a mi derecha, con la espalda recargada en la gruesa pared de ladrillos, sus rodillas dobladas al pecho y su rostro encajado casi entre ellas. Giro mi cuerpo para verlo con más atención y me doy cuenta que uno de sus brazos envuelve con fuerza sus costillas. Miro al suelo y puedo ver un charco de sangre que brota de su cuerpo, hacerse cada vez más y más grande. Me coloco de cuclillas frente a él y comienzo a revisarlo, sin embargo, él toma con fuerza mi muñeca y sin levantar la vista me ordena que me vaya. No lo entiendo, es claro que necesita mi ayuda, esta muy mal herido… el dolor y la adrenalina nos hace actuar de distintas maneras, quizás no este completamente consciente de lo que me esta diciendo, pero lo que si es un hecho es que yo no puedo abandonarlo, no después de lo que hizo por mí, me salvo la vida y ahora debo salvar la suya. Le arrebato mi muñeca y le ordeno que se mantenga quieto… -         Tranquilo, soy enfermera, yo puedo ayudarte. -         ¡No quiero tu ayuda!, ¡Lárgate! Aprieta con fuerza sus ojos mientras el dolor recorre su cuerpo sin piedad, desiste de intentar detener mis manos mientras voy revisando su espalda y su costado en busca de las heridas que están arrebatándole su esencia vital. El tiempo es oro y entre más rápido logre encontrar contener la hemorragia, mas oportunidad tiene de salvar su vida. Aunque siendo sinceros, sin la atención hospitalaria que necesita, sus oportunidades de sobrevivir son cada vez más escasas. La tela de la camisa esta casi hecha jirones por lo que no se me dificulta romperla sobre el brazo para poder ver con claridad la herida que está provocando un sangrado. Con el pedazo de tela que arranque, limpio la herida y me doy cuenta que es un corte fino y profundo a unos cinco dedos por debajo del hombro. Seguramente una bala rozo su piel lo suficiente para provocarle el caño sin permanecer alojada. Arranco el pedazo de manga restante y elaboro un torniquete justo sobre la herida lo que hace que la hemorragia disminuya… uno menos… Él aun intenta zafarse de mis manos mientras murmura las mismas palabras “¡Lárgate!” pero su voz se apaga rápidamente, mientras su cuerpo va perdiendo fuerza y comienza a deslizarse hacia un costado hasta quedar completamente tendido sobre su costado en el suelo. Eso enciende mis alarmas, no le queda mucho tiempo, debe llegar a un hospital o morirá, intento levantarlo por el brazo, pero es imposible, tan solo lo separé un par de centímetros del suelo para dejarlo nuevamente sobre él. Mi delgado cuerpo y mis apenas 1.60 metros de altura no son nada en comparación del cuerpo del hombre qué salvo mi vida, a pesar de estar medio doblado, puedo ver que es un hombre alto, por lo menos arriba de un metro con 75 centímetros, y a pesar de ser delgado, puedo alcanzar a ver sus músculos firmemente tonificados debajo de los restos de su camisa ensangrentada. Es un hecho, no puedo moverlo yo sola, levanto la vista en busca de ayuda, pero estamos solos en un callejón, me acerco a la salida y el caos continua entre las calles como película de indios y vaqueros. Una lluvia de balas se derrama en todas direcciones, es imposible salir. Hasta ese momento me percato que, en algún momento de mi agitada mañana, deje caer mi bolso y con el mi celular. Corro de regreso hasta el hombre herido y hurgo en los bolsillos de su pantalón mientras el yace inconsciente sobre el suelo. Nada, ni cartera ni teléfono, es probable que lo haya dejado en una mochila o portafolio y al igual que yo, los haya perdido en su escape. Al ver el suelo, puedo ver como el charco de sangre ha incrementado de tamaño rápidamente, mi corazón se agita y el miedo por ver morir a una persona comienza a jugar con mi mente. Intento calmarme, después de todo soy enfermera, me prepare por cuatro años y medio para saber que hacer en estos casos y llevo 5 meses haciendo mis practicas profesionales en un hospital desde que egresé, yo sé que debo hacer, sé que lo sé… pero no logro concentrarme, después de todo, no es lo mismo verlo en los libros que vivirlo en carne propia, y vamos, mis practicas han sido en consulta externa y control neonatal, jamás he estado expuesta a ese tipo de situaciones. Siento como mi respiración se agita mientras mi mente va quedando en blanco… mis lagrimas comienzan a recorrer mis mejillas nuevamente, levanto la vista al cielo y pido ayuda a Dios “Por favor, si me estas viendo, guía mis manos y ayúdame a salvarle la vida a este hombre” …

editor-pick
Dreame - Selecciones del Editor

bc

Un café para el Duque. (Saga familia Duque Libro 1)

read
15.8K
bc

Hermanastros +18

read
16.8K
bc

Infelizmente Casados

read
3.7K
bc

Crónicas de una Ninfómana

read
17.5K
bc

Quiero ser tuya!!!

read
3.5K
bc

¡Serás mío querido hermanastro!

read
8.6K
bc

Bodas de Odio

read
5.6K

Escanee para descargar la aplicación

download_iosApp Store
google icon
Google Play
Facebook