Podía sentir claramente como mi rostro ardía en fuego puro, había sido descubierta espiando su cuerpo, pero, aunque sabía que había sido descubierta con las manos en la masa, no me harían confesarlo… - ¿ver qué? ¿a que te refieres? Intente retomar la calma, pero bien sabia que mi rostro traicionero ahora mismo me delataba sin importar el gran esfuerzo que estaba haciendo para mantener mi voz tranquila sin el más mínimo dejo de vergüenza posible. - A esto Él con una sonrisa traviesa tomo mi mano y la colocó en la parte alta de sus pectorales para después obligarla a recorrer su pecho y continuar bajando hasta llegar a sus abdominales y llevarla aun más abajo, en ese momento jale mi mano hacia atrás liberándome de su agarre, si bien, no era la primera vez que lo viera d

