Tras asegurarse que ya estaba anestesiado nuevamente el paciente, con una seña de la cabeza le indico a los guardias que se retiraran dejándonos solos a ambos en la habitación. Mi cuerpo temblaba de pies a cabeza e intentaba enfocarme en limpiar las heridas y detener el sangrado de nuevo. Fernando se mantuvo quieto, en silencio, solo observándome mientras me apresuraba a realizar mi trabajo. Era un hombre peligroso de eso estaba segura, pero lo peor era no saber realmente en que estaba pensando, su rostro parecía ser apacible, pero un brillo en sus ojos le hacía delatar la furia que se estaba desatando por dentro. Tras ocuparme de las heridas, prepare mi nuevo equipo de venoclisis para canalizarlo nuevamente, intente meter en catéter en la vena, pero en verdad estaba demasiado nerviosa,

