El hombre, sin decir palabra alguna se agacho para tomarme con fuerza del brazo y levantarme de un tirón, obligando a mis debilitadas piernas a sostener mi cuerpo tembloroso. Comenzó a jalarme hacia la salida una vez más, sin más fuerzas para protestar lo seguí entre tropezones concentrando toda mi fuerza para poder mantenerme de píe, lo último que quería era hacerlo enojar. Al salir, la intensa luz del medio día impacto directo sobre mis pupilas obligándome a cerrar los ojos, lo que me hizo perder el equilibrio y caer al suelo de rodillas, acción que, como me temía, hizo enfurecer a mi captor dándome un feroz jalón a mi brazo para intentar levantarme, pero solo logrando hacerme caer completamente al suelo haciéndolo perder los estribos… - ¡Levántate zorra inútil! Justo al ter

